Colaboraciones

null

Hemeroteca > 03/02/2001 > 

Una fusión al hilo de un guión

Actualizado 03/02/2001 - 00:28:22
Rodolfo Martín Villa se ha mostrado reaccionario ante las condiciones impuestas por el Gobierno para aprobar el protocolo de fusión entre Endesa e Iberdrola. El presidente de la primera compañía eléctrica y gran inductor del proyecto ha ocultado su más íntima satisfacción bajo la pose obligada de una refinada política de gestos. La verdad es que el acuerdo del Consejo de Ministros no es el mejor para los intereses de la fusión, pero seguro quesus promotores se dan con un canto en los dientes si comparan el resultado final con las limitaciones sugeridas por el Tribunal de la Competencia.
Los presidentes de Endesa e Iberdrola no han querido lanzar campanas al vuelo y, más al contrario, han dejado las espadas en todo lo alto en un acto de cortesía con sus respectivos consejos de administración. Ambos órganos de gobierno están convocados para el mismo lunes con el fin de abordar la recta final de un proceso que se prolongará durante 14 meses en el conjunto del sector eléctrico, pero que dará su primer fruto en poco más de sesenta días con el nacimiento de la nueva empresa conjunta. La futura Endesa, que absorberá a Iberdrola, será una realidad cuando las Juntas de Fusión se reúnan a primeros de abril. Con su constitución se pondrá en marcha un programa de reordenación sectorial que ha de cambiar la faz de todo el mapa eléctrico español.
La decisión del Gobierno no ha dejado en muy buen lugar al Tribunal de Defensa de la Competencia, cuyas reivindicaciones sólo han servido para amagar, pero no para dar. No hay que olvidar que el papel consultivo de la institución sólo garantiza el carácter preceptivo de sus informes, que nunca son vinculantes, como esta vez ha quedado abiertamente demostrado. En este sentido, la CNE ha vencido por goleada a sus antagonistas del TDC, pues no en vano la resolución del Gobierno es una copia bastante gemela del dictamen que en su día elaboró el organismo regulador del sector energético. Ya lo dijo Rato: «No habrá sorpresas», lo que equivalía a situar el listón en los niveles que el propio Gobierno trazó hace poco más de siete meses dentro de los decretos de liberalización. Lo contrario hubiera sido algo así como tirarse piedras al tejado con el peligro de que los cascotes irían a caer sobre dos empresas descompuestas y desairadas para goce y solaz de otros competidores externos. El precedente de Hidrocantábrico planeaba sobre el futuro de Iberdrola como una amenaza demasiado arriesgada de asumir
El Gobierno, por si acaso, ha blindado su acuerdo aprovechando el «pisuerga» particular que le ofrece la concentración de dos de los cuatro operadores del sistema. La ocasión la pintaban calva y, como era de esperar, los Costes de Transición a la Competencia (CTC) saldrán de la tarifa eléctrica, lo que permite limar asperezas con Bruselas y además facilitará a futuro una rebaja del recibo de la luz. Nadie podrá decir que la megafusión no favorece a los consumidores. Ya veremos si realmente responde a la defensa de la competencia. A buen seguro que satisface los deseos de Íñigo Oriol. Y no digamos nada del éxito que supone para Rodolfo Martín Villa. Aunque el guión exija recato y disimulo, él y Endesa pueden considerarse los grandes ganadores.
Búsquedas relacionadas
  • Compartir
  • mas
  • Imprimir
publicidad
PUBLICIDAD
Lo último...

Copyright © ABC Periódico Electrónico S.L.U.