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ARTUR AHUIR : «La AVL no puede dictaminar para una minoría elitista y dar de lado a la mayoría social»

Actualizado 03/01/2005 - 02:00:28

El académico Artur Ahuir está alineado en esa «minoría valencianista» de la AVL que desde el primer día no aceptó el dictamen que propicia la denominación «valenciano-catalán»

-¿Cómo se respira en la Academia?

-La verdad es que desde de que el tema surgió, la comunicación no es lo fluida que debiera. Creo que académicos de una y otra parte se han dejado llevar por las declaraciones de los políticos y por los medios.

-¿Y qué se puede hacer para salvar esta situación de división?

-Esta división es lo que dificulta realmente una salida a la crisis. La Academia es una institución imprescindible para cerrar el conflicto lingüístico.

-¿Qué es la paz lingüística?

-Hacer posible el casamiento entre lo que la sociedad piensa y lo que piensa la gente que lleva las riendas del tema lingüístico. Esto es de gran importancia. Si se quiere hacer uso de la filología para saltar a motivos geográficos, políticos o culturales se van a encontrar con una negación absoluta por parte de los valencianos.

-¿Cuestiona la unidad lingüística?

-La unidad lingüística está formulada en la Ley de Creación desde un punto de vista muy inteligente. Diciendo que formamos parte de un sistema lingüístico estamos reconociendo que existen unas relaciones palpables en un 80 o un 90 por ciento con la lengua de catalanes y baleares. Pero, por otra parte, diciendo que el valenciano es el idioma histórico y propio de los valencianos estamos luchando también por su diversidad, por una modalidad que es histórica, que es tradicional y que es vista así por nuestro pueblo.

-La denominación de ese sistema lingüístico como «valenciano-catalán» ha sido la madre del cordero.

-Desde que conocí el dictamen estuve frontalmente en contra porque en él advertía un interés por hacer una relectura interesada de la Ley de Creación, para comodidad de algunos de los académicos, cuando ya se había logrado el consenso social y político con el reconocimiento de un sistema lingüístico común. El no tener suficiente para la unidad de la lengua con el reconocimeinto de ese sistema no parece justo.

-¿Qué encaje tiene la fórmula «valenciano-catalán»?

-No es algo nuevo. Ya en la polémica sobre el «lemosín» y el valenciano, a principios del XIX, alguien dice: «Lemosín no es un nombre histórico, llámele usted como quiera, llámele incluso valenciano-catalán». Lo encontramos en textos del XIX y de principios del XX. También se abordó esta cuestión en los 80; era la teoría de la «tercera vía», que pretendía acabar con el problema expansionista de Cataluña. -¿Qué consecuencias advierte en la aprobación de ese dictamen?

-Supone una relectura de la Ley de Creación, como ya le he dicho. Luego está el tema del consenso; no podemos dictaminar para una minoría, por muy educada y elitista que ésta sea, y dejar de lado a la mayoría de la sociedad. No podemos intentar solventar los problemas del sistema lingüístico sin tener en cuenta a todos los actantes. Además, Cataluña no está receptiva a retocar el sistema lingüístico. Si Cataluña tiene la lectura única de que esto es lengua catalana no podemos hacer propuestas que no va aceptar Cataluña y que aquí tampoco va a aceptar buena parte de la sociedad. Esto es tan complicado como la propia creación de la Academia, y merece una función de cocina importante, tanto del PSOE como del PP como de la propia Academia. En este asunto, cualquier acuerdo que no concite el voto favorable de 18 o 19 de los 20 miembros será insuficiente.

-El Parlament de Cataluña dio potestad al Institut d´Estudis Catalán sobre todo el ámbito del catalán. ¿Asumir en un dictamen el sufijo «-catalán» generaría problemas de soberanía lingüística?

-Yo siempre he dicho que la unidad filológica no estaba en peligro porque es algo que se reconoce en todas las universidades. Ahora, si lo que quieren es arreglar jurídico-políticamente el problema que Cataluña tiene porque el valenciano tiene nombre y entidad en Europa... eso es otra cosa. No podemos utilizar la filología y la Academia para hacer política y jurisdicción que atente contra la soberanía del valenciano, que es estatutaria.

-¿Tras el reconocimeinto de la unidad lingüística en Europa quién gestionará los fondos y ayudas para la pormoción de la lengua, Cataluña o la Generalitat Valenciana?

-Eso va a ser un gran problema. No habría problemas a nivel normativo, que corresponde a la AVL en lo que refiere al valenciano, pero sí a otros niveles. El otro día, según el diario «AVUI», el Ministerio de Informaciones Tecnológicas daba subvenciones a las tres lenguas cooficiales de España; es decir gallegos, vascos y catalanes. ¿Qué hay que hacer? ¿Ir nosotros a la Generalitat de Cataluña a pedir las subvenciones que corresponden al valenciano?

-¿Cree que ha habido intencionalidad política por parte de los nacionalistas catalanes, de algunos académicos, o de otros partidos en generar un problema?

-Los académcos son compañeros, yo los respeto, y ellos tienen todo el derecho del mundo a llevar su visión adelante. Sí hay un problema de interferencia política en la Academia desde el momento en que el valenciano asoma en Europa hay quien considera que debe volver a encerrase donde estaba. Este hecho, el hecho de que una Constitución Europea en valenciano se haya cuestionado desde Cataluña, crea un conflicto porque ya no estamos hablando de denominación y entidad del valenciano, sino de la superación de una modalidad histórica que ha existido siempre. Si la Constitución Europea no puede tener una versión en valenciano estamos creando en una negativa de trascendencia histórica, puesto que siempre hemos tenido versiones de todo, literarias, de textos religiosos y otras.

-¿Qué le pareció la actuación del conseller de Cultura, Alejandro Font de Mora, en el pleno del día 22?

-Como académico no puedo sino expresar mi tristeza de que hayamos llegado a este punto. Creo que eso es un error, primero por parte de los propios académicos, segundo por parte de la Junta de Gobierno de la AVL, después si se quiere de la presidenta, y después de los partidos políticos. Para mí ésta es una cuestión de Estado que debe resolverse respetando el Estatuto de Autonomía y el sentimiento de los valencianos. A ningún académico le puede gustar que haya interferencias políticas, pero a esto se llega por no haber sabido el grupo mayoritario atajar en su momento la situación. Imaginémos que la situación hubiera sido la contraria y que tenemos al PSOE en el poder y que desde el Gobierno se está diciendo no sé qué cosa. Luego, trece académicos obvian las recomendaciones del Gobierno, obvian al partido mayoritario, que forma parte del consenso, obvian al presidente de la Generalitat, y obvian al Consejo Jurídico Consultivo. ¡Es que no se puede tomar una decisión que vaya absolutamente en contra de lo que diga el PP o el PSPV! Hemos de buscar salidas queno violenten a al sociedad y a las instituciones.

-¿Qué opinión le merece la gestión que ha hecho Ascensión Figueres?

-Creo que la presidenta no tuvo otro remedio. Ella tiene su parte de responsabilidad, como el resto.

-¿PP y PSPV han de sentarse para solucionar el problema en la AVL?

-Lo primero es que los 20 académicos nos sentemos juntos; nada de reuniones sectoriales. Luego, hemos de trasladar a los políticos que no generen más polémica y contribuyan a dar una salida justa.

-Hasta ahora «catalanistas» y «valencianistas» en la AVL mantenían decisiones acordadas. ¿Cúando se rompe el consenso?

-Quiero deshacer el mito de los dos bloques. Los dos bloques estaban difuminándose continuamente porque las secciones de trabajo, las comisiones y la Junta de Gobierno son plurales, lo que permitía vías de comunicación constantes. Efectivamente, hay un momento en que se crea una ponencia para la denominación de la «entidad» del valenciano y dos miembros deciden que no hay acuerdo. Éste es el punto de inflexión porquealgunos académicos rompen al considerar que ha habido presiones externas.

-¿Las hubo?

-Yo no sé si las ha habido o no, por parte de los medios, por parte de los políticos o de personas próximas a los académicos. Lo cierto es que hay un grupo de académicos (Ramón Arnau, Alfons Vila, Juan Alfonso Gil Albors, Gascón Pelegrí y el propio Artur Ahuir) que consideramos que el dictamen no es válido y se rompe la ponencia, lo cual no es perdonado por el grupo mayoritario, que lo considera una traición. Ahí vuelve a configurarse los dos bloques.

-Pero había filtraciones continuas del contenido del dictamen.

-El PSOE, ERC, y el Institut d´Estudis Catalans conocían de sobra el contenido del documento, cuando en aquellos momentos ni el presidente de la Generalitat lo conocía. Esto es un error, también.

-¿Advierte premeditación en las filtraciones?

-Quiero creer que fue más un error que otra cosa. Mire usted, los temas personales y particulares muchas veces influyen demasiado. Cuando esto se asimila como algo personal creo que caemos en otro error. La independecia de la Academia ha de quedar clara, pero la hemos de utilizar con raciocinio.

-¿Intencionalidad política?

-Si PP y PSOE hubieran tenido claro como se iba adesarrollar todo esto en Europa... ¡Es que es increíble que no se haya previsto esto! Yo estoy seguro que hace cinco años el valenciano está en Europa y es un éxito para toda la sociedad, pero ahora resulta que el valenciano llega a Europa y es un problema. ¿Por qué se genera esto como un problema? En este caso yo creo que ERC presiona al Gobierno central, y el PSPV se queda viéndolas llegar. Es increíble que PP y PSPV, el primer día de la crisis, no se sentaran para tratar un problema que con dos líneas estaba resuelto: La sociedad valenciana quiere el valenciano en Europa y quiere una Constitución en valenciano y se acabó. Cataluña percibió como un atentado la traducción valenciana, lo que demuestra que las cosas no estaban atadas.
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