No hay que hacer preguntas que le hagan sentir mal o culpable: «¿por qué no le dijiste que no, o te fuiste?»
No hay que hacer preguntas que le hagan sentir mal o culpable: «¿por qué no le dijiste que no, o te fuiste?»

Lo que debes hacer nada más enterarte de que tu hijo es víctima de abusos sexuales

Claves para ayudar a un menor a sentirse acompañado en su sufrimiento

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Desde AspaSi, organización creada en 2007 de la mano de la psicóloga clínica Margarita García Marqués, recomiendan que los padres superen sus miedos y bloqueos para hablar con los hijos de sexualidad y de los riesgos de los abusos sexuales sin asustarles. Si se les explica, en el momento en que ellos vean que alguien intenta propasarse, sabrán que no ha sido su culpa y tendrán confianza para contar lo sucedido.

Explican que si un menor cuenta a sus padres que ha sufrido abusos sexuales deben hacer lo siguiente:

Contenga su reacción. Usted es el pilar en el que se apoya el menor y debe sentir que puede contarle cualquier cosa.

–Crea lo que le cuenta y evite las preguntas que le hagan sentir mal o culpable: ¿por qué no le dijiste que no, o te fuiste?, ¿por qué no me lo contaste antes?...

–Pregúntele cómo se siente y cómo puede ayudarle.

–Dígale que ha hecho muy bien en contárselo porque así podrá buscar soluciones, como cambiarle de profesor, decirle a esa persona que esas cosas no se hacen...

–No le prometa que no le va a volver a suceder si no está absolutamente seguro de poder protegerle. Sí le puede prometer que hará todo lo posible por ayudarle.

–Adapte el lenguaje a su edad y ofrezca soluciones que le ayuden a fortalecerse: qué es la intimidad, que ha sido el adulto el que ha hecho algo que no debe, cómo explorar en sus emociones y compartirlas, etc.

Ante la mínima sospecha de abuso, José Carlos Avendaño, abogado de Le Morne Brabant y experto en derecho penal, aconseja acudir cuanto antes a un centro médico. «El tiempo —explica— es fundamental para que puedan detectar el mínimo signo de agresión».

Una vez obtenido el parte médico, y si acreditase lesiones o algún dato que confirme el abuso, es preciso acudir a una comisaría a interponer la denuncia o bien plantearla ante el Juzgado de Guardia.

Además es recomendable acudir a la fiscalía, aunque, si hay signos evidentes de abuso, es el propio centro médico quien debe encargarse de notificarlo a las autoridades pertinentes.

«Todo debe hacerse siempre de la mano de un abogado experto en la materia —advierte Avendaño—, para no verse envueltos en demoras, atascos burocráticos e, incluso, archivos no deseados de la causa».

Si todo se realiza correctamente, lo habitual es que una vez presentada la denuncia, y dependiendo de la gravedad de los hechos, «lo habitual es que se produzca la detención inmediata del presunto agresor que se pondrá a disposición judicial, le tomarán declaración y se decidirá sobre su situación personal: si se le envía a prisión preventiva, si se suspende un régimen de visitas existente, si se adopta una orden de alejamiento respecto a la víctima o cualquier otra medida cautelar para que rija hasta que finalice el procedimiento», explica el experto de Le Morne Brabant

Igualmente, y de forma inmediata, se procede a la exploración del menor por el juez de instrucción, así como a su reconocimiento por parte del médico forense. A partir, de ahí, finaliza Avendaño, el proceso sigue el curso habitual desde la fase de instrucción hasta la fecha de sentencia.

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