Madrid

Las Tapas de Luke

7 /10
Precio medio
35€
Dirección
Bárbara de Braganza,2
Teléfono
91 319 94 57 Llamar
 Las Tapas de Luke
Foto: Belén Diaz
Las Tapas de Luke Bárbara de Braganza 2,Madrid

Luke Jang llegó de Corea con la intención de trabajar en El Bulli. Y lo logró. Su constancia lo llevó también a trabajar en Mugaritz con Andoni Luis Adúriz. Y después a abrir su propio restaurante en Madrid. Nació así el año pasado Soma de Arrando, situado en un local muy modesto y puesto en marcha con escasos medios. El éxito le ha permitido trasladarse desde hace pocas fechas a un lugar mejor, más amplio y más céntrico, al que ha puesto su propio nombre, Luke. Un espacio dividido en dos plantas. En la inferior, en un semisótano, el comedor, donde se sirve un menú único a todos los clientes. Y en la de arriba, una barra informal, con algunas mesas altas, dedicada al tapeo.

Es esta segunda, que se someterá a un lavado de cara este verano sin alterar la oferta gastronómica, la que nos interesa hoy. Sin necesidad de reserva, la propuesta de esta barra es original y divertida. Tapas coreanas inspiradas en la cocina callejera de su país en las que Jang aplica algunas de las técnicas aprendidas en las cocinas de Adrià y de Adúriz a recetas tradicionales coreanas, empleando ingredientes de aquí. Una visión muy personal del concepto de tapeo.

No es estrictamente cocina coreana, pero permite una aproximación a una gastronomía que, al margen de los fermentados, apenas conocemos en España.
Al cocinero suele vérsele tras la barra preparando él mismo muchas de las tapas con la colaboración de una ayudante también coreana y explicándoselas a los clientes. Luke es un personaje muy divertido, extrovertido, con esa amabilidad extrema de los orientales y gran sentido del humor. Aunque las presente como simples tapas, sus preparaciones son de mucho nivel. Desde el potente kimchi que elabora él mismo hasta el popular «ssam» de panceta ibérica. Guiños divertidos, juegos de texturas y mucho sabor son los ejes en los que se basa. Como pegas, alguna que otra irregularidad y unos puntos de picante excesivamente tímidos.

Entre lo mejor de una no muy extensa carta, las gildas coreanas (7), a base de dados de atún rojo con sésamo, piparras, shitake, loto encurtido y kimchi; el ya citado «ssam» de panceta ibérica (5,50), envuelto en hoja de dragón para comer con la mano; el «bibibamp» (7), un arroz de erizo y verduras con huevo de codorniz y un aliño «gochujang»; los tacos de cochinillo asado (19), con la piel bien crujiente y una mayonesa de kimchi, todo presentado en hojas de lechuga, y el «okonomiyaki» (17), la tortilla japonesa aquí en su versión coreana (17) con atún rojo, huevo y «katsuobushi». Especialmente divertido el KFC (17), siglas de Korean Fried Chicken, con el que Luke reproduce un pollo que entusiasma a los coreanos, muslos fritos crujientes por fuera y jugosos por dentro con muchos matices orientales.

En el lado contrario un «kimbap» de atún (5,50), seco y con el alga nori muy correosa, y el pulpo Soma (17), con una textura poco lograda, son las escasas decepciones de una carta muy satisfactoria. Como remate, muy bien la tortita coreana con té matcha (8). Hay que seguir de cerca a este joven coreano que aún tiene mucho recorrido por delante.

Cierra domingos.