Berta Bernad, autora de «Mi nombre es Greta Godoy»
Berta Bernad, autora de «Mi nombre es Greta Godoy»

«Si no te paseas en bikini por la calle, ¿por qué lo haces en Instagram?»

Berta Bernad retrata en su primera novela «Mi nombre es Greta Godoy» (Planeta) una sociedad marcada por la integración de la tecnología y la dependencia de las redes sociales

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Con apenas 21 años Berta Bernad se convirtió en una de las «influencers» con mayor proyección internacional. Londres, Nueva York, Madrid, éxito, dinero, flashes... Su carrera como creativa de moda iba viento en popa, pero dejó de ser feliz compartiendo «todo lo que sucedía en su vida». Así, al igual que la protagonista de su novela «Mi nombre es Greta Godoy» (Planeta), un día decidió cerrar sus redes sociales para encontrarse a sí misma.

Diez años después de haber vivido en primera persona el fenómeno «influencer» la autora relata su experiencia en forma de novela poniendo el acento en la necesidad de tomar conciencia sobre el uso que se hace de las redes sociales. «No busco invitar a los jóvenes a que cierren su cuenta de Instagram, sino a preguntarse cómo y para qué la usan, pues es una herramienta que puede ser muy útil o muy destructiva», afirma.

Cuenta Berta Bernad que su capacidad para conectar de verdad con los suyos, amigos y familiares, ha crecido desde que no tiene tantas herramientas tecnológicas a su disposición para comunicarse. «Ya no necesito contar lo que he comido, lo que he hecho, el paseo que me he dado, lo que he visto... El hecho de tener una cámara en el móvil nos hace querer fotografiarlo todo para contárselo a alguien, a quien sea y desde que no lo hago siento que he ganado mucho tiempo para mí. Incluso me he llegado a preguntar por qué contaba mi vida a todas horas», explica.

Durante su etapa como «influencer» reconoce que sintió el efecto de la «dictadura del like» pues algunos contenidos tenían más éxito que otros y, cuando algunos no llegaban a la media de likes o no la superaban, sentía una cierta «angustia». Y eso que, tal como explica, antes todo era más natural, había pocas influencers y se contaban las cosas en Instagram como si lo hicieran en un chat de amigas. Pero ahora todo ha cambiado. «Ahora el hecho de que vean más o menos tus fotos ya ni siquiera depende de ti. No depende de si lo haces bien o lo haces más», explica la experta haciendo referencia al cambio de algoritmo en Instagram y a las últimas tendencias en esta red social. «Hoy, emocionalmente, es 10 veces más difícil ser influencer de lo que era antes», asegura.

Los adolescentes, carne de cañón

Uno de los colectivos a los que va dirigido especialmente su novela es a la generación millennial, para quienes Berta Bernad dedica un mensaje: «A los adolescentes les diría que se atrevan a ser diferentes y no formen parte del ganado, que no tengan móvil o WhatsApp o redes sociales porque todos sus amigos lo tengan, sino que analicen si les hace bien o les hace mal formar parte de ello y sean fieles a sí mismos», explica.

La autora es consciente de que la adolescencia es una de las etapas en las que se viven mayores inseguridades personales por lo que considera importante que aprendan a diferenciar la vida virtual de la vida real a la hora de juzgar a los demás y a la hora de juzgarse a si mismos, pero también invita a que sean coherentes. «Si en tu vida real no te paseas por la calle en bikini, ¿por qué lo haces en tu vida virtual? Si intentas construir tu propia imagen digital a base de incoherencias, pronto acabarás deprimido y cerrando el perfil», explica.

Además, la experta hace hincapié en que a la hora de publicar en las redes sociales existen unas leyes no escritas que deben cumplirse, si no se desea que lo publicado pase factura al cabo de unos años. «Deben ser conscientes de que aunque ahora les parezca de lo más cool y divertido publicar fotografías y stories de sus fiestas, de sus momentos bebiendo, fumando y de juerga, un día puede que esto les perjudique en los arranques de su vida laboral. Deben ser conscientes de que existe una huella digital y deben cuidar qué tipo de contenido están regalando a internet sobre sí mismos», alerta.

Los padres tendrían que predicar con el ejemplo

La autora de «Mi nombre es Greta Godoy» está convencida de que una de las razones por la que algunos niños y preadolescentes están enganchados al móvil es porque sus padres están aún más enganchados que ellos. «Si no consigues controlar tus ganas de mirar el móvil a todas horas, no intentes que tu hijo tenga autocontrol. Eres tú el que tienes que dar ejemplo. Los niños son esponjas y si te ven que no te separas del móvil, no entenderán por qué tienen que limitar su uso», comenta. Así, la autora propone ofrecer a los niños alternativas que resulten igualmente estimulantes para esta generación que ha crecido en un mundo «audiovisual», de modo que se use la tecnología en casa pero de forma más controlada y en otros formatos que no sean los que ofrece el teléfono móvil.

Contadora de historias

Confiesa Berta Bernad que desde niña estaba obsesionada con fotografiarlo todo y que, con 16 años, era la «fotógrafa oficial» de su grupo de amigas, si bien explica que lo que le impulsaba a hacerlo es que siempre le gustó contar historias. Si durante su etapa como influencer lo hizo en forma de imágenes, ahora lo hace en forma de novela y desearía poder hacerlo en el cine en un futuro no muy lejano, pues espera poder llevar «Mi nombre es Greta Godoy» a la gran pantalla. «Siempre quise contar historias y siempre buscaré un formato en el que me sienta cómoda en cada momento y donde me pueda expresar», explica. Desde comienzos de 2018 cuenta con su propia agencia de contenidos para redes sociales, Mindlike. Allí elabora estrategias digitales para marcas como El Corte Inglés o Estée Lauder.

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