Reportaje

Un ultramarinos 100% tradicional que sobrevive al paso de los años: Así es La Mallorquina

Por Maria Sánchez Palomo,

Es un ultramarinos de los de toda la vida, una tienda de barrio en pleno centro de Málaga que lleva apostando más de 30 años por la calidad y el servicio por encima de todo. Nos referimos a La Mallorquina, la casa de la familia Palma, un establecimiento que recuerda a esos comercios de antaño en los que el dependiente conocía a la perfección que buscaba el cliente nada más pasar el umbral de la puerta. Jose Palma, segunda generación al frente del negocio, explica que el trato cercano con quienes llegaban a La Mallorquina es algo que aprendió de su padre y que ha procurado mantener como otra de sus señas de identidad.

Ese ambiente amable y siempre receptivo de la tienda marida a la perfección con su propuesta de productos. Más de 3.000 referencias que pueblan sus estanterías, las vitrinas y neveras y que se asoman al escaparate de la céntrica calle Sagasta. Entre estos, artículos de toda la vida, marcas y fabricantes con los que los Palma llevan trabajando toda la vida, y nuevas incorporaciones que enriquecen la oferta comercial de La Mallorquina. Es el caso del queso Gran Reserva de la Dehesa de los Llanos, que ha llegado a considerarse el mejor del mundo por la World Cheese Award. Jose Palma sigue muy atento a todas las novedades que se van difundiendo en gastronomía y alimentación y en casos como el de Dehesa de los Llanos lo tuvo claro –“Ese queso tenía que ofrecerlo yo a mi clientela”. Contactó con el fabricante y en apenas unas semanas estaba en la vitrina del establecimiento. 

Ese afán por mejorar el catálogo de productos del establecimiento es probablemente uno de los aspectos que esté favoreciendo que un ultramarino como este sobreviva en pleno siglo XXI, con el mercado a la vuelta de la esquina y con un sinfín de cadenas de supermercados que han hecho bastante daño al pequeño comercio. Palma apunta que la clave ha sido seguir apostando por la calidad, por lo excelente, para traer lo mejor a quien confía en ellos. “Actualmente es bastante más sencillo. Primero porque los medios nos informáis constantemente de ello. Y luego porque prácticamente la mayoría de productores y empresas empiezan a estar presentes de alguna manera en internet y se consiguen referencias y datos de contacto de manera sencilla”, añade. 

Razón no le falta pero no hay que restarle mérito, pues sin movernos del centro de Málaga encontramos productos selectos a un precio razonable. “En ocasiones el comprar a través de Internet supone un coste mayor por los gastos de envío, la manipulación, etc. Nosotros, al tenerlo aquí, ahorramos al cliente tanto el esfuerzo como dinero”, continúa explicando Jose Palma a Gurmé Málaga. Y lo dice un profesional que también ha abierto las puertas de su casa a la red con una tienda online que despegó hace unos años y que poco a poco mueve un mayor volumen de negocio. “Lo que sucede en la red es que hay mucha competencia, por lo que tampoco nos preocupamos demasiado por los datos. Es más para aquellos que nos conocen y quieren comprar desde otros lugares de España o del mundo. Entre los usuarios hay personas de Francia o de Alemania, por ejemplo, que han estado por turismo en Málaga y que así nos han conocido. Quieren seguir disfrutando de alimentos como los que encuentran aquí y realizan compras online en La Mallorquina”, dice José Palma. 

Málaga por bandera

Entre las 3.000 referencias que se comercializan en este establecimiento, lo producido en Málaga tiene mucho valor e importancia. En La Mallorquina se encuentran numerosas referencias de Sabor a Málaga. Tienen quesos y embutidos, ibéricos, conservas, vinos e incluso dulces y pasteles tradicionales. De hecho, justo hace unos días han llegado los mantecados de La Perla, de Antequera, que garantizan que vuelan rápidamente. Estos los encontramos en el establecimiento de La Mallorquina especializado en panadería y confitería, un local aledaño al principal. 

Los productos malagueños tienen mucho tirón tanto entre los propios malagueños como entre los turistas nacionales, que dice Jose Palma que son quienes más valoran lo de aquí. Entre los favoritos del público, los jamones de Dehesa de los Monteros, los quesos de cabra de Flor Bermeja (Casabermeja) o Los Pinsapos (Yunquera). Igualmente vinos como los de Cortijo Los Aguilares (Ronda), los Chinchilla de Bodega Doña Felisa (Ronda) o Lagar de Cabrera, de Dimobe (Moclinejo), los de Sedella (Sedella) o Capuchina Vieja, de Bodega La Capuchina (Mollina).

La selección de estas materias primas es fundamental, pero también lo es la manipulación de las mismas y la presentación. Está en todo ello otra de las señas de identidad de La Mallorquina, concretamente en el caso de la charcutería tradicional. “Todo es cortado a mano, con una máquina cortadora específica, y es uno de los principales fuertes de nuestro comercio”, destaca Jose Palma. 

La Mallorquina lleva abierta desde 1924. Jose Palma (padre) se hizo con el negocio en 1982 y hoy es su hijo el que lo dirige. Su progenitor, también llamado Jose –“para seguir la tradición”, nos comentan–, será probablemente quien siga la estela, tercera generación al frente de este establecimiento. Sin lugar a dudas mucho ha llovido desde que la familia Palma se hiciera con este ultramarinos pero, pese a todo, nos comentan que las personas valoran mucho la calidad y el buen hacer y que la gente está dispuesta a pagar un añadido siempre y cuando sea un artículo realmente bueno. Y si ellos no lo tienen en la tienda, ¡se lo piden! Jose Palma nos dice que hay quien llega hablándole de un alimento en concreto que ha visto o probado en algún lugar y les piden que se los traiga. Él y su equipo, siempre abierto a la mejora y a avanzar en positivo, no duda en convertir sus deseos en órdenes: le llega al local, lo prueba y, si pasa el corte, se hace con su propio hueco en las estanterías y/o vitrinas de La Mallorquina.

Así es este comercio, un ultramarinos 100% tradicional que ha sabido renovarse para seguir latiendo en pleno corazón de Málaga capital.