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Una profecía cumplida

TEXTO: ANTONIO SANTAINÉS CIRÉS FOTO: ARCHIVO SANTAINÉSBARCELONA. El documento gráfico que publicamos, obra del inolvidable fotógrafo Gonsanhi tiene singular importancia histórica. No sólo porque en

Actualizado 03/09/2006 - 02:42:15
Manolo Martín Vázquez el día de la alternativa con Manolete
Manolo Martín Vázquez el día de la alternativa con Manolete
TEXTO: ANTONIO SANTAINÉS CIRÉS FOTO: ARCHIVO SANTAINÉS
BARCELONA. El documento gráfico que publicamos, obra del inolvidable fotógrafo Gonsanhi tiene singular importancia histórica. No sólo porque en esta corrida se doctoró Manolo Martín Vázquez de quien pasamos a ocuparnos, sino porque Manolete, el padrino, fue la primera alternativa que otorgaba, de las nueve que dio en total más la confirmación en Madrid a Luis Miguel Dominguín.
Antonio Góncer Rodríguez (Gonsanhi) había nacido en La Habana (Cuba) el 10 de marzo de 1898 y falleció en Barcelona el 13 de junio, o sea el día de su Santo patrón, de 1964. A los ocho meses vino a España con sus padres, que eran sevillanos. Durante la guerra civil tuvo un estudio fotográfico en los Almacenes El Águila. Fue un excelente fotógrafo taurino y gran persona.
Recuerdo que el 3 de marzo de 1940 hizo su presentación en Las Arenas Manolo Martín Vázquez con Rafael Ortega Gallito y el Yoni que estoquearon novillos de Guadalest. Su primera faena reposada y de buen corte fue hecha en terreno de toriles y como puso fin a la misma de una estocada en las agujas, se le premió con una gran ovación y oreja.
Manolo Martín Vázquez era hijo de Curro Vázquez, -que así se le designó siempre a su progenitor-. Había nacido éste en Alcalá de Guadaira el 28 de abril de 1882 y en Las Arenas de Barcelona le doctoró el 6 de octubre de 1907 Antonio Fuentes. Los toros fueron de González Nandin y Vázquez tuvo que estoquear cuatro por cogida de Fuentes.
Lo cierto es que los toros le respetaron poco a Curro Vázquez y la gravedad de la cornada que sufrió en el Puerto de Santa María el 29 de agosto de 1909 le deterioró mucho.
En los albores novilleriles de su hijo se comentó entonces, leyenda o ficción, que le invitó a pasar a una habitación y se quedó ante él con el traje que usaba Adán en el paraíso. ¿Ves como estoy? -le dijo-. Cosido a cornadas. Pues a pesar de eso sólo he podido amasar un capitalito, arrimándome a los toros.
Pero cualquiera detenía a aquel chaval con una majeza y una gallardía que arrollaba en su época novilleril. En Barcelona llegó a torear ocho novilladas. Además de la citada, el 31 de marzo de 1940, el 21 de julio, 4, 11 y 15 de agosto y en 1941, el 23 de febrero y 2 de marzo.
Si tuviera que citar algún suceso sonado no dudaría en mencionar el del 21 de julio en la Monumental alternando con Pepe Luis Vázquez y Paquito Casado. A un novillo de Joaquín Buendía -Santa Coloma puro- le hizo una faena valerosa y de buen arte. La estocada fue marcando a la perfección el clásico volapié. Cortó una oreja y dio dos vueltas al ruedo. No eran más que sutiles advertencias premonitorias de que no tardaría en destapar la caja de los truenos. Tal sucedió el 15 de agosto.
Se lidiaron en la misma plaza novillos de Manolo González y actuaron los espadas Rayito, Morenito de Talavera, Gallito y Manolo Martín Vázquez. Quedó grabado en mi retina uno de los tres pares que puso en su primero al quiebro -el sostenía al cambio- en el centro del ruedo. Cuando se dispuso el sevillano a iniciar la faena con las dos rodillas en tierra, la plaza vibraba de entusiasmo.
Entonces no se le ocurrió más a Manolo Martín Vázquez que, llevando muy toreado al novillo, dar un natural rodilla en tierra, hazaña que para no atribuírsela al azar, repitió a conciencia con una perfección absoluta. Dejó el estoque perpendicular y con animo de corregirse a sí mismo, se recreó en el clásico volapié que ejecutó con una majestuosidad excepcional. Obtuvo la oreja y saboreó las mieles del éxito.
Ya retirado del toreo le conocí. Era una persona entrañable, ocurrente, gracioso en sus explicaciones y a veces dejaba volar alto la fantasía. Recordaba aquella tarde y me contó: «En el último novillo no había quien se pusiera delante de él. Lo pusimos como pudimos al caballo y el Aldeano, Pablo Suárez, que era el mayor de los hermanos, le pegó tres puyazos de tal manera que cambió el toro. Lo dejó fenomenal. En fin, le hice una gran faena y me dieron las dos orejas. Le digo entonces al picador, a Pablo, salga aquí, al ruedo. Hizo una cara de interrogación tremenda como diciendo ¿Qué querrá el maestro?. Conseguí ponerlo fuera del callejón y mirando al tendido le dije: Esto para mí y esto para Aldeano. Dimos la vuelta al ruedo cada uno con una oreja y en los medios los dos, cayéndole las lágrimas me dio un abrazo».
En la Monumental de Barcelona, escenario de sus triunfos, el 6 de julio de aquel 1941, Manolete le dio la alternativa cediéndole el toro «Secretario» negro número 15 del Duque de Pinohermoso. El segundo espada fue Pepe Luis Vázquez. La faena de muleta tuvo relieve y brillantez. En uno de los pases fue derribado, recogido de nuevo y vuelto a despedir sobre la arena de mala manera. Manolo se levantó y descalzo continuó sin sufrir detrimento alguno su valor. Mató de dos estocadas y se le otorgaron las dos orejas. El 1 de octubre Marcial Lalanda le confirmó el doctorado con el toro «Naranjero» de Alipio Pérez Tabernero, siendo el testigo Manolete.
El 19 de julio de 1942 salió a torear en Madrid con El Estudiante y Pedro Barrera y el quinto toro, de Muriel, al rematar un pase Manolo Martín Vázquez, alargó «la gaita» y lo empitonó por el muslo derecho. La cogida, aparatosísima, produjo en los espectadores honda emoción. El doctor Jiménez Guinea la calificó de grave. Y el 25 de julio de 1944 sufrió en Valencia la peor cornada por un toro de Pérez de la Concha que le curó el doctor Serra y la calificó de grave.
Se iban quebrantando sus facultades físicas; sus sueños dorados perdían fogosidad y la muerte de Manolete, su padrino, en Linares la madrugada del 29 de agosto de 1947 fue un consejo tácito de que debía retirarse. Le funcionó el sentido común y así lo hizo el 5 de octubre de aquel año en Lorca alternando con el Ñiño del Barrio y Luis Mata.
Ya retirado me mandó la fotografía de su alternativa con expresiva dedicatoria. En la carta me decía, entre otras cosas, que el vestido de torear de su alternativa, color barquillo y oro (yo lo recuerdo blanco y oro) lo había donado a la Virgen de la Macarena, de donde le confeccionaron unas sayas. También me contaba que Manolete en la ceremonia del doctorado le dijo: «Te doy la alternativa, te hago matador de toros y te dejo hasta con secretario».
Parco en palabras, aún estuvo gracioso el cordobés. Me contaron que hablando Manolete con su primo Rafael Sánchez Saco Cantimplas éste le dijo: «Que bien se está hablando poco». Manolete le contestó: «Mejor se está «callao»».
Manolo Martín Vázquez nació en Sevilla en la calle Resolana, 11 (antes 13) el 22 de enero de 1920 y falleció en Madrid el 17 de enero de 1997. En Barcelona llegó a torear 11 corridas de toros. La dinastía Martín Vázquez tiene un especial cariño a los catalanes. En el Wellington de Madrid le pregunté si era cierto que su padre se desnudó para enseñarle las cornadas que había sufrido. Me contestó: «Si, si. Porque no quería que fuéramos toreros. Me dijo: Mira Manolo, no te vayas a creer que esto es solamente para ganar dinero; mira lo que pueden dar los toros». La profecía se cumplió. Y, el inolvidable Gonsanhi nos deja un momento feliz de estos dos grandes toreros que supieron de la gloria, el dolor y la tragedia que dan los toros.
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