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Fallece el académico Emilio Lorenzo, impulsor de la Filología Moderna

El académico Emilio Lorenzo Criado, impulsor de la Filología Moderna, falleció ayer en Madrid a la edad de 84 años. Desde hace veinte años era asiduo colaborador de ABC. Su último artículo se publicó en enero. A las ocho de la tarde de hoy sus restos serán trasladados al tanatorio de Tres Cantos (Madrid) para ser incinerado.

Actualizado 03/07/2002 - 00:09:06
Una imagen de Emilio Lorenzo en su biblioteca. ABC.
Una imagen de Emilio Lorenzo en su biblioteca. ABC.
Emilio Lorenzo Criado (Puerto Segura, Salamanca, 1918), falleció a los 84 años tras una breve e incurable enfermedad que le fue diagnosticada hace menos de un mes, según fuentes familiares. Lorenzo obtuvo la licenciatura en Filosofía y Letras por la Universidad de Madrid y amplió sus estudios en Munich. En 1942 obtuvo el grado de doctor en Filología Moderna. Catedrático de Instituto, en 1958 obtuvo la cátedra de Lingüística Germánica e Inglesa y, más tarde, la de Filología Moderna en la Universidad Complutense. Vinculado a la UIMP, fundó diversas revistas para la defensa del español, su pasión. El 24 de enero de 1980 fue elegido miembro de la RAE para ocupar el sillón «h» minúscula, a propuesta de Carmen Conde, Gonzalo, Torrente Ballester y Emilio Alarcos. Tomó posesión del mismo el 22 de noviembre de 1981. Era miembro de la Comisión de Gramática.
Poseía incontables distinciones por su gran labor y era miembro de numerosas instituciones. Es autor de «El español de hoy, lenguas en ebullición»; «El español y otras lenguas»; «Inglés, COU», de Anaya; «Ejercicios de Vocabulario», publicado por la UIMP; y «Utrum lingua an loquentes».
Dolor en el mundo académico
El director de la Real Academia Española, Víctor García de la Concha, subrayó, bajo la impresión, que «era uno de los académicos más activos. Hay una razón para ello y es que fue un gran trabajador, promotor de la Filología, director de los cursos de español para extranjeros de la Complutense y la UIMP. Cuando lo eligieron académico sufrió una meningitis que le dejó sordo. Pese a ello, vivió todos los años por y para la Academia. Se podía contar con él para todo. Ahí estaba siempre, con su enorme formación filológica. Incluso, llevó consigo los papeles de la Academia en el momento de su hospitalización. Vamos a echar de menos a este compañero asiduo, coetáneo de Zamora Vicente y Cela, entregado al trabajo académico. Es una gran pérdida. Se dejará sentir su ausencia».
Francisco Rodríguez Adrados señalaba: «Estoy muy apenado porque le conocí hace mucho tiempo en la Facultad de Filosofía y Letras. Científicamente era un hombre muy valioso que ha traducido al español textos de alemán antiguo; escribió un libro sobre los anglicismos en español, muy importante para la elaboración del Diccionario de la Academia».
Ángel Martín Municio expresaba: «Era un hombre que se hacía querer. Le conocía desde la universidad; luego coincidí de nuevo en la Academia. Fue un hombre que transformó su defecto físico en bondad. Ha habido personas en la Academia a las que la institución debe su prestigio; una de ellas es Emilio Lorenzo. No vivía más que para los problemas de la Academia».
Domingo Ynduráin sentía una gran pena y tristeza: «Fue una persona muy vital y entregada en cuerpo y alma. Le conozco desde que tenía trece años. Era esencial en todo».
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