Halloween 2018¿Usas lentillas? Estos son los peligros que deberías conocer

Desde una simple conjuntivitis a una ceguera total, la mala utilización de las lentes puede traer muchos efectos adversos en las personas

MadridActualizado:

Con la llegada de Halloween, hay quienes tratan de encontrar el disfraz más original y terrorífico. En muchas ocasiones, optan por las lentillas de fantasía como complemento. Fluorescentes, de ojos de gato, de araña, de zombi, de vampiro..., todo vale para ser el «mejor» en la noche de los muertos.

El reclamo de complementar el atuendo, hace que se oferten lentillas de colores en internet, con graduación, que permiten cambiar el color de ojo por estética o que, incluso, no tienen graduación y «sirven para todo tipo de ojo».

¿Cuál es la realidad? «Este producto solo puede venderse en una óptica, bajo supervisión, es un producto sanitario de adaptación individualizada y debe llevar unos mecanismos básicos para su utilización», apunta Alberto Barroso, óptico y vicepresidente de la 1ª delegación regional del Colegio Nacional de Ópticos-Optometristas.

La ignorancia es el primer factor clave para que el ojo sufra. «Los consumidores no saben cómo usar las lentillas. Se basan en tutoriales para ver cómo se colocan, no tienen unos conocimientos de higiene básicos y prolongan su duración hasta meses, sin saber si son de un solo uso o no», insiste Barroso.

La OCU apunta que comprar las lentillas en bazares o establecimientos «de disfraces» no garantiza la calidad del producto, ni que la adaptación al ojo sea la correcta, ni que el usuario sea apto para llevar esas lentes.

Además, subraya Barroso, «las indicaciones de estos productos, comprados en cualquier lugar, no suele venir en español, así que es imposible que el usuario sepa cómo tiene que usarlos».

Adaptación del ojo

Cuando una persona decide usar lentillas, el proceso a seguir debe ser muy riguroso para que el ojo sufra lo menos posible. «No es tan fácil como decir quiero llevarlas y se compran, hay mucho más», afirma el especialista.

Un óptico-optometrista debe ser el encargado de examinar el ojo (lágrima, párpado, córnea...), tomar medidas y comenzar a probar lentillas para ver cuál es la más indicada para ese usuario.

«Es un proceso largo. Cada día se irá alargando el tiempo de uso para comprobar que esa persona es apta para usar lentillas sin ningún tipo de problema», continúa.

Riesgos reales: desde conjuntivitis a ceguera

Según apunta Barroso, existen varios peligros de contacto que pueden producir problemas en el ojo, ya sea con lentillas graduadas o de fantasía para un momento concreto.

«El primero de ellos tiene que ver con un conjuntivitis leve, pequeñas rojeces en el ojo». También puede haber lesiones en la córnea al intentar quitarse la lente y hacer daño al ojo con la uña.

El uso incorrecto de la lentilla, sin supervisión profesional, puede provocar que esta no corresponda con el radio de curvatura en el ojo. «Se crea un ejecto de vacío, de ventosa, impidiendo que entre oxígeno —se conoce como hipoxia corneal—», apunta Barroso.

Entre los riesgos, el más grave, sin duda, es cuando la lente está contaminada. «Hay veces que los usuarios no las limpian bien, o se les cae y le dan con agua para poder usarla. Eso es un error. Con este tipo de acciones, se produce una conjuntivitis bacteriana que puede producir ceguera en la persona», insiste este óptico.

Ojo sin lágrimas

Barroso apunta, también, que el uso de un medicamento continuado, en según qué tipos de tratamientos, puede hacer que el ojo también varíe. «Es decir, personas que toman anticonceptivos, por ejemplo, producen menos cantidad de lágrimas y tendrán menor sensibilidad corneal».

Esto supondrá que el uso diario de las lentillas se reducirá porque notarán que sus ojos están más secos.

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