La ovación silenciosa en la emocionante graduación de un joven con autismo que tiene pánico a los ruidos

Jack Higgins se graduó el pasado mes de junio en secundaria tras ocho años de intenso trabajo y recogió su diploma sin gritos de alegría ni aplausos

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Hace solo unos días que los estudiantes de secundaria del Carmel High School, una escuela de Indiana (EE.UU.), se graduaron. Un momento muy importante en la vida de los jóvenes, quienes normalmente reciben vítores y aplausos en reconocimiento al esfuerzo realizado durante el curso. Pero este año no todos podían recibir el mismo agradecimiento.

Jack Higgins es uno de los alumnos de la escuela que padece autismo severo y es muy sensible al exceso de ruido. En su graduación, el joven subió al escenario, como el resto de sus compañeros, para recibir su diploma. Higgins, que sabe que este tipo de actos acarrean un exceso de ruido, decidió subir al estrado con los dedos en los oídos para no escuchar los gritos de alegría y aplausos que se desatarían. Pero no fue así. Tal y como recoge « CNN», el joven fue ovacionado por el silencio.

Higgins es muy conocido en Carmel High School. «Después de ocho años en el programa escolar para estudiantes con problemas cognitivos, de aprendizaje o de comportamiento, estaba listo para graduarse el 20 de junio», señala el medio. Pero sus padres no estaba seguros de que pudiera acudiera al evento.

Los progenitores, Barbara y Pat, querían que su hijo participara en la ceremonia pero sabían que el centro tendría que introducir ciertos cambios para que Higgins pudiera disfrutar del acto, ya que «estaría abrumado sentado durante horas en un gran auditorio rodeado de cientos de personas».

Lou Riolo, director del centro, se preguntó entonces qué sería lo mejor para el joven. Y tuvo la idea de que todos los asistentes al evento estuvieran en silencio mientras Higgins accedía al mismo. «Logramos algo muy importante», aseguró el director. «Primero por él -continuó- pero también para su familia».

Habitualmente, las graduaciones se convierten en un lugar de celebración en el que los jóvenes se muestran impredecibles y rebeldes, por lo que conseguir que todos estuvieran en silencio no sería fácil. Pero Riolo siempre confió en sus alumnos. «A menudo hay que darle a la gente la oportunidad de estar a la altura de las circunstancias. Creo que todas las personas tienen un alma amable y compasiva y tienen la voluntad de querer ayudar. Y esta fue una de esas ocasiones».

Un hecho histórico

Antes de llamar a Higgins a que subiera al escenario, el responsable del centro pidió a todos los asistentes que se callaran. Acompañado de sus dos hermanos y un ayudante de la escuela, Higgins se acercó al escenario con los dedos en los oídos para evitar escuchar el ruido. Sin embargo, no hubo. El joven recibió una silenciosa ovación y cambió su gesto.

«Los estudiantes fueron increíbles», dijo Riolo. «Superaron todas las expectativas. Hasta se pusieron en pie después de que Jack recibiera su diploma. No estaba planificado y nadie les pidió que actuaran así», explica el director.

«He tenido la suerte y la bendición de ver algunas cosas realmente buenas en mi carrera como docente tras 31 años de profesión. Pero esto ha sido lo más increíble que he vivido», asegura Riolo.

Para el director del centro, Jack también estuvo a la altura de las circunstancias. El joven ha conseguido graduarse tras 8 años de un intenso trabajo. «Es un miembro maravilloso de nuestra comunidad estudiantil. Fue muy valiente por su parte recorrer ese paseo hasta el escenario. Debió de parecerle una eternidad pero lo hizo con gracia, clase y fuerza».

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