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Rafael Moneo: «Habré podido no acertar, pero he respetado la monumentalidad de Ávila»

Entristecido por la polémica, pide a los abulenses «confianza y paciencia» al juzgar su proyecto del Mercado Grande. Confiesa que «dificultades hay en El Prado, del que espero salir airoso»

Actualizado 03/09/2003 - 08:32:53
Rafael Moneo, ayer, en la plaza de Santa Teresa de Ávila
Rafael Moneo, ayer, en la plaza de Santa Teresa de Ávila
ÁVILA. -¿Cómo valora la polémica del Mercado Grande?
-Me ha entristecido muchísimo. La considero injustificada. El proyecto del Mercado Grande ha estado completamente abierto y a merced de una información amplísima; no se ha improvisado. No hace justicia centrarlo en un solo edificio, porque es un proyecto conjunto que abarca toda la plaza. El Mercado Grande ha experimentado una mejora notabilísima por haber prescindido del tráfico rodado. Recuerden cuando había un desnivel por donde circulaban los vehículos, y el nuevo uso que ahora tiene ha sido bien acogido por parte de los ciudadanos. La plaza enfatiza, subraya y da importancia a los dos edificios monumentales: San Pedro y la puerta de la Muralla, con lo que se pretende que la plaza tenga valores urbanos y espaciales que la conviertan en un auténtico lugar de encuentro de los abulenses. Creo que eso sí lo vamos a conseguir, porque estos edificios acompañan a los edificios del siglo XIX y me parece que en una plaza que está definida por una diversidad y por una condición pintoresca las diferencias de altura y de alineaciones contribuyen a poner más de manifiesto el valor de los dos polos monumentales, que son la Muralla y San Pedro. Y eso se nota en el pavimento y en todos los elementos que se han introducido y con los que se ha trabajo en la plaza.
-¿De qué manera encaja que a la Unesco le preocupe su proyecto?
-Lo de la Unesco no es tan dramático como se ha dicho. Sólo existe preocupación por saber cómo es el proyecto y no tengo ningún inconveniente en explicarlo. Creo que la proporción de este edificio está mejor con cuatro alturas que con tres. Con tres hubiera sido más alargado y una vez que se ha establecido como estrategia para la plaza la apertura de esta vía (la ventana al Valle Amblés) prefiero cuatro alturas.
-¿Va a dotar de una nueva imagen a la plaza del Mercado Grande?
-Me considero afortunado y privilegiado de trabajar en proyectos como éste. Me gusta que la arquitectura se convierta en un asunto que interesa a la gente; ahora, también me gustaría que quienes opinan lo hicieran con conocimiento de causa. Por ejemplo, aquí es equivocado proyectar todo juicio y toda reflexión estética sólo sobre el edificio, porque el proyecto es el proyecto de la plaza, que está cubierto en un 60 u 80 por ciento y hasta ahora es favorable. Me sigue gustando entrar en este aparcamiento. Yo creo que estas cosas deberían dar un margen de confianza. Entiendo la frustración de ver la plaza limitada, la gente se inquieta, pero merezco un voto de confianza y me entristece cuando no me lo dan.
-¿Cómo recibió las manifestaciones contra su edificio en Ávila?
-Deberían esperar a que el edificio esté terminado. ¿No se aprecia el modo en que el Arco del Alcázar de la Muralla se dibuja en el cielo en esta disposición no simétrica, a través de esa deliberada diferencia de altura que se produce entre los dos bloques? ¿Es que no va a tener importancia la bajada a la calle Pilón de las Bestias, que da de repente ese contacto con el Valle Amblés que antes la plaza no tenía? ¿No va a tener valor este encuadre de San Pedro? Con esta arquitectura se define un espacio rico en su perímetro. En el nuevo edificio sólo con un sutil cambio de alturas en las ventanas se crea una fachada que, a pesar de ser doméstica, mantiene cierta discreción. Ése es el problema que, como arquitecto, yo he tenido.
-¿No se comprende su proyecto porque no fue explicado?
-Dígame si abrir esta ventana que se abre al Valle Amblés y extender la plaza, recuperando esta dimensión y esta diversidad de las ciudades medievales, va a estar mal. No creo que haya divergencias con respecto a quienes reclaman que este proyecto hubiera atentado a la condición monumental de Ávila. Yo habré podido no acertar, pero créanme que el respeto a la condición monumental de Ávila y el gobierno de lo que se ha hecho aquí sí lo he tenido yo. Ya sé que hay quien dice que en general no se recomienda que haya aparcamientos en los centros históricos... pero las normas son también para crear excepciones. Ávila, el comercio y la vida intramuros en toda esta zona próxima a la Muralla se irían abajo sin esta posibilidad de convertir la zona en un remanso ciudadano y en proporcionar algunos aparcamientos.
-¿Cree que la obra del Mercado Grande ha sido la punta de lanza para atacar su trayectoria?
-Yo tengo una trayectoria profesional ya larga, para bien o para mal. La gente puede juzgar muchísimas obras, y, en general, me parece haber salido airoso de obras con dificultades. Dificultades hubo en el Kursaal de San Sebastián, dificultades ha habido en L´Illa en Barcelona y dificultades hay en El Prado, del que espero salir airoso. Naturalmente que cuando uno trabaja con proyectos que están tan a flor de piel y tan vivos tiene que admitir que se produzca una cierta polémica.
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