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Cómo adelgazar para siempre acelerando tu metabolismo

A partir de los treinta años, este gasto energético se estabiliza y comienza a disminuir progresivamente

MADRIDActualizado:

Con la llegada de la primavera y los primeros rayos de sol, un alto porcentaje de la población se plantea perder peso de cara al verano. Desde luego, «conviene hacerlo o tiempo porque no es bueno para nuestra salud perder mucho peso en un corto periodo de tiempo», advierte la doctora María Amaro, especialista en adelgazamiento mediante aceleración de metabolismo basal. Para esta experta, al comenzar una dieta es imprescindible conocer el metabolismo basal del que se parte. «Aumentarlo debe ser uno de los objetivos de todo régimen y solo se consigue a través de una dieta personalizada y ejercicio».

Pero, ¿a qué se refiere cuando habla del metabolismo basal? «Esto es el gasto energético que el cuerpo hace para sobrevivir. Es diferente en cada persona y varía según la edad, el sexo y hábitos de vida. A partir de los treinta años, este metabolismo se estabiliza y comienza a disminuir progresivamente. Este es uno de los factores principales a influir cuando estamos a dieta y no adelgazamos, y el que hace que unas personas engorden con mayor facilidad que otras o que, por poco que se coma, no se logre adelgazar», explica.

Recomendación: saltarse la dieta

Todo esto hace, prosigue Amaro, que el 95% de tratamientos de peso no funcionen. De ahí que esta experta abogue por aprender a comer bien, saltarse de vez en cuando la dieta y hacer ejercicio físico, en aras de conseguir la aceleración de ese metabolismo dormido. Además, prosigue Amaro: «es imposible estar a dieta de por vida sin probrar la bollería, un chocolate con churros o unos pasteles. Mis pacientes pueden comer de todo y así se lo muestro, lo que ocurre es que tras ese pastel o exceso tendremos que hacer más ejercicio o limitar la ingesta de calorías en el resto de las comidas. Nunca no comer o ayunar, porque el resultado será peor. Siempre deben hacerse cinco comidas al día», advierte.

Romper, como dice la doctora, «ayuda a combatir la ansiedad y permite a los pacientes continuar con su vida social». Porque prohibiendo determinados alimentos, concluye, «lo único que conseguimos es que cuando el paciente tenga oportunidad de ingerirlos sienta la necesidad de darse un atracón. No se trata de prohibir, sino de educar. O lo ponemos fácil, o es un fracaso seguro».

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