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El suicidio colectivo en el piso de Leganés evitó otros atentados del grupo que perpetró el 11-M

Actualizado 02/04/2005 - 14:31:11
El suicidio de siete presuntos autores del 11-M en un piso de Leganés, hace mañana un año, evitó otros atentados inmediatos planeados por ese grupo, que dejó constancia en un vídeo de su intención de continuar con la "guerra santa".
Los siete presuntos terroristas no tenían intención de suicidarse, sino de continuar atentando, pero, al comenzar el asalto por agentes de los GEO a la vivienda que ocupaban en la calle Carmen Martín Gaite de Leganés (Madrid), optaron por hacer explotar los explosivos que guardaban dentro.
A consecuencia de esta acción murió uno de los "geo" que participaron en el asalto, Francisco José Torronteras, quien ha sido reconocido oficialmente como la víctima 192 de los terroristas autores de los atentados del 11 de marzo en Madrid.
La fiscal que investiga el 11-M, Olga Sánchez, reveló el pasado día 9 que el grupo tenía "un proyecto muy amplio de continuidad delictiva" que, "afortunadamente", se vio truncado el 3 de abril.
De hecho, uno de los suicidados había colocado el día anterior un artefacto explosivo que fue hallado por un operario en la vía del AVE Madrid-Sevilla a la altura de Mocejón, en Toledo.
Otros objetivos del grupo de suicidas eran una finca de recreo de la comunidad judía en Madrid y una hospedería judía en Avila, así como un colegio británico en la localidad madrileña de Alcobendas, según informes de la Comisaría General de Información.
Los documentos hallados en el piso de Leganés, el vídeo que los presuntos terroristas grabaron exhortando a proseguir con la "yihad" y la acumulación de explosivos en esa vivienda -que finalmente usaron para suicidarse- avalan la conclusión de que el grupo pretendía seguir matando.
El vídeo, hallado en la vivienda y reconstruido por la Policía, había sido grabado a las 00.05 horas del 27 de marzo. "Tras comprobar que la situación no ha cambiado y después de que vuestro nuevo gobernante (José Luis Rodríguez Zapatero) anunciase la apertura de su mandato con más lucha contra los musulmanes y el envío de más tropas cruzadas a Afganistán, las Compañías de la Muerte y Ansar al Islam han tomado la resolución de seguir la senda de la bendita yihad", era el mensaje del vídeo.
Añadía que "la brigada situada en Al Andalus", en referencia a España, ha decidido "no salir de aquí hasta que no salgan sus tropas de las bases de los musulmanes de forma inmediata y sin condiciones".
"Sabed que no disfrutaréis de seguridad y sabed que (el presidente de EEUU, George) Bush y su Administración no os traerán más que destrucción. Os mataremos en cualquier lugar y en cualquier momento", advertía.
Los siete presuntos terroristas que se suicidaron en Leganés constituían el núcleo central del comando que perpetró el 11-M. Antes de hacer explosionar la vivienda en la que llevaban horas cercados por la Policía, llamaron por teléfono móvil a Londres a su supuesto líder espiritual, el jordano Abu Qutada, para que autorizara el suicidio colectivo, según constató la Policía tras el análisis de las llamadas efectuadas por los terroristas.
Uno de ellos era Serhane Ben Abdelmajid Fakhet, alias "el Tunecino", quien presuntamente había comenzado en 2003 a buscar voluntarios y financiación para los atentados, por lo que se le considera "dinamizador" del grupo de terroristas.
Antes de suicidarse, llamó a su esposa para despedirse de ella y ésta a la Policía para advertir de las intenciones de los acorralados en la vivienda leganense. Para financiar la célula, "el Tunecino" había contactado con el presunto narcotraficante marroquí Jamal Ahmidan, alias "el Chino", identificado por testigos dentro de los trenes que explotaron el 11-M y la persona que alquiló la finca de Chinchón donde se montaron los explosivos para los atentados.
Ambos se suicidaron junto a los también marroquíes Abdennabi Kounjaa alias "Abdallah", Asri Rifaat Anouar (que colocó el explosivo en el AVE) y Mohamed y Rachid Oulad Akcha, que presuntamente participaron, junto a "el Chino", en la obtención y traslado de los explosivos.
El séptimo suicida es el argelino Allekema Lamari, cuyos restos no fueron identificados hasta octubre pasado, y quien había sido excarcelado en junio de 2002 por un error judicial, pese a estar condenado por pertenencia al Grupo Islámico Armado (GIA).
Todos los restos fueron identificados comparándolos con muestras de ADN de sus familiares en España, Marruecos o Argelia y posteriormente entregados a quien los pudiera reclamar, informaron a EFE fuentes policiales.
Según fuentes judiciales, algunos familiares no reclamaron los cadáveres. Tras los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid alrededor de un centenar de personas han sido detenidas por su presunta vinculación con la masacre, de las que 76 están imputadas en el sumario que instruye el juez de la Audiencia Nacional Juan Del Olmo, cuyas investigaciones han llevado a prisión a 24 de ellas.
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