Sociedad

null

Hemeroteca > 02/01/2002 > 

El cierre de las transferencias sanitarias sirve a Villalobos para reestructurar su Ministerio

El Ministerio de Sanidad «es mucho más que el Insalud». Así de rotunda se mostró la ministra de Sanidad, Celia Villalobos, ante el fin del traspaso de las competencias sanitarias a las Autonomías. Una situación nueva que Villalobos ha aprovechado para realizar una reestructuración en su Ministerio, cuyos ejes principales a partir de ahora serán la protección de la salud pública y el apoyo a la investigación biomédica.

Actualizado 02/01/2002 - 00:55:01
La ministra de Sanidad junto a Antonio Campos, director del Instituto Carlos III, que ahora tendrá mayor presencia. Efe
La ministra de Sanidad junto a Antonio Campos, director del Instituto Carlos III, que ahora tendrá mayor presencia. Efe
Culminado el proceso de transferencias iniciado hace veinte años, desde ayer tiene vigencia real un Sistema Nacional de Salud, plenamente descentralizado, formado por los diferentes servicios de salud de las Comunidades Autónomas. Se inicia ahora un periodo de transición de tres meses en el que el Insalud ayudará desde el punto de vista técnico a las Comunidades, si bien ya son éstas las responsables de la gestión sanitaria. Pasado ese tiempo el Instituto Nacional de Salud desaparecerá. Esta nueva situación ha servido a la ministra de Sanidad, Celia Villalobos, para poner en marcha una reestructuración en el Ministerio de Sanidad y Consumo. Según sus principales colaboradores, la ministra ha comentado que piensa «darle la vuelta como a un calcetín».
SEGUNDO APELLIDO DEL MINISTERIO
Villalobos aseguró hace unos días que su Departamento «es mucho más que el Insalud» y que a partir de ahora hay que profundizar en «el segundo apellido del Ministerio (Consumo), que estaba muy olvidado», y desarrollar «políticas que garanticen la salud de los españoles en el más amplio sentido de la palabra». Así, además de la función de tutela y coordinación del nuevo Sistema Nacional de Salud, las actuaciones prioritarias del Ministerio a partir de ahora se centrarán en la investigación, la racionalización del gasto farmacéutico, la seguridad alimentaria, salud laboral, apoyo a la educación para la salud y control de la calidad de la sanidad privada. Asimismo, las nuevas tecnologías abren un campo de posibilidades que permitirán desarrollar nuevas formas de gestión, de organización y de acceso a los servicios más próximas a los ciudadanos, siendo sus máximos exponentes la tarjeta sanitaria única y la receta electrónica.
En este sentido, fuentes del Ministerio de Sanidad explican que se reforzarán las áreas del medicamento y coordinación de salud pública; se incrementa el área correspondiente a la Secretaría General de Gestión y Cooperación, prestando especial atención al ejercicio de la Alta Inspección en el Sistema Nacional de Salud, al Consejo Interterritorial de Salud y al Instituto de Salud Carlos III, al tiempo que se replanteará la estructura de la Dirección General de Planificación Sanitaria -que se había creado a principio de la legislatura-, ya que ahora debe jugar un papel fundamental en el nuevo Sistema Nacional de Salud, pues deberá asumir la coordinación entre los servicios de salud de las distintas Comunidades Autónomas.
UN OBSERVATORIO SANITARIO
Dentro de esta dirección general se potenciará el desarrollo de sistemas de información alimentados por las Autonomías, que les servirán a éstas para conocer, por ejemplo, los datos de listas de espera, actividad en los centros, etc. Un sistema que ya funciona en cuanto a las redes de alarma y vigilancia, pero que ahora es necesario que abarque todos los aspectos de la gestión sanitaria.
En este sentido, la principal novedad es la creación de un Observatorio Sanitario que recoja las buenas prácticas en materia sanitaria de las Comunidades. Si bien en un principio este observatorio se enmarcará dentro de la Dirección General de Planificación Sanitaria, fuentes ministeriales no descartan que pueda contemplarse como un ente autónomo. No obstante, destacan que lo importante es que sea de utilidad a las Comunidades, un órgano en el que participen y del que se sirvan, y que se convierta en un instrumento de cooperación entre éstas.
No en vano, si bien es importante que desde el Ministerio se coordine a los 17 servicios de salud, no lo es menos que éstos cooperen entre sí. Así, desde Sanidad se ve con buenos ojos que éstas lleguen a acuerdos, por ejemplo estableciendo una especie de central de compras de productos sanitarios, donde se establecerían unos precios máximos para determinados productos y luego serían las Comunidades las que negociaran con los proveedores. De esta forma las diferencias entre unos centros y otros no serían tan grandes como si se negociara de forma individual, al tiempo que supondría un importante ahorro en el gasto farmacéutico.
MAYOR PRESENCIA DEL CARLOS III
En cuanto a la investigación biomédica, que está centralizada en el Instituto Carlos III, la pretensión del Ministerio es que éste pueda proyectarse al exterior y tener presencia en todas las Comunidades Autónomas a través de acuerdos o unidades acreditadas. A pesar de que su sede está en Madrid, es un organismo de todo el Estado y, por tanto, debe extenderse a todo el Sistema Nacional de Salud. Desde Sanidad se insiste en que este objetivo está si cabe aún más justificado por ser el Carlos III el encargado de gestionar los fondos de Farmaindustria, por lo que esa presencia debe ser mucho más importante. En el campo de la investigación se dará apoyo en mayor medida al estudio de enfermedades emergentes y reemergentes, el cáncer, enfermedades del corazón y la genómica. Asimismo, se potenciarán aquellos proyectos orientados a la asociación de centros de investigación de distintas Comunidades y de centros básicos de investigación con hospitales, de tal forma que los resultados de esas investigaciones sean en beneficio directo del sistema sanitario.
La descentralización de la sanidad justifica asimismo cambios en la estructura del Consejo Interterritorial de Salud, tal y como contempla la futura Ley de Coordinación del Sistema Nacional de Salud que ultima el Ministerio y que, tras discutirla con las Comunidades, se espera que pueda ser debatida en el Parlamento en el mes de febrero. La estructura paritaria que tenía hasta ahora (mismo peso de la Administración central y las Comunidades Autónomas) ya no está justificada, por lo que el Consejo debe estar más orientado a esa cooperación entre Autonomías y Ministerio de Sanidad, haciendo innecesario la presencia de otros Ministerios, como Defensa o Hacienda.
CONTROL DE LA CALIDAD
El principal objetivo de la Ley de Coordinación es garantizar una sanidad igual para todos. Por este motivo, otra de las áreas a desarrollar será el de la vigilancia y control de la calidad tanto de los centros públicos como de los privados. Las Comunidades Autónomas cuentan con competencias para la acreditación de los centros, pero la evaluación será realizada por un instituto nacional de nueva creación. Con el mismo objetivo de velar por la calidad del sistema desde el Ministerio se apoyará el asociacionismo de pacientes.
En cuanto al segundo apellido del Ministerio, esto es, el área de consumo, es una prioridad del Gobierno potenciar el papel de los consumidores y usuarios dentro de la política económica, la seguridad alimentaria y del comercio electrónico. En este sentido, en fechas breves se presentará un proyecto de decreto por el que se reformará el Consejo de Consumidores y Usuarios, que ha quedado obsoleto, para que tengan cabida todas las organizaciones de consumidores y usuarios de ámbito nacional.
Asimismo, se pondrá en marcha la Agencia de Seguridad Alimentaria, conviertiéndose en la primera experiencia en nuestro país de una actuación conjunta del Estado y las Comunidades Autónomas -que tienen las competencias en salud pública desde 1985- a través de una agencia. No obstante, es también una forma de que el Ministerio ejerza una mayor vigilancia alimentaria, justificada por las crisis vividas en nuestro país en el último año. Se trata de dar prioridad al principio de precaución y anticipación frente a las comisiones de crisis, para lo que se cuenta con el apoyo de un Comité Científico.
POTENCIAR LA TELEMEDICINA
Otra de las líneas de actuación será el desarrollo de la sociedad de la información proyectada al mundo de la sanidad. En este capítulo, además de la puesta en marcha de una tarjeta sanitaria única para todo el Sistema Nacional de Salud y de la implantación de la receta electrónica, se desarrollarán programas de salud en la red y se potenciará la telemedicina en un intento por acercar cada día más la salud a los ciudadanos. En este aspecto juega un importante papel el Ministerio de Ciencia y Tecnología, encargado de desarrollar los procesos tecnológicos  necesarios y ponerlos al servicio del Sistema Nacional de Salud.
Búsquedas relacionadas
  • Compartir
  • mas
  • Imprimir
publicidad
PUBLICIDAD
Lo último...

Copyright © ABC Periódico Electrónico S.L.U.