Vídeo: Expertos ven "perfecto" un cambio en la alimentación en septiembre

Esto es lo básico que tienes que hacer para adelgazar los kilos que has engordado este verano

La doctora María Amaro alerta sobre el peligro para la salud de las dietas milagro

MADRIDActualizado:

En septiembre volvemos de vacaciones con las pilas recargadas y nuevos propósitos, pero también con algún kilo de más. La doctora María Amaro recuerda que lo primero que tenemos que hacer es... No hacer una «dieta milagro» para perder lo que hemos cogido este verano. ¿Por qué? «La palabra milagro ya nos está dando mucha información. Nada en esta vida es milagroso y menos la pérdida de peso que implica nuestra salud. Solo tenemos un cuerpo y viene sin repuestos luego, ¡¡cuidémoslo!!», insiste.

«Cambiemos esta idea por la de hacer una dieta saludable para perder esos kilos sin poner en riesgo nuestro organismo y, sobretodo, de manera que no los vayamos a recuperar rápidamente, eso es lo más importante. Que no llegue el verano siguiente y nos encontremos con "la vuelta al cole" y todo lo cogido, como cada año», insiste. Para ello, Amaro propone «hacer una dieta adecuada a tu organismo, basada en tus necesidades y adaptada a tus horarios, gustos y estilo de vida. El hecho de que el paciente se cuide es el mejor regalo que puede hacerse a sí mismo»..

Conseguir que el paciente deje de ver la dieta y el ejercicio como un castigo es todo un reto. En realidad, aclara la creadora del Método Amaro, «tenemos que entender esto como una manera de cuidar nuestro cuerpo, de demostrarnos a nosotros mismos que nos importamos, que nos queremos, que nos preocupamos por estar bien. Esta visión del cuerpo como algo valioso y de nuestros esfuerzos como una lucha por mejorar y sentirnos mejor con nosotros mismos elevará también nuestra autoestima y nos hará sentirnos más felices y seguros». Pero para ello, recalca, «es importante siempre ponerse en manos de un médico especializado en nutrición que nos ayude en nuestro propósito».

Retomar los buenos hábitos

Son muchas las causas por las cuales durante el verano cogemos peso. La primera, señala Amaro, suele ser porque la ingesta calórica suele ser superior, pero también porque cambiamos todas nuestras rutinas tanto de ejercicio como de tránsito intestinal. «Durante el verano nuestro tránsito intestinal no funciona bien porque consumimos más alimentos con grasa y menos fibra además de que hacemos menos ejercicio. Esto hace que retengamos líquidos. Luego primero menos sal, más fibra y volver a nuestra rutina de ejercicio. Solo con esto ya empezamos a perder peso», recomienda.

El ejercicio por sí solo, añade Amaro, «incluso aunque sea moderado, eleva el metabolismo, hace sentirte más activo y con más energía, mejora la autoestima, ayuda a dormir mejor… La práctica de cualquier deporte ayudará a que el paciente se sienta mejor, con más fuerzas para conseguir su objetivo».

«Como hemos dicho -prosigue esta doctora-, hemos perdido nuestros horarios habituales de las comidas, por lo que es importante volver a regularizar nuestros horarios tanto de comidas como de sueño. Debemos tomar algo a media mañana y a media tarde para no llegar a la comida y a la cena con un hambre infinito y, sobre todo, para evitar el picoteo».

En cuanto a la alimentación, recalca Amaro, «a pesar de que el paciente ingiere menos calorías y que tenga restringidos muchos alimentos (sobre todo alimentos procesados, grasas y alcohol), una alimentación equilibrada y saludable hace que se sienta mejor. Al incluir vegetales, frutas y otros alimentos frescos, el paciente está mejor alimentado que antes de ponerse a dieta. Si la dieta es adecuada no tiene por qué sentirse cansado, falto de energía o de mal humor. Al contrario, el paciente tendrá digestiones mejores al evitar los atracones y su cuerpo estará mejor cuidado que nunca».

Fuera azúcares y harinas refinadas

Además, insiste esta experta, «debemos olvidarnos de los alimentos procesados y ultaprocesados (la ingesta de ultraprocesados se ha vinculado a obesidad y mayor peso corporal, así como ingredientes propios de estos productos, como los azúcares añadidos o las harinas refinadas son determinantes del aumento de peso) y volver a los alimentos frescos como frutas, verduras (frescas en ensalada o cocinadas), carnes y, sobre todo, pescados, y si pueden ser, blancos (lenguado, dorada, lubina, gallo, bacalao, corvina….). Mejor estos porque son poco calóricos, diuréticos y muy nutritivos ».

Otra de las recomendaciones de Amaro pasa por cocinar más en casa y no comer tanto fuera si nos es posible (es decir, de tupper), dado que comer fuera puede representar un mayor consumo de calorías sin darnos cuenta, así como el consumo de más nutrientes de escasa calidad o con poder adictivo tales como azúcares, grasas trans o sodio. «Me refiero con esto a cocinarnos con amor. Estar a dieta no implica que las comidas no sean ricas y apetecibles, por eso es importante ponerte en manos de un profesional que te ayude con tus menús, y siempre pensando que te estas cuidando y no en una dieta como un suplicio que estás deseando que termine», apunta.

Para esto, aclara, «es fundamental en toda dieta que, a parte de ser equilibrada y adecuada al paciente, es que éste nunca pase hambre, si un paciente pasa hambre el 100% abandonara la dieta. Luego es importante que la dieta incluya todos los grupos de alimentos, sea variada y, sobretodo, adaptada a cada tipo de paciente para que consiga no solo perder los kilos del verano sino para que aprenda unos hábitos de vida mantenibles en el tiempo y no se vea el verano que viene en la misma situación».

Pero no sólo con la alimentación y el ejercicio se logra un adelgazamiento exitoso y saludable, sino que los patrones de sueño alterados pueden ocasionar más hambre y así, ser la causa de nuestro aumento de peso. Eso, remarca Amaro, «sin considerar que  descansar mal propicia el estrés y que este puede hacernos engordar. Luego cuidar la calidad de nuestro descanso diario más allá de la cantidad de horas que podemos permanecer en la cama resulta clave para que nuestro sueño sea verdaderamente reparador y contribuya al buen funcionamiento del organismo».

Estar a dieta para perder esos kilos de más no tiene porque implicar pasar hambre y ser un suplicio, concluye esta doctora, «sino una forma de reeducación y autocuidado de algo único que tenemos y no debemos perder: la salud».

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