Alerta alimentaria: Así diferenciarás los bulos de las intoxicaciones reales

La difusión solo por redes, la descontextualización de noticias y los mensajes alarmistas son claves que demuestran que se trata de un bulo

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Mensaje nuevo: «¡¡ALERTA DE ALIMENTOS CONTAMINADOS!! ¡¡REENVÍALO A TODOS TUS CONTACTOS EN CUANTO LO VEAS!! ¡¡ES MUY IMPORTANTE!!!». Cada vez es más común recibir en el móvil o ver en redes sociales cadenas de mensajes alertando sobre supuestas contaminaciones de alimentos. Alertas que aumentan en verano al igual que lo hacen las intoxicaciones alimentarias, tal y como afirma la Food Safety and Inspection Service (FSIS) de EEUU. Un incremento que según los expertos se debe a dos motivos fundamentales. Por un lado, las bacterias crecen más rápidamente con temperaturas entre 30ºC y 45ºC. Y por otro, en los meses estivales es más común cocinar y comer fuera de casa (barbacoas, picnic…) sin contar con una temperatura y refrigeración adecuada de los alimentos o agua corriente para el lavado de los utensilios.

Sin embargo, ¿cuántas de las decenas de alertas que vemos y recibimos son reales? Muchas menos de las que pensamos y es que en España únicamente se han registrado solo 15 alertas alimentarias reales en los últimos tres años, según los registros de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN).

Consejos para detectar un bulo

Coincidiendo con el reciente episodio de intoxicación por listeriosis en productos de carne mechada detectados en varias localizaciones de nuestro país, IMF Business School señala tres claves fundamentales para que los consumidores sepan diferenciar los bulos y las «fake news» sobre alimentos tan abundantes estos días en Internet de las alertas alimentarias reales que se deben tener en cuenta:

1. Si llega solo por redes sociales, ¡no hay peligro! Siguiendo con el caso de listeriosis detectado en varios puntos de nuestro país, el Ministerio de Sanidad fue el organismo encargado de confirmar y decretar la alerta sanitaria por este brote. No se puede decir lo mismo de muchas otras supuestas alertas, en las que los principales medios de difusión suelen ser Facebook y Whatsapp. Si un producto es realmente dañino para la salud de las personas y es retirado del mercado, con total seguridad los consumidores se enterarán antes por organismos oficiales y medios de comunicación que por sus redes sociales.

2. Huir de lo llamativo y alarmista. «¡¡ALERTA DE ALIMENTOS CONTAMINADOS!! ¡¡REENVÍALO A TODOS TUS CONTACTOS!!» Sería muy raro ver este tipo de titulares en noticias sobre intoxicaciones de un periódico o un telediario, pero esta fórmula casi siempre se repite en las supuestas alertas alimentarias difundidas a través de Internet y las redes sociales. Su objetivo principal: causar alarmismo y difusión llamando la atención con el uso de mayúsculas, emoticonos, signos de exclamación, exageración y llamadas al reenvío.

3. ¿Dónde está el origen de la noticia? Las mejores mentiras siempre tienen un punto de verdad. Un ejemplo de ello se dio con la difusión en 2017 de varias noticias descontextualizadas sobre el supuesto «aceite de oliva lampante tóxico», todas ellas basadas en un estudio de la OCU del 2012 en el que solo hablaba de que algunos aceites no cumplían con la normativa. Para evitar estas «medias verdades» que corren como la pólvora, es necesario contextualizar la fecha de la noticia y acudir a la fuente de origen en vez de quedarse en la cadena que ha llegado a Whatsapp.

Es importante diferenciar este tipo de bulos de las alertas alimentarias reales. Este proceso empieza por una buena formación de los profesionales del sector ya que ellos son los encargados de comprobar que se cumplen todos los protocolos de calidad en la cadena alimentaria así como alertar de cualquier irregularidad.

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