Madrid

Quinqué

6 /10
Precio medio
40€
Dirección
Apolonio Morales,3
Teléfono
91 073 28 92 Llamar
 Quinqué
Comedor luminoso y sencillo, con detalles cuidados. Foto Belén Diaz
Quinqué Apolonio Morales 3,Madrid

Carlos Griffo y Miguel García son dos cocineros con trayectorias muy similares. Ambos se conocieron trabajando con el asturiano Nacho Manzano en algunos de sus proyectos, volvieron a coincidir en La Bien Aparecida de la calle Jorge Juan y desde allí pasaron a Bibo, la apuesta informal del marbellí Dani García en Madrid, donde ejercieron como jefe de cocina y segundo respectivamente. Aquí fue donde ambos decidieron emprender juntos una aventura más personal, abriendo su propio restaurante en un pequeño local del barrio de Chamartín donde les han precedido otros negocios con escasa suerte. Una barra en la entrada y un comedor luminoso y sencillo, con detalles cuidados, son los espacios de esta nueva casa de comidas. Afortunadamente, en Quinqué, que es el nombre que le han dado, Griffo y García se centran más en la cocina aprendida junto a Manzano que en la de su etapa en Bibo. Hay bastantes cosas que recuerdan la faceta más popular del asturiano, desde las croquetas hasta la fabada o el arroz con leche. Se impone la tradición, en la línea de las casas de comidas, algo que se agradece en estos tiempos en que las nuevas aperturas se diluyen en platos sin personalidad, sin una línea definida.

En estos primeros meses de vida, donde más lucen los dos cocineros es precisamente en los platos de cuchara, que aligeran con acierto pero manteniendo todo el sabor del guiso. Las verdinas con berberechos (20 €) están verdaderamente buenas, pero nos quedamos con unas pochas con cocochas de merluza cuyo fondo nos recuerda a un gazpachuelo (18) y que es uno de esos platos que invitan a repetir. Si se animan, la fabada (16) no les va a la zaga. Están buenas las croquetas de jamón (9,50), bien cremosas, aunque sin llegar a la altura de otras de la escuela de Manzano. Escuela que vuelve a aparecer con un erizo en holandesa fría de palo cortado, elaboración lograda que se ofrece fuera de carta y que evidencia la buena técnica de los cocineros. En este apartado de platos recomendables hay que incluir también los estupendos mejillones en escabeche casero (8,50) y las potentes anchoas de Santoña en salazón, reserva de un año (20). Ojo además a la tortilla de merluza (10), muy jugosa
Por desgracia, no todo está a la misma altura. El bacalao que se incluye en una ensalada de tomates de temporada (10) está excesivamente desalado, más incluso que lo que gusta en Madrid, que ya es bastante. Y, además, todo queda anulado con la inexplicable presencia de grandes trozos de ajo crudo. Tampoco nos convence en absoluto una perdiz escabechada (23,50), escasa de sabor y bastante seca. En los postres (entre 5 y 6,50), la estrella es el arroz con leche con el que de nuevo viajamos a Asturias. De que las mesas no tienen mantel ya casi mejor ni hablamos. La perversa moda se extiende imparable, aunque desde aquí seguiremos oponiéndonos mientras podamos. El equipo de sala es especialmente amable, aunque en la cocina se aprecia en ocasiones una cierta falta de ritmo. Bodega bastante justa pero con los vinos, como la comida, a buen precio. Pese a las pegas, no se come mal en esta casa.

Cierra noches de domingo y de lunes.