Madrid

Alabáster

8 /10
Precio medio
65€
Dirección
Montalbán,9
Teléfono
91 512 11 31 Llamar
 Alabáster

Producto de calidad, cocina sencilla y bien resuelta, servicio de sala profesional y con ganas de agradar, comedor acogedor con detalles cuidados, inteligente carta de vinos y precios contenidos. Son las claves de este restaurante con aire moderno y acogedor. En la entrada, con un gran ventanal, una barra y mesas altas para una comida rápida e informal. Detrás dos comedores y un par de reservados, con la bodega acristalada en un espacio preferente. De los vinos y de la dirección de sala se ocupan dos jóvenes profesionales de buena escuela, Francisco Ramírez y Óscar Marcos, que provienen de establecimientos de categoría como La Terraza del Casino y Piñera. No es un restaurante gallego en sentido estricto pero la mayor parte del producto llega de aquellas tierras y eso se deja notar. Sobre todo en lo que se refiere a pescados y mariscos, que cobran protagonismo en esa carta, reforzada con algunos platos del día y con posibilidad de medias raciones. Entre los buenos detalles de la casa, el pan que se sirve en el restaurante se elabora allí, incluyendo la masa de las empanadas que se ofrecen como aperitivo.

Hay marisco, pero no es una marisquería. Forma parte de los platos de la carta. Cocina sencilla y moderna a la vez, que se basa en el respeto total a una materia prima de calidad. Las croquetas de cigala de la ría de Arosa, las zamburiñas fritas en polvo de gambas con salsa de soja o las almejas de Vilaxoán con emulsión de ramallo de mar son buena muestra. Lo mismo que un magnífico salpicón de bogavante, lógicamente gallego. Hay algunos desajustes en la cocina y eso hace que lo que podría ser un excelente carpaccio de gambón y erizo flojee al llegar con un punto de frío de cámara, algo que se repite en una ensalada de cardo rojo con habitas tiernas, el plato más flojo, con los trozos de cardo demasiado grandes. Excelencia también en los pescados. Perfecta de punto y de calidad la merluza de Burela al vapor con un pilpil de lima-limón, lo mismo que una jurela con chimichurri y calçots, reivindicación de un pescado modesto. Buenas carnes, como la del entrecot, de vaca rubia gallega, o el rabo de toro en ravioli. A la hora de los postres, trabajan bien la repostería. Lo comprobamos con un babá al ron relleno de pasas y con la tarta fina de manzana. Bodega seleccionada con mucho criterio, buscando vinos que no disparen el precio.

Cierra domingos. Barra.