Contestar a las preguntas planteadas por «The Work» permite mejorar el diálogo interno
Contestar a las preguntas planteadas por «The Work» permite mejorar el diálogo interno

Cuatro preguntas que ayudan a dar la vuelta a los pensamientos negativos

La manera en la que interpretamos la realidad puede generar sufrimiento y desconexión. Pero existen cuatro preguntas que pueden ayudar a mejorar ese diálogo interno y conducir hacia la felicidad

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Aunque puede que no te hayas dado cuenta, desde que has empezado a leer esto varios pensamientos han pasado por tu mente. Puede ser del tipo: «puede ser interesante», o «no me creo estas cosas» o «a ver qué se han inventado»... «De cualquier manera has iniciado un proceso de interpretación y comparación y, quieras o no, lo hagas conscientemente o no, ya estás sumergido en una historia, en un relato interno condicionado por tus creencias», explica Zeneida Bernabé, coach especialista en la gestión del sufrimiento.

Y así vivimos. En una historia mental continua. ¿Sientes que has tenido hoy algún pensamiento nuevo? Resulta difícil pues, tal como explica la experta, a pesar de que podemos tener unos 60.000 pensamientos a lo largo del día, casi la totalidad son reciclados (el 94% son repetitivos). «Así que las historias se repiten y repiten sin cesar hasta que a veces nuestra mente parece un disco rayado», revela.

Si las historias que nos contamos fueran dichosas y felices no habría por qué preocuparse. Lo que ocurre es que, según revelan los estudios científicos, el 80% de los pensamientos son negativos, es decir, que en general solo vemos la parte aciaga y desfavorable de la película.

La evolución humana ha sido en parte posible gracias a esta repetición y simplificación de la realidad (nos ha servido para advertir los peligros y reaccionar ante ellos). Sin embargo, como alerta la experta, esto tiene consecuencias: la mente no muestra una visión neutra de la realidad sino una la película negativa y en gris, lo cual limita la capacidad de ser felices y empuja al sufrimiento.

Al querer estar siempre en el lado de la felicidad ocurre que vivimos escapando de lo negativo hacia lo positivo, de manera que nos encontramos huyendo permanentemente. Reaccionamos partiendo del dolor y todo lo que deseamos y todo lo que hacemos es el producto del intento de evadir ese dolor.

Lo que sucede, según afirma Bernabé, es que la estrategia de alejarse del dolor y evitar ciertas experiencias o vivirlas con menor intensidad, tiene como consecuencia la pérdida de capacidad de sentir las emociones opuestas como la alegría. Y así resume la experta lo que ocurre: «La perspectiva que muestra la mente de la realidad es negativa (no es neutra) y esto causa sufrimiento. Tendemos a evitar sufrir y huimos negando una parte de la realidad, perdiéndonos el momento presente y viviendo a medias».

Para ser feliz hay que aceptar la realidad

Existe una fórmula de indagar en la mente para ampliar la mirada y no ver solo lo negativo, aceptando gradualmente la realidad sin cambiarla ni huir de ella. Así, Zeneida Bernabé, certificada en este método, se hace eco de la técnica que plantea la escritora norteamericana Byron Katie en su libro «Amar lo que es», donde describe el método «The Work» (el trabajo), un proceso meditativo para identificar e indagar en los pensamientos estresantes que causan sufrimiento.

Para entender el proceso, la experta invita a recordar un momento y un lugar en el que tuviste el pensamiento «no les importo» para indagar en él a través de este método. Y para explicar qué preguntas debe uno hacerse para cambiar los pensamientos negativos, pone un ejemplo que ella misma vivió: en medio de una conversación con unas amigas, siente que le ignoran. Una vez que recuerdes el tuyo, invita a responder a estas cuatro preguntas para indagar en el pensamiento negativo de «me ignoran»:

1. ¿Es Verdad? Sí o No. (Cuando la respuesta es «no» se pasa directamente a la pregunta 3).

2. ¿Puedo saber que es verdad con absoluta certeza? Sí o No.

3. ¿Cómo reaccionas, qué sucede, cuando crees ese pensamiento?

4. ¿Qué o quién serías sin el pensamiento?

Según explica la experta, las preguntas 1 y 2 abren la mente y las preguntas 3 y 4 muestran lo que el pensamiento produce en uno y las consecuencias. «Generalmente nos pasamos el día en la pregunta 3, reaccionando a lo que pensamos», comenta.

Cómo invertir lo que se piensa

El siguiente paso es encontrar tres maneras de invertir o «dar la vuelta al pensamiento» con las palabras exactas. Para cada una aporta tres ejemplos que demuestren que son tan ciertos o incluso más que esos pensamientos. Así, con el pensamiento «no les importo» tendríamos las siguientes fórmulas para invertirlo:

1. «Yo no me importo». Aquí me preguntaría: ¿Cómo puede ser verdad que yo no me importe en esa situación? Porque dejo de estar en conexión conmigo y sólo estoy pendiente de que no me hacen caso, porque en lugar de expresar como me siento me evado, porque en seguida dudo de mi valía, cuestiono mi persona.

2. «A mi no me importan». Sí, es cierto porque en ese momento me da igual como se sientan o de lo que están hablando esas personas a las que creo que no les importo. En esa situación sólo quiero que me hagan caso. Les critico en mi mente duramente.

3. «Yo sí les importo». Que estén enzarzadas en una conversación no significa que no les importe. No me dicen: «no me importas», o «no me interesa lo que tengas que decir». Sí, esto es verdad ya que cuando pasa un rato me preguntan: «¿Por qué llevas un tiempo sin hablar?»

El resultado de hacer el proceso correctamente es que la mente ya no cree el pensamiento de «No les importo». La práctica de «The Work» genera un espacio entre el pensamiento y la respuesta que permite responder de manera consciente en lugar de reaccionar a lo que ocurre sin pensarlo previamente.

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