10 claves para no entrar en bucle

Consejos para evitar sentirse invadido por los pensamientos negativos

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Según Verónica Rodríguez, directora de Coaching Club, todos solemos encontrar en nuestro círculo más próximo a personas pesimistas que piensan que sus biografías consisten en una cadena de fatalidades y desgracias, que enfrentan el porvenir con el derrotismo propio de los vencidos de antemano. Se trata de aquellos que se sienten las víctimas propiciatorias de sus circunstancias vitales.

Pero, a pesar de su constante desánimo y de sus nefastos presentimientos, «lo cierto es que nada les impide cambiar de registro y convertirse en protagonistas del devenir de su futuro». Por este motivo, Verónica Rodríguez, plantea algunas claves para evitar dramatizar y entrar en bucle con nuestros pensamientos:

—Tomar perspectiva sobre los acontecimientos, de manera que los observemos como si fuéramos testigos y no sujetos pacientes de los mismos. Esto viene a ser una aplicación práctica de aquel aserto que nos conmina a no permitir que los árboles nos impidan ver el bosque.

—Asume el rol de gestor activo de la propia vida, minimizando la incidencia de factores externos. La inacción y la parálisis suelen provocar un sentimiento de predestinación contra el que apenas se puede luchar.

Compartir lo que nos sucede con otras personas puede contribuir a relativizar nuestros pensamientos catastróficos, sobre todo al observar que los demás atraviesan tribulaciones y zozobras similares de las que salen indemnes o incluso reforzados.

—Reconoce en tu entorno a aquellas personas que están instaladas en la queja constante y trata de tomar distancia de todo discurso pesimista, pues existen muchos individuos que son capaces de transformar grandes problemas en grandes soluciones. Tu también puedes ser uno de ellos.

—Muchas veces las personas entran en un bucle de melancolía cuando se sienten invadidas de pensamientos negativos. Hay que identificar estas situaciones y evitar las obsesiones, que tienden a absorber gran parte de nuestra energía vital generando parálisis e impidiendo la acción decidida.

—Cuando uno se siente desbordado por una situación o problema, resulta trascendente hacer un alto y confeccionar una lista de posibles maneras de afrontarlo, lo que ayudará a superarlo de una forma analítica, proactiva y adecuada.

—Desterrar de nuestro vocabulario esa manida frase de ¿por qué me ocurre esto a mí? Debemos ser conscientes de que no somos los únicos que necesitamos dar solución a situaciones complicadas e incluso a simple vista irresolubles. ¡Se puede! no eres menos ni más que nadie.

—Necesitamos confiar en las herramientas que podemos utilizar para darle solución a circunstancias desfavorables. El miedo constituye por sí mismo una amenaza que añadir a las dificultades que nos vamos encontrando.

—Aplicar a las cosas el sentido del humor nos puede ayudar muchísimo para sortear y eludir pensamientos recurrentes que nos colocan en el centro del drama que se percibe o que se cierne, permitiendo relativizar cualquier tipo de acontecimiento.

—Las personas más optimistas y positivas son las que saben que el equilibrio no se encuentra en el hecho de que todo nos vaya sobre ruedas, sino que se haya aprendiendo a gestionar emocionalmente los momentos duros consiguiendo salir de ellos sin quedar irremisiblemente atrapados.

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