Palodú

Empezando a desplegar una cocina de altos vuelos de gran profundidad y finura

Por Míster Espeto

Nombre Palodú
Dirección Calle Carril del Capitán, 3, 29010, Málaga. ()
Horario De martes a domingo, de 13:30 a 16:00 horas y de 20:30 a 23:00 horas.
Teléfono 951777101

Parece que fue ayer pero ya se han cumplido cinco años desde que Cristina Cánovas y Diego Aguilar abrieron su Palodú en una –digamos remota– zona de Teatinos. En principio como un gastrobar más centrado en las tapas y raciones para contentar a un público relativamente conservador. Ahora, con más hechuras de restaurante, ya maduro y felizmente despojado de etiquetas, empieza a desplegar una cocina de altos vuelos que sorprende por su profundidad y finura.

Esta mayoría de edad se refleja, para empezar, en el local: pequeño pero cómodo y con una decoración agradable. Muchos y buenos detalles –como ese magnífico aceite Aljibejo que se sirve con un buen pan– en una sala que preside la cocina acristalada donde Cristina remata entrantes y postres y una decena de mesas a la que recientemente se ha incorporado una terraza aclimatada.

La carta a priori puede parecer algo recurrente por sus guiños a tapas y platos populares pero esconde un minucioso trabajo en cocina detrás. Una docena de entrantes, cinco pescados, cinco carnes y los postres. Platos bien planteados y ejecutados, con dos o tres elementos principales bien ensamblados, un producto más que notable –muy notable para lo que cabría esperar de una oferta tan ajustada– y sabores bien definidos, sin estridencias.

En mi comanda, un foie ecológico con pera infusionada en pacharán, estupendo, aunque le sobraba algo de grasa, y un steak tartar de solomillo de vaca curado con crema agria de sorprendente textura y sabor muy concentrado, muy interesante. Quizás algún contraste más junto a esa crema agria redondearía el plato. Para continuar, una merluza con un pilpil de miel y salvia y caviar ecológico de Riofrío. Un plato elegante, impecable de punto y con contrastes sutiles. Y finalicé con unas sensacionales albóndigas de cordero con pan de especias y limón fermentado. Un recuerdo a Marruecos, entre una kefta y unas albóndigas en salsa de almendras malagueña. Para rebañar.

Junto a esta cocina que convence, una sala bien gestionada y atendida que también sorprende por su profesionalidad. Y una carta de vinos interesante muy por encima de la media: en mi copa, una extraordinaria La Bota de Manzanilla Pasada 90 del Equipo Navazos y un Trenzado 2018, joven, pero honesto y bien estructurado. En resumen, una gran comida y la sensación de que esto sólo acaba de empezar: hay mucho futuro en esos fogones. Para mí, que he tardado en conocerlo, ha sido una de las sorpresas agradables de este pasado 2019.