Reportaje

Cocina casera y hospitalidad garantizada: Así es Casa Pepa

Por Maria Sánchez Palomo,

Quién iba a decirle a Pepa Baeza hace 50 años, cuando abría las puertas de esta fonda, que las papas fritas con huevo iban a convertirse en un auténtico manjar del siglo XXI. Nada de producto congelado y 100% garantizada materia prima de calidad, frutas, verduras, hortalizas y carnes traídas directamente de la comarca de Guadalteba a la cocina de Casa Pepa, en Carratraca. En este restaurante con más de medio siglo de vida, la cazuela de patatas, el magro con tomate, el cordero y el gazpachuelo son motivo de peregrinaje de vecinos de Málaga y turistas que andurrean por el interior de la provincia. 

La cabeza de familia, Pepa Baeza González, explica a Gurmé Málaga que incluso el príncipe Carlos de Inglaterra se sentó a la mesa en su comedor para tomar dos de los platos señas de identidad de la casa, la cazuela de papas y el magro con tomate. “Yo no sabía que era él hasta que me lo comentaron. Llegó sin hacer mucho ruido e intentando pasar desapercibido. ¡Tanto que ni me di cuenta! Si llega a ser ahora me habría hecho una foto con él”, nos explica mientras se afana, como cada día, en echar una mano bien pelando patatas o aderezando algunos de los guisos que están preparando para el almuerzo que se avecina. 

Aquí funcionan sin carta. Según lo que se encuentra en el mercado y lo que tengan pensando elaborar, así son las propuestas gastronómicas que se encuentran en el plato quienes llegan a la fonda para la hora de comer. A las sugerencias citadas se suma el puchero y el cordero, el chivo lechal, las albóndigas, paella de arroz, cazuelas varias y los callos, uno de los más pedidos del lugar. 

Al saber hacer que manejan en esta cocina hay que sumar los productos que manejan, como apuntamos anteriormente, y la hospitalidad de la familia Sánchez Baeza, el ingrediente secreto del establecimiento. Por el comedor de Casa Pepa han pasado artistas, actores, periodistas y otras muchas caras conocidas, atraídos siempre por el buen nombre de los guisos de esta fonda. Antonio Banderas y Jesús Quintero, Antonio Gala, Romina y Albano e incluso el mediático cocinero Carlos Arguiñano, que quedó encantado con “la sopa blanca que prepara Pepa”. El chef guipuzcoano habló así en vivo y en directo en su programa de televisión en referencia al gazpachuelo y desde entonces son muchas las personas que han llegado preguntando por esta propuesta tan malagueña.

El atractivo del lugar es innegable y es fácil sentirse como en casa, pues el comedor es el mismo que se puso en marcha hace 50 años. De las paredes cuelgan fotografías familiares, hay plantas, mesas y sillas con sus hules y, al fondo, el dormitorio de Pepa. Ella es el alma de un restaurante que, lejos del brillo de las estrellas Michelin y alejada del bullicio y el ruido que ahora se mueve en torno al mundo de la gastronomía, sigue haciendo su trabajo, despacito y a fuego lento, dándole su tiempo a todos y cada uno de los guisos que salen de la cocina de Casa Pepa.

Sobrevivir a los cambios:  Casa Pepa y las termas de Carratraca

Los tiempos han cambiado mucho y en estas cinco décadas que lleva abierto el negocio tanto Pepa como su marido y sus hijas han sido testigos del cambio del pueblo. Carratraca, en pleno valle del Guadalhorce, con apenas 750 habitantes, llegó a vivir una época de gran esplendor gracias al funcionamiento del balneario de Carratraca. Nos cuenta la familia que durante un tiempo llegaban muchísimas personas a disfrutar de sus aguas y de camino llegaban a la fonda a comer. Está justo enfrente del edificio, hoy reconvertido en hotel de cinco estrellas que está entre los mejores centros de salud de España.

La reconversión del complejo en un espacio de lujo, según comenta la familia Baeza González, ha ido en detrimento de la localidad. “Ya solo viene un público muy exclusivo y eso ha restado a Carratraca, la verdad”, nos dice Dori y su marido, Pepe, que es el que se ocupa ahora de la cocina de la fonda. Sea como fuere, de tantos años de trabajo y esfuerzo queda la fama del restaurante y siguen acudiendo muchos vecinos de la comarca y de Málaga capital así como turistas que veranean en la Costa del Sol.