Nuevos espacios para exprimir la experiencia universitaria sin dejar de sentirse como en casa

El precio medio de una residencia en una gran ciudad oscila entre los 550 y 850 euros al mes, y un piso compartido ronda poco más de 400 euros

MadridActualizado:

En septiembre serán muchos los universitarios que inicien sus estudios lejos de su lugar habitual de residencia. En total, más de 491.000 estudiantes, según un informe de la consultora JLL, teniendo además en cuenta que España es líder europeo a la hora de recibir alumnos extranjeros a través del programa Erasmus. Todos ellos buscan alojamiento, al menos, para una estancia de diez meses, lo que convierte al sector del alojamiento de estudiantes -bien en residencias o pisos compartidos- en un importante nicho de negocio. «Existe cada vez un mayor número de estudiantes desplazados nacionales e internacionales en busca de alojamiento, fruto del surgimiento de universidades y escuelas de negocio de referencia internacional», señala Nick Wride, director de Living & Alternatives de JLL España. Además, precisa que «cada día son más las demandas de los estudiantes: buscan universidades con reputación internacional, calidad y amplia oferta educativa, pero también eligen el destino de la ciudad en función de las oportunidades de empleo, los servicios de alojamiento y las comodidades, así como de características como la seguridad, la cultura, la calidad de vida o el coste de la vida». En su informe sobre residencias JLL deja claro lo que buscan los estudiantes: alta calidad y diseño, que cuente con áreas recreativas (cines, gimnasio, salas de ocio, spa, instalaciones deportivas), así como zonas abiertas a diferentes usos, que cuente con gran variedad de servicios como lavandería, conserjería, restaurante... y que su construcción atienda a criterios de sosteniblidad. Todo un reto para muchas residencias o colegios mayores que, a día de hoy, cuentan con instalaciones algo obsoletas.

En general, el precio medio de una residencia en una gran ciudad oscila entre los 550 y 850 euros al mes, y un piso compartido ronda poco más de 400. Pero si hablamos de estas residencias «del futuro», su precio medio ronda los 1.500 euros al mes. Los expertos coinciden en que residencias y colegios mayores son una buena opción para los estudiantes de primeros años que viajan solos y que no conocen la ciudad. Les permiten tener todo tipo de espacios donde estudiar y divertirse y conocer a otros jóvenes. Eso sí, tienen normas y horarios que hay que cumplir. Más adelante, la mayoría opta por piso compartido con los amigos que ha ido conociendo en la residencia o la universidad.

Residencias para no salir

Gimnasio, terraza chill out, sala de ocio con cine, espacios para incubadora de ideas, conexión a internet más rápida que hasta algunas compañías... las residencias ya no son lo que eran. Modernas, sofisticadas y con tantas opciones que lo que al estudiante le costará es salir de ellas. Isabel Aparicio, jefa de operaciones del grupo HUBR, explica que «hace años eran los padres los que buscaban, ahora son los hijos los que miran online y lo tienen claro. Llegan a la ciudad a visitar 3 o 4 residencias, y eligen». Entre los requisitos básicos están «una conexión de red potente, que haya zonas comunes cómodas donde puedan relacionarse con otros estudiantes, piden aire acondicionado y valoran mucho que exista atención 24 horas, porque no dejan de tener entre 18 y 20 años». Además, tienen en cuenta la distancia a la universidad, «pero si el alojamiento les convence no les importa un poco más lejos», y por lo general «prefieren residencias a colegios mayores porque estos tienen ideología política o religiosa, y actividades medio obligatorias que no les gusta». En cuanto a las nuevas demandas, Aparicio puntualiza que «muchas residencias se han quedado obsoletas, en equipación y en visión. Nosotros, por ejemplo, ofrecemos hasta coaching profesional». Pero, ¿qué suelen elegir? En HUBR Ramón de la Cruz, de Madrid, «la mayoría prefiere habitación individual con media pensión, con un coste de unos 1.300 al mes», señala esta experta.

Se busca: alojamiento moderno, bien situado, cerca del transporte, que favorezca el estudio, el ocio y la relación con otros estudiantes

TheLofttown, en pleno barrio de Gracia de Barcelona, es otro ejemplo de residencia que responde a las exigencias de los estudiantes del siglo XXI: 100% eco-friendly con edificio biosostenible, alimentos ecológicos certificados y de proximidad, mínimo impacto ambiental… Además de diversos tipos de habitaciones, hay 1.200 m2 de zonas comunes con gimnasio, terraza, sala de estudio, arquitectura, sala de coworking, solárium… «Tecnología, sostenibilidad medioambiental, responsabilidad social, calidad y confort, son las piedras angulares sobre las que se ha construido y se gestiona día a día nuestra residencia de estudiantes», señala su portavoz Diego Julián.

Piso compartido

Marcos García, portavoz de Uniplaces España, servicio especializado de reserva de alojamiento para estudiantes, señala que «el 80% busca que en el precio tenga todos los gastos incluidos y un 93% prefiere que esté amueblada. Priorizan que haya transporte cerca, que le lleve en 20 o 30 minutos a su facultad, o el alojamiento en barrios con vida universitaria». El precio de la habitación se ha incrementado un 21% y la media se sitúa en 433 euros. «El incremento de la demanda de habitaciones y viviendas en alquiler ha convertido a algunos barrios en intocables. En Madrid encabezan la lista Palacio, Argüelles y Sol. En Barcelona se concentran en Barri Gotic, L’Eixample, Sagrada Familia y Sants, mientras que en Valencia son El Mercat, Mestalla y Gran Vía», puntualiza García. A pesar de que un piso compartido da mayor libertad, este experto insiste en que conviene fijar normas que obliguen a repartir las tareas del hogar y a respetar cuestiones como el gasto energético. Todo para una adecuada convivencia y que el coste no se dispare.