Además del tamaño y de la longitud, el plátano se diferencia de la banana en algunos aportes nutricionales
Además del tamaño y de la longitud, el plátano se diferencia de la banana en algunos aportes nutricionales

Cómo diferenciar el plátano de la banana: el tamaño no es lo más importante

Son frutas que se confunden a menudo pero tienen diferencias morfológicas, físicas, bioquímicas, fisicoquímicas , sensoriales e incluso nutricionales

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A menudo se considera que el plátano y la banana son el mismo fruto. La confusión aumenta por el hecho de que en ciertas regiones los términos se consideran sinónimos. El plátano y la banana tienen en común que son frutas altamente nutritivas. Sin embargo, tienen diferencias morfológicas, físicas, bioquímicas, fisicoquímicas , sensoriales e incluso nutricionales, según precisa María del Puy Portillo, Licenciada y Doctora en Farmacia en la Universidad de Navarra en el informe «Plátano y de Canarias y salud», que coordina el Profesor Antonio López Farré, de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid.

Pero no solo es una cuestión de forma, también lo es «de fondo» pues los estudios sobre la composición nutricional de ambos indican que el plátano es más rico en algunos minerales como el potasio y el fósforo y tiene menos contenido en otros como el sodio. Además, el plátano es más rico en algunos tipos de fibras como la pectina y contiene menos hidratos de carbono que la banana (en concreto tiene menor cantidad de almidón y mayor cantidad de azúcares sencillos como la sacarosa, la glucosa y la fructosa). Esto último hace que el plátano resulte más dulce que la banana y su textura sea más blanda. En este sentido la Dra. Portillo destaca que el plátano verde tiene un mayor contenido de almidón, lo que hace que resulte más difícil de digerir que el maduro y pueda provocar flatulencias.

El bajo contenido en sodio y su el potasio que incluye el plátano hacen que sea un alimento interesante pera los hipertensos, según asegura la Dra. Portillo en el informe citado. Eso sí, en lo que respecta a otros minerales el plátano tiene un contenido menor de calcio, hierro, zinc, cobre y manganeso que la banana.

El contenido en fibra, que es elevado, es similar en ambos casos, con un reparto de unos 0,6 gramos por cada 100 gramos de porción comestible para la fibra soluble y 1,5 gramos por cada 100 gramos de fibra insoluble. Además, dentro de la fibra soluble se encuentra la inulina y los frutooligosacaridos, que benefician el tránsito intestinal. Además ambas contienen taninos, sustancias que les confieren propiedades astringentes lo que, curiosamente, les hace recomendables en los casos de diarrea, tal como se precisa en el estudio.

¿Es verdad que engordan?

Existe el falso mito de que el plátano y la banana engordan. Pero lo cierto es que la experta afirma que estas frutas no aportan un valor energético excesivamente elevado. Este error proviene, como revela la Dra. María del Puy Portillo de una interpretación errónea de las tablas de composición de los alimentos, en las que efectivamente sus valores energéticos son superiores a los de otras frutas. Para entenderlo pone un ejemplo. Si se compara un plátano con una pera, vemos que en las tablas se encuentran valores de 96 Kcal por cada 100 gramos para el plátano y 49 kcal por cada 100 gramos para la pera. Pero en realidad un plátano de tamaño medio y sin piel pesa 100 gramos mientras que una pera sin piel ni pepitas puede pesar unos 167 gramos o más. Así, si se calcula el aporte energético teniendo en cuenta esta realidad, las calorías para el plátano serían de 96 kcal y las de la pera, de 82 kcal, lo que implica que no hay tanta diferencia.

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