Reportaje

Vinos de Málaga: Terminar con la ‘miopía’ del consumidor malagueño, gran reto del sector

Por Maria Sánchez Palomo,

El primer fin de semana de septiembre tenía lugar la Fiesta de la Vendimia de Manilva, mientas que en Mollina esta celebración ha tenido lugar del 7 al 9 de septiembre. Como cada mes de septiembre, toca recolectar los frutos de las alrededor de 4.148 hectáreas de viñedos que hay en la provincia de Málaga (Junta de Andalucía). Según las previsiones de Asaja, este 2018 se rozarán en torno a cinco millones de kilos, buena parte de los cuales se destinará a la producción de vinos. 

El sector vitivinícola pasa por un momento importante: de un tiempo a esta parte se va reconociendo cada vez más la calidad y variedad de los caldos producidos en tierras malacitanas, especialmente entre los turistas, tanto nacionales como extranjeros. Los hosteleros están apostando por el producto ‘made in Málaga’ para darlo a conocer a sus clientes y esta siembra permite ir recolectando cada vez más alegrías entre los productores y bodegueros. La asignatura pendiente parece estar entre los propios, los de aquí, los malagueños que siguen sin tener en mente los vinos de Málaga cuando llegan a un restaurante y piden una copa para maridar el almuerzo o acompañar la cena. ¿Qué está pasando a este respecto? ¿Cómo mejorar el conocimiento y la percepción que tiene la ciudadanía malagueña de las añadas de su entorno más cercano?  

Smiling man holding bottle with alcohol

Gurmé Málaga se ha acercado a Eboka, Casa de Vinos y Comidas, para preguntar a Antonio Fernández a este respecto. Antonio, un gran apasionado de la gastronomía y de la enología, predica con el ejemplo y entre las aproximadamente 300 referencias de vinos que oferta en su negocio, el 40% son caldos locales. “Realmente los vinos malacitanos son bastante valorados, especialmente por los que llegan de fuera. Ahora, si hablamos del público de aquí, eso ya es otro partido…”, comenta. Uno de los problemas, explica Fernández, es que “quizá no tengan una identidad clara. Los dulces y los secos son fácilmente reconocibles pero no así los convencionales. En nuestra tierra nos topamos con pequeños proyectos muy interesantes pero en la mayor parte de los casos con filosofías muy dispares”, reseña el propietario de Eboka. 

El otro quid de la cuestión, probablemente el más determinante, es la necesidad de que se apueste con vehemencia por el producto local y para ello es imprescindible que todos los actores implicados en el universo vitivinícola de Málaga se de la mano y remen en la misma dirección. Antonio Fernández apunta al dicho popular ‘la unión hace la fuerza’. “Se están realizando esfuerzos dentro del sector pero se llevan a cabo de manera individual. Las bodegas se vuelcan para que, como hostelero, te acerques a ellas, te muestran cómo hacen las cosas para que te impregnes del valor añadido de cada una de ellas y que eso te ayude, sea un aval, para defender ese vino delante del cliente. Lo que faltaría sería una alianza como conjunto corporativo, por así decirlo, sobre todo desde el Consejo Regulador, para que Málaga se infeste de consumo de vino malagueño”, sentencia.

Él, como ya decíamos unos párrafos atrás, predica como mejor sabe, recibiendo en su casa de vinos y comidas a propios y extraños y presentándole algunas de las joyas del ‘catálogo’ enológico provincial. Desde Don Pepe (Bodega Cortijo La Fuente, en Mollina), un seco elaborado 100% con la variedad Pedro Ximénez, de la zona norte de la provincia, al que elabora Vicente Inat en Descalzos Viejos (Ronda) con la variedad Chardonnay, criado en barricas. Se podría continuar con cualquiera de las propuestas de Juan Muñoz desde Bodegas Dimobe, en Moclinejo. Excepcional su seco trasañejo o el Arcos de Moclinejo. Otro acierto y placer es uno de los proyectos más fiables de la provincia, Bodega Lunares, también en Ronda, con su Altocielo, “un tinto que nunca falla”, dice Antonio Fernández. Y para el postre, cualquier Pedro Ximénez de la comarca norteña, un buen moscatel de López Hermanos o uno de los dulces que preparan en Bentomiz con moscatel de Alejandría.

Red wine in glasses, wine tasting concept

Quienes sepan de lo que hablamos, serán conscientes de que calidad no falta en el sector vitivinícola. De eso estamos surtidos. Lo que sí es necesario es poner sobre la mesa mayores recursos económicos, presupuestos más ‘amables’ por parte de consejos reguladores y denominaciones de origen para una mayor promoción del producto… Y no solo para darlo a conocer dentro de nuestra fronteras, sino también para llevarlos a otros puntos del país. “En Málaga podemos encontrar vinos que nos hagan auténticamente felices a los que los servimos y a los que los consumen”, concluye el propietario de Eboka. 

Antes de despedirnos nos hemos querido aprovechar de la agudeza de Antonio Fernández cuando se trata de encontrar diamantes en bruto entre los caldos malacitanos. Tres palabras, tres, con color cereza y aroma a frutas del bosque, arándanos y fresas; de sabor que equilibra dulzura, acidez y taninos para dejarnos un recuerdo afrutado y fresco… David Tinto Dulce, de Bodegas Bentomiz. 100% Merlot, naturalmente dulce y envejecido durante seis meses en barricas nuevas de roble francés y americano. ¿Lo probamos?