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Los besos refuerzas las relaciones de pareja

La técnica facilísima para besarte a diario con tu pareja

Arantxa Coca y J.J. Spin proponen en «Parejas al borde de un ataque de nervios» un desternillante manual para aprender a amar

Y más: El secreto del éxito de las parejas que parecen eternas

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En el cuello, en la boca (con o sin lengua), en la mejilla, de tornillo, en la nariz, en la barbilla, en la frente, en el hombro, en la palma de las manos... ¿Alguna vez habéis probado a disfrutar de los 1001 besos en una noche? Besar tiene un rol fundamental en el mantenimiento de la relación. Cuentan Arantxa Coca y J.J. Spin en « Parejas al borde de un ataque de nervios » (Zenith) que el beso computa como «hacer el amor» y que besar es algo que ayuda a elegir parejas, a quedarse con ellas y también a activar la llama antes de que se apague del todo.

«El beso suele ser la vía para iniciar el juego en la pareja. Quienes dejan de besarse, dejan de jugar. Y eso de dejar de jugar no es una buena noticia para una pareja», explica Arantxa Coca, doctora en psicología , psicopedagoga y especialista en terapia de pareja, que ha cocinado este «manual superenrollado para aprender a amar» junto con J.J.Spin, que también es colaborador de «Arusitys» (La Sexta). Para J.J. Spin el beso es como un te quiero «mudo» y está convencido de que cuando en una pareja se pierden esos pequeños gestos se está caminando inexorablemente hacia el distanciamiento.

Y es así. Uno se deja de besar, se deja de tocar, se deja de mirar... y todo cambia. «Y ya no nos tocamos con los ojos. Ya no tanto con las manos. Menos con los genitales. Y, por último, muy poquito con el corazón y nada con el alma», explican en la guía Arantxa & Spin.

Deberes para casa: besarse

Pero mantengamos la calma porque tiene solución. Nos la cuenta Arantxa Coca que, en más de una ocasión, ha empleado esta ténica durante sus terapias de pareja. «Para recuperar esas ganas de besarse en pareja lo primero que hago es poner una obligación diaria: que se den el beso de buenas noches pase lo que pase. Puede ser en la mejilla, en el hombro, en el cuello, en la boca... Pero lo importante es que cierren así el día, siempre de esa manera, cueste lo que cueste», revela. ¿Y si uno de los dos está dormido?, preguntamos. «Pues se lo das mientras duerme. La idea es que ese gesto amoroso y tierno que es el beso se convierta en un hábito, porque si no lo hacemos, no corremos el riesgo de reducir el beso a un simple elemento del acto sexual y un beso es mucho más, tiene que ver con la parte relacional, la que nos hace conectar con los demás, y no con el ámbito fisiológico de necesidades», argumenta.

Una vez que han conseguido este hábito nocturno, es el momento pasar a la segunda fase. Tras el «beso de buenas noches» obligatorio, el siguiente capítulo que propone Arantxa Coca es ponerse como «deberes» darse el «beso de buenos días». Y si puede ser en público, mejor, es decir, que si pueden dárselo delante de los niños, si tienen hijos, mucho mejor, pues, según explica, «cuando un beso se da en público se refuerzan las posibilidades de repetir la conducta pues alguien que hace algo en público ha logrado pasar la barrera del miedo, el corte o la vergüenza».

Sobre el tema de besarse en público, J.J. Spin lo tiene claro: «Hay que reivindicar el beso en público, ¿por qué no?». Y es que, tal como explica, vivimos en una sociedad en la que hacemos poca autocrítica, siempre es el otro el que lo hace mal, lanzamos dardos y hacemos dramas de forma gratuita, cuando en realidad, según afirma, lo más sencillo es vivir el amor de forma inteligente y con sentido del humor, lejos del orgullo y las sentencias dañinas. «Hay que sobreactuar un poquito pero para bien, valorando al otro y diciendo las cosas de otra manera, de modo que no perdamos las formas ni digamos nada feo», propone.

Con estas ideas aparentemente sencillas la pareja podrá iniciar el camino para reaprender a disfrutar del beso... Y de mucho más pues cuando se empieza con el beso, se puede seguir con la mano, con un abrazo o... versionando el poema de Benedetti «Informe sobre caricias», se puede uno disfrutar del placer en sí mismo, de esta manera: «es claro que lo mejor / no es la caricia (pongamos aquí beso) en sí misma / sino su continuación».

Y si no... busca tu gesto cómplice

Quizá todo esto esté resultando algo forzado para algunas personas que, tal como comenta J.J. Spin «sean menos de tocarse o de besarse en público». Pero también para ellos tienen una solución ya que, según aclara Arantxa Coca, lo importante es que la pareja busque sus propias fórmulas de complicidad tanto en público como en privado. Si no es el beso, no es el beso. Pero puede ser una forma de mirarse, de hablarse, puede ser un guiño, una palabra especial o un momento para reírse juntos por lo mismo, contarse chismes o hacerse bromas. «El problema sería que no tuvieran ni el beso ni ninguna otra fórmula de complicidad porque eso significaría que están desconectados el uno del otro y que son algo así como una centralita de datos y de pagar facturas y eso es una puerta hacia el abismo en una pareja», aclara.

El universo de pareja como cubo de Rubik

A lo largo de este manual los coautores, que ya son un tandem de éxito, abordan con sentido del humor algo tan sencillo y tan complejo como es el amor, bajo una premisa que podría uno grabarse a fuego: «Las risas unen a las parejas, los dramas no». Y así, sin dramas, y procurando ayudar a entender muchas cosas y a relativizar otras tantas pasan de puntillas (pero a la vez tocando los platillos) por temas como las mentiras sobre el amor que nos han hecho creer las películas románticas, la aparición del móvil en la vida en pareja, la infidelidad, el reparto de las tareas del hogar, la llegada de un bebé («el octavo pasajero») o las relaciones con la familia política, entre otros muchos temas. Todos ellos forman parte de ese «cubo de Rubik» (tal como lo describen en el libro) que es el universo que rodea a la pareja, donde hay «gente, cosas, experiencias, mochilas, traumas, caos... pues, tal como explican la pareja empieza en unas condicione sy luego «se atomiza y se convierte en otra cosa».

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