Madrid

La Tajada

7 /10
Precio medio
30€
Dirección
Ramón de Santillán,15
Teléfono
91 232 22 04 Llamar
Web
www.latajada.es
 La Tajada
El local hasta incorpora máquinas tragaperras: Foto: Belén Diaz
La Tajada Ramón de Santillán 15,Madrid

Cada vez son más los cocineros que, sin renunciar a su casa madre, que es la que les da el prestigio, abren otro tipo de establecimientos, destinados a un público más amplio. Y, sobre todo, con unos precios mucho más asequibles. No están los tiempos para facturas estratosféricas. En ciudades como Madrid vamos lanzados hacia una preocupante burbuja que estallará en cualquier momento. Por eso hay cocineros que no miran hacia arriba, sino hacia abajo. Hacia otros modelos de negocio que recuperan, por ejemplo, los viejos bares para servir las raciones de patatas bravas o de callos de toda la vida. Como muestra, dos casos: La Retasca y La Tajada. Ambos apuestan por las barras, por las cañas de cerveza bien tiradas, por las tapas de siempre, por el espíritu de las viejas tascas. El primero, en la calle de Ibiza, tiene detrás a Juanjo López Bedmar, propietario de La Tasquita de Enfrente, probablemente el mejor comedor de materia prima de la capital.

El segundo pertenece a Iván Sáenz, que en Desencaja ofrece una de las grandes cocinas de caza madrileñas y que, justo a la vuelta de su restaurante, ha abierto un espacio informal, un lugar que cuenta con horario ininterrumpido desde el desayuno hasta la cena. Con una decoración moderna y sencilla que incluso incluye unas máquinas tragaperras para acentuar esa impresión de bar tradicional, dispone de una amplia barra, algunas mesas altas y otras bajas repartidas por el local.

A tono con el espíritu que se busca, La Tajada cuenta con un buen menú del día por 12,80 € y una carta muy tradicional que va desde pinchos y tapas populares, como las gildas, el matrimonio de anchoa y boquerón, la ensaladilla rusa o las patatas bravas, hasta platos más contundentes como la hamburguesa, el steak tartar o la chuleta de vaca. Todo bien elaborado y todo con precios muy comedidos. Probamos esas gildas (2,50 cada una) y el matrimonio (2,50), con el boquerón entero, pimiento asado debajo y una piparra acompañando. Ambos muy correctos. Especialmente buenas unas croquetas de jamón muy cremosas (10, diez unidades), lo mismo que los buñuelos de bacalao (10, ocho unidades).

En el capítulo de platos sobresalientes también hay que incluir unos callos a la madrileña (14) bien melosos. Hay, además, algunas concesiones a un público más joven como las alitas de pollo deshuesadas con salsa agripicante de chiles dulces (12). Se ofrece también un muy correcto arroz de marisco con carabinero (14,50 por persona) presentado con el grano en capa muy fina, pero que mejoraría un punto más sabroso. Falla la tortilla de merluza (12), que está rica pero se aleja de lo que debería ser. Mucha patata y mucha cebolla, pero apenas hay presencia de la merluza.

Muy clásicos también los postres, entre ellos una buena tarta de queso y una torrija. La oferta de vinos es breve, buscando una buena relación calidad-precio. En cualquier caso, si se quieren cosas mejores siempre se puede solicitar la carta de la casa madre, Desencaja, a la vuelta de la esquina. Servicio de sala bastante verde en estas primeras semanas pese a los esfuerzos de Jesús Sáenz, el hermano de Iván, director de sala que se multiplica pero no llega a todo con el local lleno.

Cierra domingos. Barra.