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«El peligro en Cuba se llama Chávez»

SERGI DORIABARCELONA. «La historia de una artista que hizo de su vida su mejor obra de arte». La frase define a la pintora Remedios Varo (Anglés, 1908-Ciudad de México, 1983), que Zoé Valdés ha

Actualizado 02/11/2007 - 02:55:00
SERGI DORIA
BARCELONA. «La historia de una artista que hizo de su vida su mejor obra de arte». La frase define a la pintora Remedios Varo (Anglés, 1908-Ciudad de México, 1983), que Zoé Valdés ha rescatado del olvido y con quien comparte la experiencia del exilio y la afición por los astros tatuados en una piel que siguió las leyes del deseo y el impulso de la libertad.
La autora supo de Varo por unos pintores amigos que le enseñaron un catálogo de la artista catalana: «Quedé impresionada por cuadros como «Los amantes» y, sobre todo, «La cazadora de astros», que da título a mi novela. Existían estudios sobre la pintora que compartían el secretismo acerca de su vida íntima y comencé a indagar literariamente»
Al calor de las vanguardias
Tan elogiada por Max Aub y Octavio Paz como olvidada en las historias del arte, Varo creció al calor de las vanguardias en el grupo surrealista de Dalí y Buñuel y el amor libre y la vida en pareja con Benjamin Péret. Tras la ocupación nazi huyó a México: conoció a la pintora inglesa Leonora Carrington, la mítica Frida Kahlo y Diego Rivera, que la «homologó» en los círculos artísticos. Los surrealistas, apunta Valdés, «adoraban a la mujer como una musa, pero la acababan instrumentalizando. Dora Maar es un trágico ejemplo».
La evocación de Remedios Varo se alterna con las vivencias de una mujer cubana sometida doblemente a la tiranía marital y la persecución política del castrismo. Un personaje que nace de la experiencia real de Zoé Valdés en su exilio parisino: esa incomprensión hacia el disidente cubano en una sociedad dominada por un pseudoprogresismo que sigue sin reconocer el totalitarismo comunista. En la memoria, la disputa de la escritora con un Caballero Bonald que decía que en Cuba no se pasaba hambre. «Al día siguiente nadie se hizo eco de mis afirmaciones», recuerda. El merchandising del Che Guevara suscita la ironía: «Fue un padre que no supo criar a sus hijos y abandonó a sus mujeres; un médico que no ejerció; un ministro de industria que arruinó la economía; un guerrillero fracasado... Su castigo ha sido acabar en marca del capitalismo que combatió durante toda su vida».
Transición al estilo chino
La larga enfermedad de Fidel, retransmitida por entregas por Hugo Chávez, le parece «un culebrón que terminará cuando se muera el diablo». Pero el mayor peligro «es la república cubano-bolivariana que instaura un Chávez que mantiene una pésima relación con Raúl Castro, más partidario de una transición al estilo chino».
La carga autobiográfica de «La cazadora de astros» se une a «La eternidad del instante», la novela con que Valdés ganó el premio Ciudad de Torrevieja. Una exploración familiar y personal que no va a proseguir en sus próximos libros, dedicados respectivamente, a Dora Maar y Fulgencio Batista, un nombre que levanta ampollas en la órbita cubana.
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