Bienestar

No dormir genera cansancio, irritabilidad y... aumento de peso

Dormir en oscuridad total y no utilizar dispositivos tecnológicos las horas previas son algunos consejos para mejorar la calidad del sueño

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Aunque la hora de irnos a dormir y el tiempo que dedicamos al descanso varía según la persona, lo más habitual es que para lograr un sueño reparador destinemos entre siete y nueve horas diarias al descanso. Sin embargo, la calidad del sueño de los españoles está lejos de ser la adecuada para lograr su mejor descanso pues el 30% duerme entre cuatro y seis horas al día, según un estudio de Philips en colaboración con la Fundación Española del Corazón.

No tener un sueño reparador genera un impacto inmediato en nuestra vida pues «al día siguiente, quienes se despiertan varias veces por la noche o duermen menos horas, generalmente tienen somnolencia, cansancio e irritabilidad. Aunque no sólo eso pues un sueño de mala calidad puede aumentar el riesgo de padecer otros problemas de salud como enfermedades cardiovasculares o aumento de peso», explica João Ramos, co fundador de Koala Rest.

Además, dormir bien y tener un sueño continuo e ininterrumpido que favorezca el descanso es uno de los recursos que debemos tener en cuenta si sufrimos astenia otoñal. Un síndrome temporal que muchos españoles pueden estar padeciendo estos días y que se soluciona adaptando nuestro cuerpo a las nuevas condiciones del cambio de estación a través de un buen descanso, una dieta equilibrada y el aprovechamiento de las horas de sol.

Expertos recuerdan que para disfrutar de un buen descanso es recomendable seguir algunas de los siguientes consejos que no siempre realizamos y que, de hacerlo, nos permitirán tener un sueño reparador:

Dormir a oscuras. El ambiente en el que dormimos es clave a la hora de tener un buen descanso. En este sentido, que la habitación esté a oscuras favorece un sueño de calidad. De hecho, cuanta más oscuridad tengamos, mejor, pues si hay luz el cerebro interpreta que aún no es momento de dormir y no empezará a segregar melatonina, que es la hormona del sueño. Por ello, recomiendan que en el caso de que nuestra habitación no nos permita tener oscuridad total, utilicemos un antifaz.

No utilizar dispositivos electrónicos en las horas previas a dormir. La exposición a la luz producida por estos aparatos dificulta la relajación del cuerpo, retrasando el sueño. Hoy en día, muchos se llevan el Smartphone o la Tablet a la cama para consultar o navegar antes de dormir. Una rutina que afecta negativamente a la calidad del sueño ya que provoca «insomnio tecnológico».

Evita las comidas pesadas y los alimentos ricos en proteínas cerca de la hora de dormir. Lo que comemos influye, más de lo que pensamos, en nuestro sueño. Si tomamos cenas pesadas, haremos una digestión con dificultades. Por el contrario, si cenamos ligero, dormiremos mejor. Para ello debemos evitar cenar, entre otras cosas, alimentos fritos, ricos en proteínas y grasas saturadas.

Tu dormitorio, a no más de 21 grados. A la hora de dormir hay que tener en cuenta que por la noche baja nuestra temperatura corporal por lo que hay que intentar que la habitación se encuentre entre los 18 y los 21 grados. Este rango ayuda a tener un sueño más profundo ya que ni sudamos ni pasamos frío, lo que favorece la relajación.

Las rutinas favorecen el descanso. Acostarnos y levantarnos a la misma hora permite adaptar nuestro reloj biológico a la vida diaria. Si repetimos esta rutina horaria, nuestro cuerpo se acostumbrará y será más fácil conciliar el sueño y descansar de manera ininterrumpida.

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