Tontear a través del móvil, ¿es infidelidad o no?

Varias sexólogas explican las diferencias entre la infidelidad sexual y emocional

L. Peraita.
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«Hoy estás guapísima», «me encanta ese vestido que llevas», «en la reunión de esta mañana no he podido quitarte los ojos de encima», «tu mujer debe estar encantada con el cuerpazo que tienes», «esa colonia que llevas me vuelve loca»... Enviar mensajes a través del móvil siempre permite hacerlo con un poco más de «atrevimiento» que si se hiciera directamente, cara a cara, dar un poco de rienda suelta a ciertos sentimientos y cruzar líneas que, de otro modo, no se traspasarían. Sobre todo si ya se tiene pareja. «Hay que tener en cuenta —asegura a ABC María Hernando, sexóloga de Platanomelón.com— que hay quienes no tienen habilidades sociales suficientes para relacionarse abiertamente con otros individuos y, menos aún de seducción, por lo que intentarlo sin tener a la otra persona delante físicamente puede resultar mucho más sencillo. No da tanta vergüenza y el lenguaje no verbal no es un impedimento».

Esta experta matiza, además, que esta forma de actuar «resulta muy atractiva para mucha gente porque quien manda el mensaje suele recibir una respuesta casi inmediata, lo que alimenta la cadena de mensajes e, incluso, el morbo que, en ocasiones, se incentiva tan solo a través de frases cortas, indirectas o emoticonos». El tonteo está servido.

No obstante advierte que, por ejemplo, el hecho de colgar una foto en una red social y que otra persona responda con un «like», ya puede dar idea de que produce agrado y puede ser el comienzo de una conversación. «Sin embargo, a través de las redes sociales o plataformas para encontrar pareja, siempre se muestra la mejor versión de uno mismo y una vida llena de felicidad. Se idealiza a la otra persona demasiado, lo que puede resultar un riesgo. Lo que realmente dirá si se puede llegar a una relación es que se sienten frente a frente, hablen y hagan actividades juntos para saber si son compatibles o no».

Para saber si tontear con una persona a través de este tipo de mensajes es o no considerado una infidelidad cuando ya se tiene pareja, desde Platanomelón.com han realizado una encuesta y del total de las 17.428 respuestas, 10.913 participantes declaran que nunca han sido infieles, frente a las 6.515 personas que confiesan que sí han mantenido relaciones fuera de la pareja.

¿Tontear a través del móvil es ser infiel?

La respuesta es clara: «usar las nuevas tecnologías para el tonteo –aunque no haya contacto físico real– se considera infidelidad». De hecho el 57% (8.965) de las respuestas consideran que este tipo de «flirteo virtual» a espaldas de la pareja es peor que «acabar teniendo sexo en una noche loca» (6.665).

En este sentido Hernando aclara que efectivamente «hay un cambio de patrón, el concepto infidelidad así como los motivos que llevan a ella responden siempre a una serie de regulaciones que cada cultura crea y transforma a lo largo del tiempo. En la actualidad, hay diferentes tipos de infidelidades, faltas de respeto o compromiso en función de quien los interprete. Besos, caricias, ciber-sexo, sexo con otras personas, coqueteo, piropos, mensajes, chats o líneas telefónicas eróticas…».

Esta sexóloga apunta que en lo académico, aunque existen ligeras discrepancias, los autores coinciden en que hay que diferenciar la infidelidad sexual de la emocional. «La infidelidad sexual se refiere a la actividad sexual con alguien más fuera de la pareja estable, mientras que la emocional ocurre cuando uno de los miembros de la pareja centra sus fuentes de amor romántico, tales como tiempo y atención en alguien más».

Por eso recomienda que una de las primeras preguntas que hay que hacerse en una relación de pareja es un pacto o acuerdo sobre «qué entendemos por infidelidad, ya que es necesario para poder ajustar nuestras expectativas en una relación».

¿La infidelidad se confiesa?

Parece que queremos, necesitamos y estamos dispuestos a confesar a la pareja que hemos tenido «un desliz». Frente a la pregunta sobre si la infidelidad, en cualquiera de sus variantes, se debe confesar o no, la respuesta es mayoritariamente afirmativa: 9.322 personas «cantarían» su pecado, frente a los 4.232 que prefieren «permanecer calladitos».

Ante esto Hernando asegura que «lo que está claro es que el ser humano tiene la capacidad –aunque no todos la necesidad o el deseo– de establecer vínculos afectivo-sexuales con una o más personas a lo largo de la vida. Es igual de lógico y lícito la elección de tener una o varias parejas a la vez. Lo importante es siempre consensuar un modelo de relación que cumpla los estándares de felicidad y satisfacción, teniendo en cuenta cual es nuestro concepto de sexualidad y valores».

¿La infidelidad se perdona?

El 67% de los encuestados (10.315 personas) sostiene que no perdonarían jamás la falta al compromiso de su pareja, frente a 5.028 que sí lo harían. Con toda información, la experta recomienda lo siguiente: «No podemos dar por sentado que nuestro compañero o compañera va a sentirse traicionado por lo mismo que nosotros. Por eso es importante la comunicación con la pareja para determinar qué prácticas o conductas concretas nos harán desconfiar o sentirnos engañados», concluye.

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