Familia

El matrimonio sigue siendo la fórmula preferida de convivencia de las parejas

El 85,4% de los 11,2 millones de parejas están casadas y solo se divorciaron el 1% en 2017

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El reto demográfico al que se enfrenta España por su baja natalidad está en la agenda política y es un asunto de Estado. Sin embargo, tal y como confiesa a ABC María Teresa López López, directora de la Cátedra Extraordinaria de Políticas de Familia Universidad Complutense-Acción Familiar, este problema debe ser abordado desde una perspectiva de familia, de lo contrario «es un error». Explica que examinarlo con el foco puesto únicamente en la población mayor o en los más pequeños «no sirve de nada». Es una opinión que también comparte el Parlamento Europeo, que ya en 2016 insistió en que el reto demográfico «exige una perspectiva de familia».

Por este motivo, y coincidiendo con el 40 aniversario de Acción Familiar, se ha presentado hoy el estudio «Las Familias en España», un análisis de su realidad Social y Económica en las últimas décadas (1975-2017). El informe, dirigido por María Teresa López López, en colaboración con Viviana González, licenciada en Ciencias Políticas, y Antonio Jesús Sánchez, matemático y doctor en Economía, es un riguroso estudio basado en datos estadísticos oficiales con el que se pretende dar visibilidad a la situación de las familias, detectar las variables que inciden en ellas y poder diseñar las medidas y políticas que necesitan.

Entre los datos más significativos destaca que en 2017 había en España 11,2 millones de parejas, estando el 85,4% casadas, mientras que el 10,3% eran parejas de hecho en las que ambos estaban solteros y el 4,2% tenían una relación de otro tipo. «La conclusión es que la sociedad española cree en el matrimonio, las parejas quieren casarse. Lo que ocurre es que el matrimonio no tiene mucho apoyo de las políticas públicas, la gente opta por convivir primero, tener hijos y, posteriormente, casarse. El porcentaje de casados es muy importante. Lo que ocurre es que reina una idea de que todo el mundo se divorcia, pero ¡cuidado! –advierte–, los datos hay que analizarlos con precaución».

Con ellos en la mano se puede confirmar que en 2016 hubo 171.023 matrimonios y 96.824 divorcios, lo que puede parecer a priori una cifra muy elevada de rupturas, pero no refleja la realidad. Esta cifra de divorcios está establecida en relación al número de parejas que permanecían casadas en 2016, un total 9,6 millones. Es decir, de los 9,6 millones de parejas, solo se divorciaron 96.824, lo que supone el 1%. «El problema es que si no se entienden ni comunican bien los datos se crea una conciencia social errónea en la que parece que la gente no se casa y sí se divorcia, lo que puede influir en las decisiones de las nuevas generaciones. « Los datos no son tan dramáticos. El matrimonio sigue estando vigente», afirma López López.

Ingresos por hogar

Desde el punto de vista económico, en los hogares se registró entre 2008 y 2016 una caída en los ingresos medios, que ha supuesto una pérdida de algo más de 2.400 euros, lo que implica una reducción de la renta media anual de más del 8%. La reducción continuada entre 2008 y 2013 —y que supuso una reducción de casi un 13%—, coincidió con la crisis económica. Sin embargo, a partir de 2015 se observan signos de recuperación.

María Teresa López López insiste en que la razón de ser de este estudio es conocer la realidad de las familias para detectar sus necesidades. «Esperamos que los responsables políticos atiendan estas demandas. Muchas veces se han diseñado políticas no efectivas porque si, por ejemplo, se dan dos mil euros para fomentar la natalidad, ¿quién va a querer tener un hijo por dos mil euros? Nadie. Lo cierto –matiza– es que estamos dando unas prestaciones por hijo a cargo ridículas, de lucha contra la pobreza, pero no para fomentar la natalidad. Los políticos se deben dar cuenta, en primer lugar, del valor social y económico de esta insititución y, en segundo, que el reto demográfico no puede ser solventado si no se cuenta con las familias. No existe una medida única que consiga mejorar la natalidad –recalca–. Hace falta una verdadera política de familia que trabaje desde muchos ámbitos como el laboral, el educativo, sanitario, judicial... Además, no deben centrarse solo en medidas económicas, sino que deben valorar más a esta institución y que las medidas se apliquen a todas las políticas públicas, igual que se ha hecho con la perspectiva de género», concluye la directora del estudio.

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