Madrid

Le Bistroman Atelier

8 /10
Precio medio
70€
Dirección
Amnistía,10
Teléfono
914 47 27 13 Llamar
 Le Bistroman Atelier
Firma: Belén Diaz
Le Bistroman Atelier Amnistía 10,Madrid

Hace unas semanas comentábamos, a propósito de la reapertura de ese buen restaurante que es Lafayette, lo sorprendente que resulta que en una ciudad como Madrid apenas existan comedores de cocina francesa. Por suerte, acaba de incorporarse a ese reducido grupo Le Bistroman Atelier, abierto hace apenas una semana (mayo 2019) a un paso de la Plaza de Oriente, en el mismo local que ocupaba La Candela. Atención porque este nuevo Le Bistroman nos ha parecido la mejor apertura de lo que va de año en Madrid.

Detrás del proyecto un personaje bien conocido en el mundo de la hostelería madrileña, Miguel Ángel García Marinelli. Socio y director durante muchos años de distintos restaurantes, especialmente orientales (Tsé Yang, Café Saigón o Le Dragón, entre otros). Tras un tiempo en Marbella al frente de diversos negocios que sigue dirigiendo, regresa para poner en marcha esta casa en la que apuesta sin complejos por una cocina clásica francesa. Cocina, por cierto, muy bien ejecutada. De ello se ocupa su socio, el cocinero Stephane del Río, profesional de larga trayectoria. Ambos tienen raíces francesas y han decidido cubrir ese vacío del que hablamos.

La experiencia de estos primeros días es francamente buena. El local ha sido remodelado para dejar un espacio muy acogedor, lleno de detalles de calidad, desde manteles de hilo hasta vajilla de Limoges. Pero lo importante es la cocina. Una breve carta de platos tradicionales franceses bien ejecutados y con una visión actual. Salsas y fondos trabajados a conciencia para lograr excelentes resultados. Satisface encontrar en ella sopa de cebolla (16 €), aspic de huevo mollet (18), foie gras casero (22), ensalada «perigourdine» (19), col rellena de pintada y foie gras (28), coquelet asado (18) o magret de pato (21). No es un sitio barato, pero el nivel de la cocina y del equipo de sala y la calidad del producto justifican los precios.

Probamos la tabla de charcutería (24) que incluye un buen salchichón de Mirepoix y un logrado paté de campaña, una ostra con «beurre blanc» (5,50), los espárragos blancos con holandesa «aux noisettes» (18), y la pisaladiere (18), esa coca de anchoas de la Provenza francesa que aquí se hace con piezas de calidad. Desentonan los caracoles a la mantequilla de finas hierbas (14), no por la salsa que, en homenaje a Ducasse, incluye jamón y colmenillas picados, sino por los caracoles, españoles y no los grandes franceses que requiere este plato.

Excelente la bullabesa (36) que se hace con el mejor pescado del día, en nuestro caso cigala y cabracho. Y excelente también el onglet (21), ese corte de ternera que algunos conocen como «bocado de la reina» y que se acompaña con chalotas y buenas patatas fritas. La técnica del cocinero se evidencia en el punto del pichón de Mont Royal en salmís (34) con un «croissant» hecho en el restaurante y relleno de los menudillos. Al lado, verduras salteadas con mantequilla.

De los postres (todos a 9), unas fresitas de Monjarama con helado casero de nata, y un babá al ron demasiado seco. Junto a los caracoles, el único bajón en una comida de alto nivel. Ojo a la tabla de quesos, lógicamente franceses. Como los vinos, con presencia de casi todas las regiones productoras galas.

No cierra ningún día.