La obsesión por buscar información de salud en internet se llama cibercondria.
La obsesión por buscar información de salud en internet se llama cibercondria.

El exceso de consultas al «doctor Google» tiene nombre: cibercondria

La cibercondria es la obsesión por buscar respuestas rápidas en Internet sobre temas médicos o de salud sin analizar su fiabilidad

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«Síntomas de la menopausia», «qué es la fibromialgia», «síntomas del cáncer de colon»... Estas son algunas de las búsquedas más frecuentes en Google sobre enfermedades o temas de salud. Aunque a priori no tendría por qué ser un problema buscar información sobre salud en Internet, pues parte de la esencia humana es el afán de conocimiento, puede convertirse en un problema si se cae en una espiral de búsquedas insaciables y obsesivas.

Esa actitud compulsiva, denominada cibercondria, engloba las conductas, preocupaciones y pensamientos obsesivos de una persona que recurre asiduamente a Internet en busca de respuestas rápidas sobre su estado de salud. «Una de las formas de identificar la cibercondría es analizar si la mayor parte del tiempo que navegamos o recurrimos a la red es para buscar información de índole sanitaria o sobre enfermedades. Además, es muy común que las personas con cibercondría sientan la necesidad de compartir estas preocupaciones con familiares y amigos, guiando siempre las conversaciones con ellos a temas relacionados con enfermedades o compartiendo con ellos la información sobre éstas», explica Paula Rueda, psicóloga de mediQuo.

Aunque cualquier persona puede estar expuesta al miedo a enfermar o a malinterpretar algún síntoma físico, la psicóloga de mediQuo revela que las personas que tienen más probabilidades de padecer cibercondria suelen ser «muy sensibles, analíticas, aprehensivas o con una alta necesidad de control».

La historia personal y las experiencias con la enfermedad que hayamos vivido en primera persona o con familiares cercanos también puede hacer que nos preocupemos más por la salud en diferentes momentos de la vida, tal como explica la experta. Un ejemplo es haber vivido algún caso de cáncer en la familia. «Existen evidencias de que muchos tipos de cáncer pueden ser hereditarios. Esta circunstancias puede llevarnos a una autoobservación constante y a una obsesión por la enfermedad», aclara Paula Rueda.

La ansiedad, un efecto secundario

Una de las consecuencias de la búsqueda constante de información sobre los síntomas de las enfermedades es la ansiedad. «Pensar en la posibilidad d que padezcamos una enfermedad genera una ansiedad que da lugar a una sintomatología física que no solo no ayuda, sino que retroalimenta la idea de que padecemos algo grave», apunta la psicóloga.

Para evitar sufrir este trastorno la experta aconseja atender a lo que no debemos hacer. Así, aconseja evitar hablar de temas relacionados con enfermedades y buscar ayuda profesional de confianza que pueda aportar información objetiva mediante pruebas o análisis que resulten adecuados para valorar las causas de una sintomatología concreta. «Esa información servirá de referencia cuando asalten dudas y contribuirá dejar de buscar en internet pues es el médico el que aportó las respuestas», añade la profesional de Mediquo.

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