Las infecciones en los pies se disparan en verano; así puedes prevenirlas

El uso de chanclas, la higiene y el secado en profundidad de los pies evitarían muchas de las infecciones que se cogen en piscinas

MADRIDActualizado:

En el verano, una de las partes del cuerpo más vulnerables a sufrir infecciones son los pies. El contacto directo con la arena, duchas, vestuario o piscina y las altas temperaturas pueden acarrear problemas por hongos, ampollas, sudoración excesiva o hiperqueratosis.

Noelia Chaqués, podóloga en Vithas Nisa, explica los problemas más habituales en época veraniega y marca unas pautas para prevenir las infecciones. «Como se pasa más tiempo en piscina y lugares en los que se puede encontrar agua estancada, somos más propensos a coger bacterias, hongos y virus en los pies que son las patologías más comunes. Las altas temperaturas y la humedad son el caldo de cultivo perfecto para que se mantengan los microorganismos por mucho tiempo» y agrega «como consecuencia se produce una verruga plantar o papiloma producida por el papilomavirus, un virus fácil de adquirir en zonas húmedas».

Otra afección muy común debida a la sudoración del pie y a la humedad, es el pie de atleta. Tal como explica Chaqués, «es una infección por hongos que se puede adquirir en piscinas, playas, duchas y baños públicos, habitaciones de hotel o al compartir toalla o calzado con una persona infectada». La experta remarca que «una infección que produce dolor, picor y olor, e incluso agrietamiento en la piel, sobre todo en los espacios interdigitales y en el pliegue de la unión de los dedos a la planta del pie. Es una afección que además se puede extender a las uñas y causar una onicomicosis».

Verruga plantar y hongos, las afecciones más comunes

Según la podóloga, «para prevenir, lo ideal es no caminar descalzo por zonas húmedas comunitarias como piscinas ni por el suelo mojado y, por supuesto, es imprescindible la utilización de chanclas porque actúan como barrera ante los contagios. Su uso debe limitarse a la playa, piscinas y duchas públicas, para evitar afecciones dérmicas, pero no debe utilizarse como calzado habitual, ya que puede acarrear otros problemas pues el pie no tiene protección».

Tanto la higiene de los pies como del material utilizado en piscinas, es una medida preventiva clave. «No compartir zapatos, calcetines ni toallas es fundamental», subraya Chaqués. «Mantener una buena higiene de las chanclas, toallas, manguitos, y lavarlos siempre después de su uso en piscinas, es muy importante para evitar que los microorganismos se mantengan, así como la higiene de nuestros pies, que también es importante para eliminar los posibles microorganismos que nos producen dichas infecciones antes de que germinen en piel y uñas».

Por otra parte, el factor de «humedad» hay que combatirlo. Tal como explica la experta, «se deben secar en profundidad los pies después de mojarlos, insistiendo entre los dedos pues la humedad facilita la aparición de los hongos ya que estos microorganismos proliferan de mejor manera en ambientes húmedos, con calor y donde no les dé mucho el sol, como pueden ser los espacios interdigitales» aclara la experta, y remarca que «para los deportistas recomiendo el uso de calcetines de algodón porque ayuda a absorber el sudor y la utilización de talcos de secado para evitar la transpiración y mantener los pies secos, o cremas antimicóticas para mantener los pies frescos y evitar el pie de atleta». “Paralelamente, la hidratación de la piel de los pies, debe ser preferiblemente de noche para evitar aumentar la sudoración durante el día”, concluye la especialista.

Apúntate a la newsletter de Familia y recibe gratis cada semana en tu correo nuestras mejores noticias

O súmate a nuestro whatsapp, y recibe cada día en tu móvil lo más interesante de ABC Familia