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Miranda July: «Mi trabajo me hace feliz incluso cuando es un infierno»

«Durante aquel día cargué con el sueño como si fuese un vaso lleno de agua, moviéndome con delicadeza para que no se derramase ni una gota». Una sola frase extraída uno de sus relatos, tan

Actualizado 03/06/2009 - 14:36:21
La autora norteamericana Miranda July /ABC
La autora norteamericana Miranda July /ABC
«Durante aquel día cargué con el sueño como si fuese un vaso lleno de agua, moviéndome con delicadeza para que no se derramase ni una gota». Una sola frase extraída uno de sus relatos, tan aparentemente onírica como explícitamente emocional, basta para describir el imaginario de Miranda July. Cada vez que pasas una nueva página de «Nadie es más de aquí que tú» (Seix Barral), o te deslizas por alguna de las escenas de «Tú, yo y todos los demás» (Premio Especial del Jurado en el Festival de Cannes de 2005), esperas seguir equilibradamente la cadencia vital que July marca sin verter el contenido de su historia, que inevitablemente termina siendo la tuya.
«Abordo cada sentimiento como si entrara en un territorio salvaje, por eso me resisto creer que haya alguna emoción que esté siempre presente en mi trabajo», cuenta July desde su residencia en Los Ángeles. Allí ha fijado su cuartel de imaginación y desenfreno creativo, un laboratorio de cuya probeta han surgido trabajos artísticos capaces de emocionar y enganchar cual dulce y nocivo veneno. La escritora tiene claro que «el misterio, el malestar y la imperfección hacen que la vida sea interesante, agridulce e importante» y son esos los ingredientes con los que agita todas su historias.Cómo sobrevivimosPorque Miranda July se desenvuelve como meloso pez en el agua de los personajes bucólicos y paranoicos, asustados y arrogantes, decrépitos y enamoradizos... humanos al fin y al cabo. «Casi siempre me impulsa mi vida privada, mi única experiencia de vida en este planeta, mi única fuente de inspiración. Es cierto que invento muchas cosas, pero esa capacidad viene de mi interés general en cómo es la gente, cómo se siente, cómo sobrevive el día a día». Y es que todos somos supervivientes de nuestros fantasmas, aquellos que Miranda July usa con destreza como materia prima en sus obras.
«Trabajar en múltiples medios es como tener muchos amantes. Aquel con el que no estoy siempre me atrae más que el resto y siempre me siento como si estuviera descuidando a uno de ellos. Todos necesitan diferentes grados de precisión, por lo que estoy continuamente aprendiendo. Es un trabajo agotador, pero incluso cuando es un infierno me hace feliz». Una felicidad que Miranda traslada al espectador, al lector y en septiembre también al público que visite su instalación en la Bienal de Venecia. Para tan artística ocasión July ha diseñado once esculturas exteriores «para que la gente interactúe con ellas. Siempre que puedo intento que el público dicte el final de mis obras, un resultado radical que sólo permite ese momento. Algo muy difícil de conseguir por uno mismo».
Evocador método que la autora también emplea en la elección de sus títulos, siempre tan largos como llamativos. Sin embargo, a modo de primicia «Julyniana», confiesa que ha decidido romper con esa vorágine de desmedida (y a veces incomprensible) longitud. «En cada caso el título surgió de manera diferente. "Nadie es más de aquí que tú" fue algo que sentía que estaba diciendo a los protagonistas de la novela, para calmarlos y tranquilizarlos diciéndoles que pertenecían a este mundo», el mundo de Miranda July. Un universo habitado por personajes reales, cuyo sufrimiento llega a tal intensidad que las llagas de su dolor pueden palparse, aunque, «su final no debería resolverse porque eso es algo que nunca sucedería en la vida real».
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