San ValentínRelaciones 2.0: la llegada del amor líquido

La presencia de webs para ligar ha llevado a una sociedad más narcisista e individualista, donde exponer imágenes de una vida «ideal» resulta más primordial que comprometerse en pareja

Álex Rovira: «El límite del amor es la dignidad»

MadridActualizado:

El amor sigue existiendo y los matrimonios también. Los estilos relacionales son los mismos de siempre, pero la sociedad se ha vuelto más narcisista. La importancia de la imagen, del individualismo, lleva a relaciones poco duraderas en el tiempo o, incluso, a encuentros fugaces sin vínculos emocionales. ¿Existe miedo al compromiso? «Parece que estamos en un periodo de pérdida de ataduras; se está más ensimismado en la imagen y en el éxito personal», afirma Marta Marina, psicóloga experta en terapias de pareja -Atalanta Psicología-.

A esa oleada de relaciones en las que prima la satisfacción inmediata a todos los niveles se le conoce como amor líquido. «Se puede apreciar en los encuentros actuales, sin ningún tipo de vinculación emocional, generándose una especie de conciencia de “usar y tirar”», apunta, por su parte, Verónica Coloma, ilustradora y autora de «True Love».

El concepto del amor sigue siendo el mismo, o al menos eso opinan los expertos, quienes también coinciden en una idea: las relaciones actuales no tienen nada que ver con las de hace unos años. ¿El motivo? La llegada de internet, de las redes sociales y de los nuevos mecanismos para conocer gente. Lejos queda ya conocer a otra persona poco a poco, ir sabiendo más de su vida en cada cita. Ahora se analizan sus perfiles en redes sociales, se puede saber cuántos hermanos tiene, el trabajo de sus padres e, incluso, si tiene mascota. Todo a golpe de «click».

«Normalmente cuando conocemos a alguien en persona vamos sabiendo y descubriendo sus cualidades, saboreando el momento y sorprendiéndonos. Con la presencia de las redes, se rompe ese encanto de querer saber más y descubrir algo nuevo cada día», insiste Coloma.

Personas como productos

Ligar mucho no significa tener éxito en el amor. Ahora es mucho más fácil acceder a las personas, «pero eso no quiere decir que consolidar una relación de pareja sea más sencillo», asegura la psicóloga Pilar Conde (de Origen). De hecho, actualmente existe un rechazo al compromiso, «al ir más allá. La relación sentimental es mucho más que pasárselo bien; tiene un proyecto. Pertenecer a una pareja da una seguridad básica, solidaridad y ayuda mutua. No sé si hay miedo a comprometernos, pero sí parece que estamos muy apegados al placer inmediato, lo cual puede impedir construir un proyecto común en el tiempo», subraya la experta Marta Marina.

Ese placer inmediato lo encuentran, en muchas ocasiones, en las aplicaciones para conocer gente. «Estas plataformas son una especie de mercado donde elegir personas como si solo fueran objetos. Se prioriza la imagen, el postureo; se puede escoger pareja a la carta: gustos musicales, literatura, hobbies...», continúa Marina. «Con el uso de estas apps se está obviando la dimensión humana que existe en el encuentro. Con esta forma de ligar corremos el riesgo de consumir personas como consumimos productos. De considerar al otro como un objeto para cubrir necesidades», insiste.

Internet también puede tener ventajas «porque da la posibilidad de conocer a personas fuera del entorno, de nuestro círculo de amigos, y que tenga las mismas aficiones. Aunque es cierto que tener al alcance de nuestra mano a tanta gente hace que no valoremos a los individuos», afirma Verónica Coloma. «Cualquier “pero” nos lleva a cortar la relación y buscar a alguien que encaje mejor con nuestras expectativas», continúa.

No son para toda la vida

Más exigencia con la pareja. Esa es la conclusión a la que llegan los expertos para afirmar por qué las relaciones no aguantan tanto como antaño. «Las nuevas generaciones han aprendido a vivir sin alguien al lado y ven que están bien así», asegura Coloma. Además, «socialmente ha habido muchos cambios generacionales. La incorporación de la mujer al mundo laboral hace que no dependa tanto del otro económicamente, por lo que es más libre de separarse», puntualiza Marina.

Otra razón más que expone esta experta en terapias de pareja es que la búsqueda de placer constante favorece las rupturas, «pensando que podemos obtener siempre algo mejor y no hacer concesiones en pro de la relación». Además, Marina habla de la relación pareja-familia, asegurando que, en los últimos años, ha habido una separación significativa.

«La pareja se legitima en sí misma. La familia es un grupo de pertenencia, identitario, que nos antecede y del que difícilmente podemos salir. La relación, sin embargo, es una creación libre de dos personas y tal como la construyen, pueden terminarla», subraya.

A esa falta de compromiso real, se le une una frase que, para muchos, puede dar «miedo» hoy en día: decir te quiero. «Para algunas personas, decirlo puede ser interpretado como una situación de vulnerabilidad. Al fin y al cabo significa aceptar que las vivencias de la otra persona también te afectan a ti. Esa ilusión de “no dependo de nadie” se puede resquebrajar. Mostrar los sentimientos puede llevar a un nivel de compromiso con el otro», explica la especialista Marta Marina.

«A todos nos encanta estar enamorados, pero tenemos miedo al dolor de una relación fallida», concluye Coloma.

Apúntate a la newsletter de Familia y recibe gratis cada semana en tu correo nuestras mejores noticias

O súmate a nuestro whatsapp, y recibe cada día en tu móvil lo más interesante de ABC Familia