BELEN DÍAZ

J. M. Mulet: «El que no toma gluten sin ser celiaco es un imbeciliaco»

El científico valenciano nos ayuda a filtrar los mitos e informaciones falsas que circulan sobre elmundo de la alimentación y nutrición

MADRIDActualizado:

Famoso por sus libros como «Los productos naturales, vaya timo» o «Comer sin miedo», pero también por su encontronazo con Mercedes Milá durante un programa televisivo, el científico José Miguel Mulet desmonta en su última obra «¿Qué es comer sano?» todas y cada una de las dudas y los engaños más extendidos sobre la alimenticios que se escuchan a diario. «Mucha gente piensa que el aceite de palma es tóxico, que el pan engorda, o que es mejor comer sin gluten. Yo mismo he estado filtrando el agua durante varios años, aunque ya no lo hago», reconoce este químico.

¿Cómo hace una persona para informarse bien ante tanta desinformación? Ahí están el instagramer de turno, la amiga estupenda que sigue la dieta alcalina, o la dieta que te llega por la cadena de WhatsApp… ¿Dónde recomienda usted a la gente que se documente?

Para empezar, ¿qué problema tienes? ¿Es sobrepeso? Si tienes problemas de sobrepeso lo que tienes que hacer es ir a un buen nutricionista o dietista que te informe bien. Si tienes algún problema de salud, algún tipo de alergia, o de intolerancia, tienes que ir a un médico. Y si no tienes ningún problema y solo quieres llevar una dieta sana, es tan fácil como comer más fruta y verdura, más ensaladas, y menos carnes rojas, y no preocuparse tanto de etiquetas, o por los productos que llevan escrito un «aconsejado por la Asociación de tal o de cual», o «rico en no sé qué y no sé cuántos». Desde luego siempre acudir al especialista, y no a internet, ni mucho menos al mensaje del WhatsApp.

¿Es que cuando pone que está enriquecido con calcio, o hierro, es falso?

Mentira no puede ser porque la legislación es muy estricta. Lo que suele pasar es que igual tenerlo lo tiene pero, ¿sirve para algo? Esa sería la pregunta. Estar están, pero ¿hacen algo? La cosa es saber si lo necesitas.

Pero crean la duda. Uno piensa, igual no lo necesito, pero mejoro...

Eso es con lo que juegan los fabricantes. Y sobre todo cuando eres padre y tienes hijos pequeños, hacen que pienses «¿cómo les voy a negar más fósforo, más calcio y más potasio? A ver si no me van a salir fuertes e inteligentes por eso». El problema es que esos productos con más fósforo, más calcio y más potasio es que te salgan gordos. No es broma. Los índices de obesidad infantil están subiendo exageradamente en España.

Ahora se recomienda mucho el Omega 3 para niños por ejemplo con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).

El Omega 3 es bueno en general, pero a ese niño es mejor darle sardinas o darle pescado. Si uno calcula la cantidad de Omega 3 que tienen esos botes tan caros es ridícula. Y cuestan una pasta. Si realmente el niño necesita Omega 3, y si realmente está enfermo, que lo dudo, y que el Omega 3 mejore esa presunta enfermedad, que ya es duda sobre duda... En todo caso darle Omega 3 no está mal, pero es mejor comer pescado azul. Primero porque si haces los números, la aritmética, y miras la cantidad de Omega 3, y luego te vas a mirar una lata (pequeña) de sardina, pues una lata de esas serían como 60 euros de Omega 3 en pastillas, y la lata ¿qué te cuesta? ¿80 céntimos? Pues ahí estamos.

Pero si la recomendación viene de un doctor...

Bueno, algunos médicos recetan. Pero hablamos de médicos honestos y buenos. Lo que está ocurriendo ahora es que los suplementos alimentarios no te los receta un doctor. Ahora se ha puesto de moda que vas a un gimnasio y el del gimnasio te indica que te tomes suplementos de magnesio, o vas a la farmacia, y también te dicen que te tomes suplementos de no sé qué. O vas al fisioterapeuta y te manda algo. A ver, a ver. Se supone que todo lo que necesitas lo tienes que tomar de la dieta. Si tu dieta es buena no necesitas suplementos. Y estoy incluyendo el Omega 3.

¿En qué casos están justificados, por ejemplo?

Si sigues alguna dieta que por algún motivo tiene alguna carencia entonces están justificados los suplementos. Pero no es lo normal. Sería el caso de una persona vegana, que en su alimentación no tiene Vitamina B12, porque solo se consigue a través de algunos animales o de algunos organismos. Una persona vegana tiene que tomar B12, no tiene más remedio. A una persona que coma muy pocas verduras igual le puede faltar alguna vitamina. O que nunca toma fruta, igual le falta la vitamina C que está en la fruta y en la verdura cruda y podría llegar a tener escorbuto.

¿En qué mito, de los 101 que usted recoge en su libro, ha caído J. M. Mulet?

Yo soy de probarlo todo cuando sale algo nuevo. La quinoa, por ejemplo, y aunque no me mata, es un buen alimento. Y durante una época filtré el agua en casa. Mi mujer lo sigue haciendo, aunque es un poco tontería. Porque lo que suele ocurrir es que filtras para quitar el calcio y el magnesio del agua y luego lo compras en yogures enriquecidos en calcio y suplementos de calcio y de magnesio. Si tienes un equipo de esos que venden para casa de osmosis inversa, está bien sobre todo para la conservación de los electrodomésticos, porque sí que es verdad que la cal del agua los estropea, los hace polvo… Aquí en Madrid todavía se mantienen, pero si vives en el Mediterráneo…

-Para la salud no hay demasiado efecto. El agua te puede saber demasiado dura, pero es aceptable para la salud y a veces el suplemento de cal y de magnesio que te tomas en el agua puede ser bueno para determinados procesos. Si te quitas la cal y el magnesio vendrán por otro lado, porque son elementos bastante abundantes.

¿Algún otro mito que le haya seducido?

En el de beber agua. No tanto por el tema de que adelgazaba, si no en que era buena para la salud. Pues depende de la cantidad, si te bebes diez vasos más de los que te tocan no pasa nada, pero sí que ha habido intoxicación por agua. Gente que se bebía 10 litros de agua, pero es que hay gente que hace animaladas.

Y también es verdad que he tratado de comer alimentos con más antioxidantes. Claro que el problema con esto es que hacemos generalizaciones que no siempre son adecuadas. Tomar más moras, fresas... en general todo lo que sea comer frutas está bien. Otra cosa es si eso realmente te hace algún efecto sobre la salud «anti-aging» o rejuvenecedor o eso que nos venden. Eso ya sería muy cuestionado.

¿Qué opina, entonces, de los famosos zumos detox?

Ahora abundan programas de zumos detox, que te venden 5 zumos por 60 euros. Pero ese es todo el programa detox. ¿En qué se diferencian de los de marca blanca del supermercado? Pues en nada, qué quieres que te diga. Si tú quieres hacerte una dieta detox, te vas un día al supermercado y estás a base de zumos. No te vas a desintoxicar pero bueno, ese día comes menos. Igual te puede venir bien, sobre todo teniendo en cuenta el tipo de dieta que tengas. Si tú resulta que todos los días te zampas un cachopo con patatas fritas, pues porque un día estés a base de zumos te va a venir muy bien, pero no hace falta que te gastes 60 euros en zumos.

¿Y qué hay sobre la aseveración, muy extendida además, de que la comida ecológica es mejor?

Las cosas ecológicas no te garantizan que sea más sanas, pero sí más caras. El problema de las cosas ecológicas es que la seguridad alimentaria es más difícil de llevar. Es verdad que esto de la comida es bastante seguro, pero en las alertas alimentarias hay muchas más en productos ecológicos que en productos que no lo son. De hecho 3 de 15 alertas alimentarias graves son de productos ecológicos. Piensas, 3 no es tanto, pero ¿qué porcentaje de productos ecológicos suponen? Si haces la proporción está disparado.

¿Hay algo que nos falte a los españoles en nuestra dieta?

Fibra, comemos poca fibra. Hay muchas frutas que nos tomamos en zumo, y aunque sea hecho en casa, nos la deberíamos tomar más como pieza. Por ejemplo las naranjas. Si tú te haces un zumo en casa lo que se queda en el exprimidor es toda la fibra.

Nos vamos con usted al supermercado, ¿cuáles serían sus consejos?

Nunca vayas con hambre, principal consejo. Esto no es que lo diga yo. Está demostrado que si tú vas a un supermercado con hambre, vas comprando, y gastándote más dinero en alimentos con más grasas. Lo importante es pasarse primero por la fruta y la verdura. E intentar llenar el carrito con más fruta y verdura y menos de procesados. El pasillo de los dulces, las galletas y tal, si puedes evitar pasar por delante, mejor. Y no fiarse de los letreros grandes de los paquetes donde pone “enriquecido con” “recomendado por”, “regalan cromos”… No fiarse de toda la publicidad en grande y en destacado no fiarse, y fijarse más en la letra pequeña del contenido de azúcar, grasa…

Al final todo lo que viene empaquetado. ¿viene con un añadido de algo?

Sí. La cuestión es ver distinguir entre un refresco azucarado que lleva un 26% de azúcar, o más, y otro no tiene azúcar. Es mejor elegir el que no tiene azúcar y eso lo pone en la letra pequeña. O saber que con una galletita te tomas el 20% de la cantidad diaria recomendada de grasa y azúcar. Poniendo que igual te comes dos o tres, te estás metiendo una bomba de calorías.

¿Qué decir de las personas en contra de la leche, que alegan que es mala porque ningún animal bebe leche en su edad adulta, pero que de paso no se la dan ni a niños pequeños?

Uno de 4 o 5 ya ha pasado la edad peligrosa, y dependerá de si tiene una supervisión adecuada y lo compensa con otros alimentos. Las dietas no es 2 y 2 son 4. Para que sea una dieta equilibrada hay diferentes soluciones y puede que todas sean válidas. ¿Por qué? Porque tú puedes tomar de diferentes formas los nutrientes que necesitas. El problema grave es que hay gente que no le da leche a los bebés, cuando es el alimento más recomendado. De hecho en Valencia tuvimos un caso de un bebé al que le daban «leche» de almendras, y tuvo escorbuto. La leche es un alimento tan válido como cualquier otro. Es decir, puedes tener una dieta equilibrada tomando leche o no. Pero pensar que la leche es mala no tiene sentido, salvo en casos de intolerancia.

Usted tampoco cree mucho en ese dicho «desayuna como un rey, come como un príncipe, y cena como un mendigo».

La dieta no son matemáticas. Al final lo que importa es el equilibrio de todos los factores, en diferentes sitios. Hay gente que hace el desayuno fuerte y al comida ligera, y gente que hace la comida ligera y la cena fuerte. En España somos más de comida fuerte y desayuno ligero. Las dos opciones son perfectamente válidas. Pero, ¿qué ocurre cuando vamos de viaje? Que cambiamos todo, y desayunamos como reyes, y nos tomamos el beicon o los huevos que no tomamos en nuestra vida. Parece que queramos demostrar algo, o batir algún record…

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