Los expertos desaconsejan lavar la carne
Los expertos desaconsejan lavar la carne

¿Lavar la carne cruda hace que sea más seguro su consumo?

Con motivo del Día Mundial de la Inocuidad de los Alimentos («World Food Safety Day»), dos expertas de CEU revelan los falsos mitos sobre seguridad alimentaria y los platos cocinados

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A pesar de que vivimos en la era de la hiperconectividad y de la sobreinformación, aún persisten falsos mitos sobre la producción, almacenamiento, manipulación y el consumo que afectan a lo que comemos. Las profesoras del área de Nutrición y Bromatología de la Universidad CEU San Pablo, Violeta Fajardo Martín y Esther Carrera Puerta, se suman a la celebración del Día Mundial de la Inocuidad de los Alimentos («World Food Safety Day»), desterrando cuatro de los mitos más extendidos en este sentido con el fin de contribuir a la prevención, detección y gestión de los riesgos relacionados con la alimentación.

«Consumir un alimento con fecha de consumo preferente expirada compromete la salud»

FALSO. Su consumo no afecta la salud del consumidor si se ha conservado correctamente. Sólo pueden verse alteradas sus características de calidad.

«Lavar la carne cruda con agua hace más seguro su consumo»

FALSO. Lavar la carne cruda puede esparcir las bacterias y hacerlas llegar a otros alimentos, utensilios o mesas de trabajo.

«El cocinado de los alimentos mata las bacterias»

FALSO. Los alimentos cocinados deben ser conservados en refrigeración, así que no es cierto que el hecho de que estén cocidos garantice su seguridad alimentaria.

«Si no refrigero en todo el día la comida y luego la meto en la nevera, no corro riesgos»

FALSO. Las temperaturas de refrigeración no eliminan las bacterias de los alimentos, sino que retrasan su crecimiento.

¿Por qué persisten estos mitos?

El recién proclamado Día Mundial de la Inocuidad de los Alimentos («World Food Safety Day») tiene como objetivo llamar la atención e inspirar acciones para ayudar a prevenir, detectar y gestionar los riesgos transmitidos por los alimentos, contribuyendo a la seguridad alimentaria, la salud humana, el desarrollo económico, la agricultura, el acceso a los mercados, el turismo y el desarrollo sostenible.

El lema seleccionado este primer año es «la inocuidad de los alimentos, un asunto de todos», da sentido al eslogan ampliamente conocido «de la granja a la mesa». En consecuencia, los gobiernos, las organizaciones internacionales, la comunidad científica y la sociedad en general deben trabajar para garantizar la inocuidad alimentaria cumpliendo con estándares alimentarios, sistemas de control regulatorios, suministro de agua apta para el consumo, buenas prácticas agrícolas, el empleo de sistemas de gestión de inocuidad alimentaria por los operadores alimentarios así como la formación e información de los consumidores.

La inocuidad alimentaria es la garantía de que los alimentos no causarán daño al consumidor cuando se preparen y/o consuman de acuerdo con el uso al que se destinan. Dichos daños pueden ser provocados por peligros biológicos, químicos o físicos, la mayoría de ellos imperceptibles a simple vista, lo que les hace más difícil de esquivar.

En la actualidad una de cada diez personas enferma en el mundo por el consumo de alimentos no inocuos. Asimismo, se registran anualmente alrededor de 600 millones de casos de enfermedades transmitidas por alimentos y/o agua y cerca de tres millones de personas, tanto en países desarrollados como en países en desarrollo, mueren cada año por este tipo de enfermedades.

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