El estudio de Acción Familiar señala que el 30% de las parejas tiene un hijo
El estudio de Acción Familiar señala que el 30% de las parejas tiene un hijo - ABC

«Existe una tendencia a convivir, tener hijos y, después, casarse»

Este es una de las cuestiones más significativas que presenta el informe presentado hoy por Acción Familiar

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En el estudio «Las Familias en España», un análisis de su realidad Social y Económica en las últimas décadas (1975-2017) que presenta hoy Acción Familiar por su 40 aniversario se señala como muy llamativo que en la última década se ha normalizado el modelo de hijo único. «Antes, el problema estaba en tener el segundo, igual que ahora, pero en la actualidad, como lo normal es tener uno, empezamos a observar que también hay un crecimiento de aquellas familias que no tienen ningún descendiente. Es un asunto muy importante», explica.

El estudio resalta que el 30% de las parejas tiene un hijo; es decir, no tiene hermanos. Esta ausencia tiene consecuencias en el ámbito educativo, económico... pero también si se mira al futuro porque cuando sus padres sean mayores sólo recibirán los cuidados por parte de un hijo. «Es más, si estos padres deciden separarse y tener nuevas parejas, el hijo único deberá asumir el cuidado de sus padres, de sus parejas y de sus abuelos por partida doble según el vínculo establecido con ellos», puntualiza esta experta.

El estudio destaca, además, un fuerte incremento de nacimientos en mujeres no casadas. En 2002, en las mujeres extranjeras el 43% de los nacimientos eran de madres no casadas y en las españolas el porcentaje era del 19%. Sin embargo, en 2016 las extranjeras estaban en el 40% y las españolas en el 47%, lo que supone un aumento muy significativo.

Las cifras analizadas en este informe no dejan lugar a dudas en que hay un incremento en la edad media a la que se realizan los matrimonios y se tienen hijos, además de reflejar también importantes cambios en los comportamientos sociales, puesto que muchas personas se casan tras haber pasado un periodo de convivencia e, incluso, tras haber tenido hijos. «Existe una tendencia a tener hijos y, después, casarse, que es otro dato clave del informe. Basta fijarse cómo en el año 76 las parejas se casaban de promedio a los 25,8 años y tenían los hijos a los 28, mientras que en 2016 los hijos se tienen a los 32 y se retrasa el matrimonio a los 36 años. A esta situación –explica López López– también contribuye que las políticas públicas dan más puntos a familias monoparentales, a mujeres solas con hijos a cargo que, en muchas ocasiones viven en pareja, pero sin vínculo legal».

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