Para educar hay que entender que los hijos «no nos pertenecen», según experta

MADRIDActualizado:

Superar las propias heridas y entender que los hijos son seres distintos a nosotros y que «no nos pertenecen» es clave para ayudarles a desarrollar su personalidad, su vida y sus talentos al máximo, según ha explicado a Efe la profesora Marta Butjosa. La docente, con una larga experiencia como profesora de secundaria y madre de varios hijos, es la autora del libro «Educar con conciencia» (Boira Editorial), en el que sintetiza que, a menudo, «como padres la realidad que observamos no es la realidad, es mi realidad».

En el libro aconseja a los padres «liberarnos de la carga del malestar acumulado durante años» para no cargar a los hijos «nuestros temas pendientes y permitirles ser como son y desplegar al máximo su personalidad, sus talentos y su vida».

En la primera parte del libro, la autora descubre que «nuestros hijos, en realidad no son nuestros hijos», sino que «nos han confiado su cuidado durante un tiempo», y afirma que «cuando aceptamos que no nos pertenecen, empezamos a sentirnos liberados y les vemos a ellos en realidad». «Los hijos son un regalo -afirma-, vienen a hacer su camino vital, a aprender lo que les toque aprender y a construir su vida a partir de lo que les irá sucediendo» y nosotros «sólo somos una herramienta más».

Es cierto que los hijos se nos parecen, pero confundir nuestra experiencia con la suya «es un error», por lo que «liberarnos de nosotros es el camino para verles a ellos realmente». La autora defiende que como padres «si lo hacemos bien, con los años ocuparemos un lugar de respeto y de sabiduría donde los hijos volverán de vez en cuando a coger fuerzas y quizás a consultarnos en momentos de incertidumbre. Y poco más».

En la segunda parte del libro, Butjosa trata del acompañamiento a los hijos y afirma que alejarse de las situaciones y desdramatizar «nos ayudará a descubrir qué le está pasando a nuestro hijo». Como padres, «no se lo podemos ofrecer todo, y lo más maravilloso es que tampoco lo necesitan. No necesitan una casa y un jardín, y tampoco un hermanito, o a papá y mamá infelizmente juntos». Nuestros hijos «necesitan un adulto a su lado que se conozca, alguien que acepte sus propias limitaciones y que sepa pedir ayuda cuando lo necesita y poca cosa más».

Además, tenemos que dejar de buscar culpables, respuestas y causas y enfocarnos en la solución, señala el libro. Utilizar expresiones como «ya te lo decía», «no me tienes en cuenta, no me escuchas, no me respetas», «yo a tu edad ya...» humillan a las niños, invalidan sus propias experiencias y les hacen sentir que son «poca cosa». El aprendizaje «no pasa por los grandes sermones ni por las conversaciones transcendentes», ni mucho menos por el chantaje emocional, advierte la autora.

En este sentido, sobre la expresión «nadie te querrá como mamá», Butjosa defiende que es «una manipulación frecuente y terrible» que «coloca a la madre como alguien con quien sentirse en deuda eterna y que no da esperanzas de encontrar algo mejor, por lo que no es necesario buscar nada más ni ir a ningún lugar». Son también tácticas «perversas» expresiones como «mamá y papá estarán muy contentos si haces esto», «lo hago todo por tí», «lo hago por tu bien» o «nos esforzamos mucho para que puedas ir a esta escuela». Los niños «no tienen que asumir nuestras decisiones», según la docente.