Un niño puede ahogarse con tan sólo 20 cms de agua y menos de tres minutos sumergido

No confiar en flotadores ni en la supervisión de otro menor, claves para evitar ahogamientos infantiles

MADRIDActualizado:

2017 fue el año en el que más personas murieron a casusa de un ahogamiento y, más de la mitad de ellas, falleció durante los meses de verano, como indicó la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo. Según este Real Federación, el perfil de la persona ahogada del año pasado fue en el 80% de los casos de hombres, frente al 20% de mujeres, la mayoría de nacionalidad española y mayor de 35 años (71%). No obstante, casi el 8% de las muertes por esta causa se dio en niños.

La doctora Carolina Colomer, directora médico de NeuroRHB, Servicio de Neurorrehabilitación de Hospitales Vithas Nisa –presente en los Hospitales Vithas Nisa Valencia al Mar, Aguas Vivas,Virgen del Consuelo y Sevilla- resalta que a estas cifras elevadísimas de víctimas, hay que añadir el número de personas que logra sobrevivir al ahogamiento y son hospitalizados con daño cerebral tras sufrir anoxia.

Al igual que en el caso de muertes por ahogamiento, las estadísticas dicen que las lesiones cerebrales en la infancia se triplican durante el periodo estival, siendo los ahogamientos una de las principales causas. El exceso de confianza y las imprudencias, son dos de los principales factores de riesgo a evitar. Por eso, los profesionales de Hospitales Vithas Nisa apuntan que la clave está en la prevención ya que, por ejemplo, en el caso de los niños, son solo necesarios 20 cm de agua y menos de 3 minutos para que suceda una tragedia de esta índole.

Estos datos podrían llegar a una cota cero, señala el doctor Joan Ferri, director de NeuroRHB de Hospitales Vithas Nisa, solo teniendo en cuenta las siguientes medidas de prevención:

—Extremar la vigilancia en los niños en todo momento cuando estén en el agua o jugando cerca de ella, incluso aunque lleven flotadores o manguitos, y no delegar esta responsabilidad en un niño, aunque sea más mayor.

—Explicarles a los niños las normas de seguridad. No se trata de asustarlos sino de concienciarlos y promover su prudencia.

—Asegurarse de que la piscina cuenta con las medidas de seguridad adecuadas como socorrista o cercado perimetral para que los hijos pequeños no puedan acceder libremente.

—Bañarse en aguas habilitadas para el baño y vigiladas. Respetar las normas de seguridad de piscinas y atracciones acuáticas y el significado de las banderas en la playa. Así como seguir las indicaciones de los socorristas.

—Prevenir el corte de digestión. No entrar bruscamente en el agua, sobre todo después de haber tomado el sol o de haber comido.

—Salir del agua si se advierte algún síntoma extraño: escalofríos o tiritar de forma persistente, fatiga, dolor de cabeza o en la zona de la nuca, picores, mareos, vértigos o calambres. No esperar y salir inmediatamente del agua.

—Tener cuidado con los resbalones en bordes de las piscinas y las zonas mojadas.

—No consumir alcohol antes del baño disminuyendo la capacidad de reacción ante un peligro y no propiciar conductas que puedan poner en riesgo nuestra salud.

—Tener mucho cuidado con las zambullidas. No te tirarse de cabeza en lugares de fondo desconocido, ya que puede producir una lesión (con riesgo de parálisis). Las zambullidas en el agua son la causa del 6% de las lesiones medulares en España.

Y tener especial cuidado con los toboganes y trampolines.

—Por último recordar siempre una rápida actuación de primeros auxilios para realizar la reanimación cardiopulmonar puede ser clave para salvar una vida. Pide auxilio a los socorristas, a otros bañistas en su ausencia y al 112 en casos de gravedad.