Madrid

Kuc

5.5 /10
Precio medio
45€
Dirección
Santo Tomé,6
Teléfono
91 210 87 09 Llamar
 Kuc

El apellido Camba lleva muchos años vinculado a la gastronomía madrileña. Iñaki Camba es uno de los mejores cocineros que ejercen en Madrid y a la vez uno de los personajes más peculiares de este mundillo. Dotado de una enorme técnica, experto como pocos en el manejo de la caza, las setas y la casquería, lleva un cuarto de siglo desarrollando en la capital la cocina que le gusta, al margen siempre de tendencias y de modas. Arce, su restaurante, es ya un auténtico clásico. Iñaki ha sido también un gran maestro de jóvenes cocineros que ahora destacan en el panorama madrileño. Precisamente, uno de esos discípulos ha sido su propio hijo, Unai, quien ha estado bastantes años aprendiendo y trabajando junto a su padre. Ahora, Unai Camba ha decidido volar por su cuenta, al frente de su propio restaurante junto a su socia Cristina Ybarra.

Kuc se llama esta nueva casa a cuyo nombre se añade “Place to be”, siguiendo esa absurda tendencia de ponerle apellido a todo, y a ser posible en inglés. Una pequeña barra en la entrada con algunas mesas altas y un reducido comedor, además de un reservado, ocupan el espacio, desenfadado, del restaurante. El horario ininterrumpido permite lo mismo desayunar que tomar un aperitivo o una copa a media tarde. Y, por supuesto, comer y cenar. De su padre, Unai ha heredado el respeto por el producto y por su estacionalidad. En la breve carta, muy ceñida a la temporada, se alternan elaboraciones absolutamente tradicionales con algunos guiños algo más modernos, que en ningún caso rompen con la línea de lo que el joven cocinero aprendió en Arce. Buenos detalles la existencia de medias raciones y el que algunas cosas como las navajas, los arenques o la trufa líquida se vendan por unidades. También la calidad del pan es un punto positivo.

De momento, en estas primeras semanas, encontramos una cocina cuyos resultados están por debajo de lo que cabe esperar del apellido Camba. Hay cosas de nivel como los ahumados caseros (15 €), que el día de nuestra visita eran de presa ibérica, o un calamar al ajillo con alioli de su tinta (23) que encontramos en el apartado de pescados y al que sólo se le puede reprochar que la cantidad de salsa resulta un tanto escasa. Por el contrario, el fuerte aroma a aceite artificial que presenta la trufa líquida (2 € cada una), bien resuelta técnicamente, es impropio de un cocinero con aspiraciones. Tampoco ayuda el aburrido y cada vez más reiterativo puré de apionabo a un arenque con su aliño de cebolla encurtida (5 cada pieza). Probamos también la “cuchara del día” (14), que en nuestro caso eran unas pochas con almejas. Buen producto, pero el guiso bastante insípido.

Como postre, o antes de estos, un surtido de quesos (10) bien seleccionados pero que se presentan desordenados y sin explicación alguna. La otra opción es la repostería casera (6) como la tarta de la abuela, de galleta y chocolate, o la de queso. Bodega reducida pero interesante, con vinos poco habituales a precios contenidos. Y un servicio de sala muy amable pero falto de información en ocasiones. Hay que esperar más de Unai Camba. Mimbres tiene para ello.

Cierra domingos y lunes. Barra.