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Reencuentro con varios padres de los 33 niños «huérfanos» que quisieron raptar

Algunos de los 33 niños haitianos que diez estadounidenses intentaron sacar sin autorización del país se reunieron ayer con sus familiares. «Los padres están llegando al refugio para recuperar a sus

Actualizado 03/02/2010 - 06:39:26
REUTERS  Gesner (13 años), su hermana Gloria (1) y su hermano Gabriel (3), tres de los 33 niños que un grupo de EE.UU. quería sacar de Haití
REUTERS Gesner (13 años), su hermana Gloria (1) y su hermano Gabriel (3), tres de los 33 niños que un grupo de EE.UU. quería sacar de Haití
Algunos de los 33 niños haitianos que diez estadounidenses intentaron sacar sin autorización del país se reunieron ayer con sus familiares. «Los padres están llegando al refugio para recuperar a sus hijos», dijo Heather Paul, presidenta de SOS Aldeas Infantiles, que ha localizado a una docena de familiares de los niños.
Su ONG cuidaba de los chavalines después de la detención, cerca de la frontera dominicana el viernes pasado, de diez baptistas del «Refugio para una nueva vida de los niños», una asociación en teoría caritativa de Idaho (EE.UU.). Trasladaban en autobús a 33 niños haitianos de edades comprendidas entre los dos meses y los catorce años.
Según Paul, cuya ONG trabaja en Haití desde hace muchos años, bastantes niños del grupo de los 33 no eran huérfanos. «Iban mal vestidos, estaban deshidratados y tenían necesidad de ayuda médica» cuando fueron rescatados. Ahora estaban «cada vez mejor». Añadió: «Llegaron bastante traumatizados, como se pueden imaginar, por varias razones. En primer lugar, por la devastación que provocó el seísmo, y después por el misterio o la confusión relacionada con la desaparición de sus familias». Una muchacha de nueve años, llorando, decía: «No soy huérfana. Mis padres viven». Pensaba que iba a un campamento de verano o algo parecido, relató un portavoz de SOS Aldeas Infantiles.
El primer ministro de Haití, Max Bellerive, declaró ayer a la agencia de prensa estadounidense Ap que los diez norteamericanos «sabían que lo que hacían estaba mal», y que era un delito en EE.UU.
«Justicia benévola»
Puesto que la mayoría de los edificios oficiales, incluido el Ministerio de Justicia, se derrumbaron con el terremoto, Bellerive se mostró abierto a la posibilidad de que fueran encausados en los EE.UU. Seguidamente, subrayó: «Está claro ahora que han intentado cruzar la frontera sin papeles. Está claro ahora que viven los padres de algunos de esos niños. Y está claro ahora que sabían que lo que estaban haciendo estaba mal». Si es verdad que actuaban de buena fe, como alegan los detenidos, «quizá la Justicia sea más benévola con ellos».
La embajada de los EE.UU. no se pronunció el martes sobre la posible acogida del caso por parte de Washington. El portavoz del Departamento de Estado, P.J. Crowley, comentó: «Una vez que conozcamos todos los hechos, determinaremos el curso apropiado, pero el juicio depende realmente del Gobierno haitiano».
El primer ministro haitiano concedió que algunos padres podrían haber dado a sus hijos a los baptistas con la esperanza de que llegaran a los EE.UU. y vivieran bien allí. Es un deseo no ajeno a muchos haitianos pobres, en un país con más de 300.000 huérfanos antes del terremoto. Además de esa plaga, está la de la esclavitud de niños dentro de familias haitianas. Se calcula en 250.000 a los chiquitos esclavizados, en un país de unos 9 millones de habitantes.
Los detenidos se hallaban en dos pequeñas habitaciones de la Policía Judicial. Una de las detenidas, Charisa Coulter, de Boise, en Idaho, fue tratada el lunes en un hospital de campaña por gripe o por deshidratación. La chica, pálida, de 24 años, iba custodiada por dos policías haitianos.
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