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De panadera en Charleroi al cinturón de explosivos en Bagdad

Muriel Degauque, de 38 años, se convirtió al Islam tras casarse con su primer marido de origen turco. Su segundo compañero sentimental la animó a convertirse en la primera terrorista suicida europea en Irak

Actualizado 02/12/2005 - 09:54:35

LAURA VILLENA. SERVICIO ESPECIAL

BRUSELAS. Muriel Degauque era una chica de apariencia vulgar, que pasaba desapercibida en la localidad de Charleroi, al sur de Bruselas, donde nació y creció y donde ejercía como vendedora de pan. A sus 38 años había contraído matrimonio por segunda vez con un joven siete años menor que ella de origen marroquí, Issam Goris, tras haberse divorciado de su anterior marido, un turco con el que dio sus primeros pasos como convertida al Islam.

Esta joven belga de sonrisa bonachona dio a su vida un giro de ciento ochenta grados tras conocer a su segundo marido, que resultó ser un musulmán radical y que viajó con Muriel a Marruecos, de donde la joven volvió desconocida. A su regreso a Bruselas, se instaló en la comunidad de Saint Josse, una zona humilde situada a pocos minutos del centro de la capital belga, habitada en gran parte por población marroquí y turca, y en la que no faltan las mezquitas. Muriel comenzó a llevar velo, como la mayoría de jóvenes de su barrio, y más tarde decidió esconderse tras un burka tapándose de pies a cabeza. Toda esta evolución vino acompañada de un desentendimiento entre Muriel y sus padres, que apenas guardaban el contacto con ella.

Sólo murió ella

Habían recibido las últimas noticias de su hija el pasado verano, cuando ella misma les llamó por teléfono desde Siria, donde había hecho la primera parada en el camino destino a Irak. Sin tener idea alguna de las intenciones de su hija, el miércoles ataron cabos tras escuchar que el atentado suicida que tuvo el lugar en Bagdad el pasado 9 de noviembre había sido perpetrado por una joven de origen belga. Momentos más tarde vieron su domicilio rodeado por las unidades de Policía belga.

A bordo de un coche bomba y con el cuerpo rodeado de explosivos, se dirigió a un convoy norteamericano y detonó la carga explosiva en pleno centro de la capital iraquí. Según el diario De Standaard, la joven no causó ninguna muerte más que la suya. El mismo diario belga, afirma que tras el atentado se encontró un pasaporte belga en el cuerpo de la atacante, junto a varios papeles que daban pistas sobre su llegada a Irak a través de Turquía.

«Cuando ví las primeras fotos, me dije a mí misma, ¡es mi hija!» declaró la madre de Muriel a la cadena pública belga. «Ella era muy buena», afirmó su madre, «pero muy fácilmente influenciable», añadió reconociendo cómo ella misma había observado su inmersión en el fundamentalismo.

Voluntarios en Irak

La Policía belga ha afirmado que siguió los pasos de la joven convertida al Islam durantemeses pero «cuando se supo de su relación con Irak ya era demasiado tarde», declaró el experto en Islam y antiterrorismo de la Policía belga, Alain Gringnard a la televisión pública, añadiendo que sólo cuando se tuvo conocimiento de la nacionalidad de la terrorista se pudo actuar en consecuencia. Su compañero sentimental, que murió a manos de las tropas norteamericanas momentos más tarde cuando fue sorprendido con un cinturón de explosivos, la podría haber animado a perpetrar el atentado según la Policía.

Los arrestos de sospechosos que podrían pertenecer al entorno de Muriel se han sucedido en Bélgica y en Francia en los dos últimos días. El miércoles fueron detenidos catorce sospechosos, nueve de ellos belgas. En la jornada de ayer cinco de los detenidos fueron arrestados acusados de estar involucrados en una red terrorista que envía voluntarios a Irak, entre los que figuró Muriel. De los cinco arrestados, uno es de origen tunecino y el resto son belgas de los que tres tienen orígenes extranjeros.

Promesas para incautas

La novia de uno de los detenidos elmiércoles por su relación con una red que enviaba terroristas suicidas a Irak estaba siendo preparada para inmolarse en un atentado, según sus propias declaraciones a medios locales.La chica, de 18 años y originaria de Ruanda, confesó ante las cámaras de dos cadenas de televisión que su novio, de origen marroquí, le había prometido que «ambos irían al paraíso».

Muriel es la primera voluntaria europea que ha sorprendido al Viejo Contienente perpetrando un atentado suicida fuera de sus fronteras, lo que despierta nuevas interrogantes y cuestiones en torno a la radicalización y el reclutamiento terrorista.
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