¿Se nos están yendo de las manos las celebraciones de cumpleaños infantiles?

Las propuestas de cumpleaños son cada vez extravangantes, y por un importe más elevado

MADRIDActualizado:

Invitaciones a un spa y manicura infantil para niñas, clases de escalada, de cocina, de cine, zumba o equitación, a participar en una jornada de «scape-room» o, incluso, a dormir una noche en un museo, tartas súper exclusivas y personalizas, y gran cantidad de invitados y de regalos... Las propuestas de cumpleaños son cada vez extravangantes, y por un importe más elevado. ¿Se nos están yendo de las manos estas celebraciones, como ya ocurre con las Primeras Comuniones o las graduaciones escolares? Las familias, recuerda Nuria García Alonso, psicóloga y directora de Ayudarte Psicología, «deben tratar de ser realistas con lo que pueden ofrecer a sus hijos. Quizás como padre o como madre quieres organizarle el mejor cumpleaños, por compensar el no pasar tanto tiempo como te gustaría con él. Sin embargo, el tiempo no se puede empaquetar, y lo que tienes enseñar a tu hijo puede durar toda la vida. Ahora es sencillo contentar a un hijo ante los caprichos que tienen pero, ¿qué pasará cuando anños más tarde sus caprichos sean actividades u objetos que no te puedes permitir, como un coche, o estudiar en una universidad fuera de España?», se pregunta.

De ahí la importancia, advierte García Alonso, de que existan ciertos límites y quizás frustraciones. «Porque de la frustración y la negociación para conseguir cosas también se aprende. Si todo es fácil de conseguir, llega un momento en el que es difícil poner un fin y el niño acaba perdiendo la ilusión».

En un cumpleaños, recomienda esta experta, «sería importante hablar con tu hijo y pensar o reflexionar un momento sobre quién es su amigo, o simplemente un compañero simpático y enseñar a tu hijo que tener más invitados en un cumpleaños no es sinónimo de ser más popular o de que te quieran más. No es la cantidad ni lo que te gastes en una celebración, sino las personas que te apoyan y están a tu lado».

Regalos por doquier

Con los regalos ocurre lo mismo, y los niños se pueden juntar con varios regalos de 50 euros cada uno... ¿Deberían los padres rechazar regalos caros? ¿Pedir donaciones? ¿Llevar alguno de los juguetes recibidos a alguna asociación de niños que los necesiten? Lo que estamos consiguiendo con este desmadare de celebraciones, llevadas al máximo nivel, puntualiza Nuria García Alonso, es que «muchas familias acaben pensando que sus hijos no valoran lo que hacen por ellos, ni los regalos ni las oportunidades que ofrecen a sus hijos.. pero, ¿por qué deberían hacerlo si no les ha costado esfuerzo obtenerlo?», cuestiona esta psicóloga.

Además el exceso reiterado de regalos en los cumpleaños, advierte la psicóloga Sonia Sauret, «puede provocar el síndrome del niño hiperregalado, lo que significa que los hijos pueden desarrollar una serie de rasgos psicológicos que no les están ayudando a crecer con salud, debido a la sobredosis. Así, cuando no hay filtro en la cantidad de juguetes que se regalan en los cumpleaños y cuando el niño se habitúa a tener de todo, corre el riesgo de desarrollar conductas relacionadas con la baja tolerancia a la frustración, poco aprecio por lo que recibe, poca ilusión, materialismo y consumismo excesivo. Estamos creando niños caprichosos»

A fin de resolver esta realidad tan común en las familias de hoy en día, para ella la solución estaría en la comunicación. Una comunicación breve y eficaz con los hijos, por un lado, y por otro lado, con el resto de la familia y padres y madres de sus amigos. «A los hijos se les puede preguntar por lo que les haría ilusión, por qué y para qué quieren lo que desean y cómo eso cambiaría su vida. De esta manera, se les puede encaminar a valorar de antemano lo que desean, crear expectativa e ilusión, con el consiguiente resultado de crear aprecio por lo que les regalan. Y, por otro lado, sería interesante hablar con el resto de la familia y amigos. En esta conversación, podemos dejar claro la cantidad de juguetes que se aceptan, la calidad de éstos en términos de valores, y ponerse de acuerdo con cada uno de ellos».

Además es fundamental, prosigue la profesional de Ayudarte Psicólogos, «no perder de vista el origen de esta celebración, que al final no es otro que reunirte con las personas que quieres y disfrutar con ellos y para eso, muchas veces solo necesitas la compañía de los que te aprecian, y eso no es un regalo caro».

Lo que ocurre es que quizás los propios padres, sugiere esta experta, «se dejan llevar por el resto de familias cuando celebran un cumpleaños». Así lo corrobora Pilar Conde, directora técnica de las Clínicas Origen, para quien «no es una cuestión de familia o amistades, dado que ambas partes son importantes en el desarrollo del menor en su entorno, sino de realizar las fiestas ajustadas a los presupuestos de la familia y del entorno en donde uno se mueve. Son los padres y madres en la mayoría de los casos los que se exigen preparar ciertas fiestas, sintiendo que deben hacerlas, por comparación con otros, o por demostrar que son "buenos padres"».

No hay opciones buenas o malas, ni por rechazar o donar no vas a ser mejor ni peor, sino más bien por saber transmitir a tus hijos que una celebración como un cumpleaños o una Primera Comunión es algo más que una fiesta, es una oportunidad de transmitir valores a tus hijos. La educación nunca descansa.

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