Rafael Carmona

«Los niños pequeños necesitan tomar carne, es un ladrillo más del edificio»

Antonio Escribano es médico especialista en endocrinología, nutrición y medicina deportiva

MADRID Actualizado: Guardar
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«Los niños necesitan tomar proteínas de alto valor biológico como las que están en la carne, porque esta es un ladrillo más del edificio». Así lo afirma de forma incansable durante la entrevista Antonio Escribano, catedrático de nutrición deportiva de la Universidad Católica de Murcia, especialista en endocrinología, nutrición y medicina deportiva y autor de numerosos libros, entre ellos, Batidos para la vida.

Se habla de que la alimentación infantil tiene que ser equilibrada pero, ¿cuáles son los alimentos imprescindibles para el correcto crecimiento de los niños?

La fruta, la verdura y las hortalizas son la base de la alimentación, y han estar presentes en las grandes ingestas del día. De hecho, deben ocupar la «pole position» en la dieta y en la compra. Es triste observar cómo las generaciones más jóvenes muestran cierto desinterés por estos alimentos. Antes los niños pelaban plátanos y naranjas, comían manzanas a bocados y les gustaba la fruta, pero las cosas ahora no son así. ¿El motivo? La introducción en la alimentación de verdaderos «secuestradores» del sabor, que están presentes en todas las chucherías, bolsas de maíz frito, algunas patatas de bolsa y una lamentable y extensa lista de sustancias a las que se les añade de todo, incluidos los llamados saborizantes. Esta clase de alimentos genera una especie de adicción a expensas de despreciar las frutas y verduras, que con su suavidad de sabor no pueden competir con la contundencia del de estos productos. Es muy difícil, pero hay que recuperar entre los jóvenes el valor de las frutas y verduras, y enseñarles a apreciar su delicioso y delicado sabor.

Pero junto a las frutas y verduras, deben tomar legumbres una vez por semana, pescado cinco veces, carne blanca tres y roja, al menos dos.

La carne roja tiene muy mala prensa.

La carne es necesaria. La alimentación tiene que ser equilibrada, y la carne roja en concreto es un ladrillo más del edificio, y un ladrillo importante, que lleva millones de años en nuestra alimentación. Contiene aminoácidos esenciales y totalmente necesarios que no se pueden obtener de otra forma, además de minerales como el hierro, el potasio, zinc, fósforo, vitaminas del grupo B, especialmente B12... que son elementos fundamentales que necesitamos para vivir.

Los niños necesitan carne en los purés, porque es necesaria para la maduración de su cerebro, y si una persona adulta no toma carne, con el tiempo tendrá problemas cognitivos o musculares como la sarcopenia, que es en realidad déficit de masa muscular.

No somos herbívoros, somos omnívoros, lo que significa que nuestra alimentación tiene un perfil muy variado. Y para la estructura del organismo es fundamental los nutrientes que tiene por ejemplo la carne y que no están en otros alimentos. De hecho, es un error gravísimo cambiar a un niño su ingesta por vegetales, porque a través de estos se absorben menos de la mitad de hierro.

¿Cuál sería el desayuno ideal de un niño?

El perfecto ahora mismo, sería tomar algo de lácteo (leche entera, preferiblemente), si se quiere, con cacao del bueno, no hay problema, y fruta por supuesto. No en zumo, sino como pieza entera. La leche también se puede acompañar de cereales (muesli), y el pan tostadito, de una lonchita de jamón serrano, o de York, y de un poco de aceite de oliva. Esto es de «champion league».

Recientemente salió el informe de la Fundación Gasol, y los datos señalaban que un tercio de la población infantil padece sobrepeso u obesidad. ¿Tan mal nos alimentamos?

El problema actual de la alimentación, y el primer responsable de la obesidad es el azúcar. Para que usted se haga una idea, en 1840 cada español tomaba unos 7 kilos de azúcar, hoy en día la gente toma entre 70 y 80 kilogramos. Ese es el gran problema, y lo que está originando la diabetes tipo dos. Porque el funcionamiento del pancreas es limitado. Y si a un niño le damos bollería, bebidas azucaradas, chuches... y encima abusamos de la cantidad de las raciones... y esto lo pregunto en las cafeterías. ¿Qué beben los niños españoles? Bebidas isotónicas desde bien pequeños.

¿Qué parte hay de genética, y qué parte de hábitos?

No hay niños obesos, hay familias obesas. No es por genética. Puede haber una cierta predisposición, se te puede hacer un poco más cuesta arriba, o cuesta abajo, pero si ese camino no lo recorres, no tendrás kilos de más. Si uno se cuidas, no tiene por qué desarrollar obesidad. La genética predispone, pero no determina.

La culpa, en definitiva, es de comer mal.

Está la gente que come mal y poco, pero también se puede comer bien, pero comer mucho. Al organismo un atracón le supone un esfuerzo. Hay personas que dicen que solo comen ensalada, pero la ensalada es como un árbol de grande. Y encima lleva mayonesa, que solo 100 gramos tienen 720 calorías.

La obesidad es consecuencia de una alteración, tanto en la calidad, como en la cantidad. Hay gente que en casa come muy bien, alimentos de calidad, pero muchísimo. Y otras personas que se pasan la vida defendiendo que comen poco pero comen muy mal en cuanto a azúcares, por ejemplo.

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