Las personas tóxicas intentan minar la autoestima.
Las personas tóxicas intentan minar la autoestima.

Personas tóxicas: cómo echarles un pulso para evitar su influencia negativa

Los expertos aconsejan utilizar la asertividad para frenar y poner límites a las personas manipuladoras que intentan bajar la autoestima

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Agotamiento, apatía, tristeza, dolor de cabeza, encogimiento de estómago, tensión... Estos son algunos de los efectos secundarios que provoca la relación laboral o personal con una persona tóxica. De hecho, como explica Mila Cahúe, doctora en Psicología y autora de «El cerebro feliz» y «Amor del bueno», es más sencillo detectar a este tipo de personas con la parte emocional, que con la parte racional. «La razón siempre encontrará excusas que justifiquen un actuación, pero la parte emocional, más rápida, con más datos y con menos cortocircuitos culturales, empieza en seguida a enviar todo tipo de señales físicas», asegura.

Cuando se está cerca de este tipo de personas, se siente una tensión constante, pues no se sabe cuándo lanzará una crítica, cuándo y cuánto hablará de ella y de sus problemas y cómo reaccionará con lo que le sienta mal. «Absorben la energía y roban tiempo y atención. Nos dejan exhaustos. Haríamos bien en aprender a interpretar correctamente esas señales no verbales que da el organismo para identificarlos a tiempo», aconseja Cahúe.

Manipuladores y con falta de empatía

Algunos de los rasgos que caracterizan a las personas tóxicas tienen que ver, según detalla Mila Cahúe; con una falta de empatía y un carácter manipulador. «Aunque al principio pueda parecer que se ocupan de los demás, pronto se intentan 'cobrar' dicha atención de maneras sutiles: centran la atención sólo en sus problemas; les importa poco lo que les ocurra a los demás; suelen mentir, engañar o manipular a su favor la información; rara vez reconocen un error, culpan a los demás de lo ocurrido (en ocasiones provocado por ellas mismas); suelen ser envidiosas y no les gusta que se halaguen los méritos de los demás en su presencia.

A nivel personal, pueden dar una apariencia de felicidad pero en la intimidad suelen ser infelices. No les importa hacer daño verbal o emocional y manejan el rol de víctimas, provocando lástima y haciendo que los demás defiendan sus causas para evitar dar la cara o esquivar el enfrentamiento directo.

Cómo neutralizar a una persona tóxica

Son personas que, en vez de construir, destruyen. «Las personas tóxicas son aquellas que en vez de ayudarte a crecer, te lastran o te hunden; personas que se dedican a repartir su negatividad y pesimismo como si fuesen un regalo», explica Javier Iriondo, experto en crecimiento personal y autor de «Donde tus sueños te lleven» y «Un lugar llamado destino».

A la hora de tratar con ellos en el día a día, el experto aconseja usar la asertividad para frenar y poner límites (cuanto antes, mejor). Así, las reglas básicas para neutralizar sus efectos son: hacerte respetar, saber decir que no, mostrar confianza y marcar los límites. «Son fundamentales para frenar a una persona tóxica. Generalmente un comportamiento negativo se mantiene porque obtiene algún tipo de beneficio, pero cuando se corta ese beneficio, que puede ser manipulación o control, ya no obtiene lo que pretendía y, en muchos casos, el comportamiento cesa», argumenta Iriondo.

La cosa se complica cuando esa persona tóxica está en la familia, en el trabajo o incluso es la propia pareja. Pero ante esta situación, Iriondo invita a preguntarse: «¿el hecho de que vivan contigo o compartan horas de trabajo les da el derecho de hacerte callar? ¿Acaso a esas personas debemos verlas diferentes porque son conocidas? ¿Acaso la familia, el amor… lo justifica todo? ¿Incluso tu falta de bienestar emocional? Creo que no», aclara.

Para Mila Cahúe es importante marcar la distancia que permita evitar su «invasión emocional». Así, aconseja mantener sus conversaciones a raya, permitiéndles hablar de de sus cosas, pero con un límite; evitar que su mensaje sea siempre de crítica o negativo, invitarles a que hablen del mismo problema de otra manera, no asumir responsabilidades en su nombre y saber decir «no» a sus peticiones. Si bien esto último, según comenta la doctora, puede ser difícil pues suele ir acompañado de sentimientos cercanos al chantaje del tipo «me debes algo» o «si eres buena persona deberías hacerlo al menos por lástima».

Eso sí, Javier Iriondo y Mila Cahúe coinciden en asegurar que alejarse de estas personas definitivamente (si resulta posible) puede ser la mejor opción. «Debemos mantener una distancia o frenar esa influencia porque lo único que estará aportando a tu vida será negatividad, miedos, debilidad y, en el peor de los casos, puede llegar a dañar gravemente tu autoestima», señala Iriondo.

Ideas para reforzar la autoestima

Una de las habilidades de las personas téoxicas es su capacidad para minar la autoestima: hacen sentirse culpables, minimizan o ignoeran los logros, hacen ver que nada del otro es demasiado bueno, usan la crítica en lugar del refuerzo y hablan mal de los demás, con o sin razón. Por eso, para minimizar el impacto negativo que pueda ejercer este tipo de personas la autora de «El cerebro feliz» aconseja protegerse. «La autoestima se refuerza rodeándose de gente y circunstancias positivas que nos hacen crecer, no junto a gente destructiva que arruina y mina un bonito proyecto personal. La caridad empieza por uno mismo», sentencia.

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