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El último emperador de los incas

POR TULIO DEMICHELIMADRID. La profesora María del Carmen Martín Rubio, que en 1987 ya encontró la gran crónica Suma y narración de los incas de Juan de Betanzos, que se hallaba perdida, acaba de

Actualizado 01/10/2007 - 10:36:54
La profesora María del Carmen Martín Rubio, que en 1987 ya encontró la gran crónica Suma y narración de los incas de Juan de Betanzos, que se hallaba perdida, acaba de descubrir en Cuzco la tumba de Paullo, hijo de Huayna Cápac, hermano de Huáscar, Atahualpa y Manco, último de la estirpe que ciñó la mascaipacha (corona) del imperio inca y que pactó con los conquistadores para salvar a su pueblo. «Ésta es la única tumba conocida de un Inca -emperador- y será la única que encontremos, porque los españoles destruyeron todas las que había», explica Martín Rubio a ABC.
El descubrimiento del enterramiento se produjo hace unas semanas al excavar tres de las criptas de la Iglesia de San Cristóbal (Cuzco), localizadas gracias al radar de suelo. «Paullo fue sepultado de acuerdo a la tradición prehispánica junto a la ñusta (su concubina preferida, a veces una princesa foránea, en este caso una muchacha de 13 o 14 años) y, algo más separadas, otras dos mujeres. Dos niños de unos 3 años les acompañan y también se ha hallado la cabeza de un perro. Sólo se enterraba así al Inca».
El significado del enterramiento es el siguiente: «Ellos creían en otra vida igual que ésta, por lo que se le acompañaba de sus ñustas (los emperadores se casaban con su hermana, la colla, y también tenían esposas de segundo rango, pallas, que eran princesas de Cuzco) y otras mujeres que le sirvieran en el más alla. Todas ellas se suicidaban. En cuanto a los niños, responden al rito de la capacocha: se les narcotizaba y enterraba para que purificaran la entrada del Inca en el otro mundo. Por último, la cabeza del perro, su hocico, se incorporaba para que fuera guardián del emperador».
La profesora Martín Rubio confiesa que el hallazgo la sorprendió enormemente, igual que a las autoridades eclesiáticas, por tratarse de un enterramiento pagano en un recinto cristiano. ¿Permitía la Iglesia del tiempo de la Conquista tal sincretismo con la religión prehispánica, hasta el extremo de consentir el suicidio y el sacrificio de niños? «Para contestar esa pregunta es preciso que antes hagamos un poco de historia», responde Martín Rubio.
Cuenta la arqueóloga que al llegar los españoles, los incas no reaccionron y en unas pocas horas capturan a Atahualpa, el sucesor de Huayna Cápac. «Ello fue así porque confundieron al invasor con Viracocha, el dios blanco que se había ido al mar con la promesa de volver», un mito parecido al de Quetzalcoatl entre los aztecas, quienes también lo confundieron con Cortés. Una vez rendida la capital, Cuzco, Pizarro impone a los curacas (notables indios) como sucesor a otro hijo de Huayna Cápac: Túpac Hualpa, que enseguida muere envenenado. «Entonces se designa a Manco, quien al principio se somete, luego se rebela y cerca Cuzco durante casi un año con la ayuda de su hermano Paullo. Los conquistadores vencen, Manco huye y funda un reino parelelo en Vilcabamba, ciudad que aún no hemos descubierto», aunque la arqueóloga sí ha excavado otras villas rebeldes, las de Pampacona y Rangalla.
Manco es asesinado y le sucede su hijo, Sayri Túpac . «Entre tanto, Paullo pacta con los conquistadores, quienes le ponen como condición que se convierta al cristianismo, algo que él hace muy tarde, allá por 1545, siendo su padrino el gobernador español Cristóbal Vaca de Castro. Paullo construye una ermita (donde se erigirá la Iglesia de San Cristóbal en 1606). En fin, Paullo emprende una expedición para someter Vilcabamba, pero enferma y vuelve a Cuzco, donde muere en 1549, a los 38 años, yo creo que envenenado por los suyos. Seguramente el padre Porras le dio los óleos y luego entregó el cuerpo a su familia, que lo enterró en la ermita según sus ritos, mirando hacia Coricancha (el templo del sol naciente), claro, en secreto. Más tarde, al construir la iglesia, levantaron el altar sobre su tumba. Así se explica este misterio».
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