Una profesora de pilates, dando pautas para practicar un ejercicio.
Una profesora de pilates, dando pautas para practicar un ejercicio. - Pilates Inside Out

Cómo distinguir si un profesor de pilates es bueno o no

Su formación, la capacidad de personalizar los ejercicios y el efecto que sus clases causan sobre el alumno son algunas de las claves para elegir a un monitor de pilates

Diferencias entre pilates de suelo y de máquinas

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Decía Joseph Pilates que uno es tan joven o tan viejo como se sienta: «Si tu espalda es rígida con 30 años, entonces eres viejo. Si consigues que sea móvil y flexible a los 60, entonces te seguirás manteniendo joven». Para el creador de este entrenamiento físico-mental que hoy se conoce como «Método Pilates» pero que en los años 30 se llamó «Contrología», los hábitos incorrectos en el día a día son los responsables de la mayor parte de las dolencias, a pesar de que no somos conscientes de ello.

Para percibir qué debemos cambiar para sentirnos mejor, es fundamental la guía de un profesional. Pero no vale cualquier guía, pues tal como explican los expertos de Pilates Inside Out, la conexión entre profesor y alumno es importante en la práctica de pilates, pues se trata de una actividad de contacto cercano en la que el alumno, de alguna manera, «se está poniendo en sus manos».

Además debe contar con la formación y los conocimientos necesarios para garantizar resultados. Así, un buen profesor o monitor de pilates debe tener un conocimiento amplio y preciso del método que creó Joseph Pilates. Además de dominar el amplio repertorio de ejercicios (con más de 500 variantes entre los planteados para suelo y los programados para las máquinas), debe saber escogerlos y adaptarlos con precisión para cada alumno o grupo de alumnos. «No solo se basará en el nivel de los clientes, sino que además tendrá que tener en cuenta sus caracteríticas particulares (edad, lesiones, estado físico y emocional...) y sus necesidades concretas, observando su postura y sus patrones de movimiento», detalla el equipo de Pilates Inside Out, especialistas en la formación de monitores.

¿Qué formación debe tener?

La actividad de pilates no está suficientemente regulada en España, por lo que algunas escuelas profesionales de formación han optado, como indican en Pilates Inside Out, por acudir al regulador internacional PMA ( Pilates Method Alliance), que otorga el sello de Aprobación PSAP (algo parecido a un sello ISO que garantiza la formación de pilates).

Además de los títulos de las distintas escuelas («algunas con programas muy cortos y poco exigentes», según opinan en Pilates Inside Out) los monitores que cuentan con la suficiente formación y experiencia pueden examinarse con la PMA y obtener su Certificación Internacional de Monitores de Pilates (« Certified Pilates Teacher»). Esto puede suponer una garantía para pensar que un profesor cuenta con la experiencia y los conocimientos necesarios para dar unas clases eficientes.

Sensación de bienestar activo

Otra de las señales que indican que se trata de un buen profesor de pilates es el efecto que causa una clase en el alumno. Según explican estos expertos, debe salir de una sesión sintiendo que han entrenado intensamente, que han trabajado cada una de las partes del cuerpo y todas en conjunto, que han movilizado la columna en todos sus planos, que han respirado oxigenándose en profundida y que durante esa hora se han concentrado profundamente olvidando las preocupaciones laborales y personales. En definitiva, deben disfrutar de una sensación de bienestar activo, que transmite esta frase del creador del método: «El programa Pilates desarrolla el cuerpo de forma uniforme, corrige malas posturas, recupera la vitalidad física, fortalece la mente y eleva el espíritu».

Beneficios en las primeras sesiones

«Si el profesor es bueno, el alumno desarrollará aún más su agilidad y su fortaleza», aseguran. Así, el equipo de profesores de esta escuela afirma que el alumno debería sentirse mejor desde las primeras clases e incluso sentir en seguida alivio si tuviera alguna molestia: «El trabajo y el fortalecimiento de la musculatura les permite recuperar en poco tiempo el rango de movimiento sin molestias, de tal modo que antes de lo que imaginan cuentan en clase que ya no necesitan tomar medicinas para el dolor o la inflamación». Lo ideal es, según explican, que descubra junto al profesor cuáles son los movimientos o las posturas que debería evitar en el día a día para no recaer.

Entre los beneficios de la práctica habitual de pilates los expertos citan una mejora de la coordinación, de la movilidad, del equilibrio, de la fuerza, de la concentración y una ayuda para conseguir una postura adecuada y el desarrollo equilibrado de la musculatura. «Es como echar 3 en 1 a las articulaciones, especialmente a las vértebras. Y cuando algún alumno se salta una o dos sesiones lo echan de menos», comentan.

Otra de las cualidades de esta disciplina es su versatilidad, pues no es un método pensado para alguien que tenga una patología, sino para todo tipo de personas, tenga la edad que tenga, que desee mejorar su estado físico.

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