«El concepto de planificación familiar debería aplicarse al fomento de los nacimientos»

Nuestra estructura social condiciona un retraso cada vez mayor en la maternidad, recuerda un experto

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Si a los 30 pensásemos cuántos hijos queremos tener y nos realizásemos pruebas de fertilidad se evitaría un gran número de situaciones que se viven actualmente en las consultas, advierte el director médico de Clínicas Eva, César Lizán

Pensar en si se quiere tener hijos en el futuro y en cuantos se quiere tener es una de las opciones para revertir la situación que acaba de poner al descubierto el Instituto Nacional de Estadística. Según la encuesta sobre Movimiento Natural de la Población, el descenso de la natalidad continúa imparable: en 2018 nacieron un 6´1% menos de bebés, lo que contribuye a un acumulado de un 40% en el descenso de la natalidad en España en la última década.

La tasa bruta de natalidad descendió también el pasado año hasta los 7.9 nacimientos por cada mil habitantes, debido a la disminución del número de hijos por mujer, que llegó al valor más bajo desde 2002: 1.25. Asimismo, el informe del INE refleja la reducción del número de mujeres en edad de ser madres.

¿Qué puede aportar la medicina para revertir el envejecimiento y la reducción de la población? No es fácil, debido a las actuales estructuras sociales, admite el experto en reproducción asistida, César Lizán, pero advierte de que «hay problemas de fertilidad que a los 25 se pueden revertir y a los 40 ya no tienen solución».

A su juicio, el concepto de planificación familiar, en otros tiempos y, sobre todo en otros países, estrechamente unido al control de la natalidad debería aplicarse ahora al fomento de los nacimientos, a tenor del descenso preocupante de los nacimientos en España: «Nuestros índices de natalidad han caído tanto que ya no se produce la reposición generacional y solo la inmigración consigue frenar nuestra merma poblacional. El problema está en nuestra estructura social, que condiciona un retraso cada vez mayor en la maternidad. Y no parece que la tendencia tenga visos de cambio a corto plazo».

El director médico de Clínicas Eva no sólo admite que la natalidad es un gran problema en países como el nuestro, sino que, además, es muy evidente si nos fijamos en la pirámide poblacional, en que «no parece que sea un tema que preocupe a la gente».

Junio ha sido nombrado mes mundial de la esterilidad, recuerda Lizán, y durante estos treinta días se pretende concienciar sobre los problemas que impiden a las parejas lograr el embarazo. Tal como aclara este doctor, infertilidad y esterilidad no son lo mismo, a pesar de que es frecuente emplear el término infertilidad «de un modo amplio, y no completamente correcto, para referirnos a las parejas con dificultades reproductivas». «Mientras que la esterilidad es la incapacidad de conseguir el embarazo, la infertilidad es la imposibilidad de que el embarazo finalice con el nacimiento de un niño sano», aclara.

Nuestro proyecto de vida reproductivo

La esterilidad se puede combatir, nos explica el experto, de dos maneras. La primera es plantearse cuál es nuestro proyecto de vida reproductivo. Los 30 son para Lizán la edad ideal para pensarlo y entonces realizar un estudio básico de fertilidad, tanto en hombres como mujeres. Con las pruebas ( analítica y ecografía vaginal para ellas, seminograma para ellos) la medicina reproductiva sería capaz de evitar un gran número de situaciones que se viven actualmente en las consultas. La congelación del material reproductivo, la vitrificación de óvulos, por ejemplo, es una posibilidad que ayuda a mujeres con menopausia precoz.

La prevención es la segunda herramienta básica. El estilo de vida juega aquí un papel importantísimo y el tabaco se convierte de nuevo en el enemigo número uno «tanto por su difusión y aceptación social, como por la documentada afectación que produce». También quiere llamar el doctor la atención en torno al sobrepeso, cuyos efectos negativos sobre la fertilidad están ya sustentados en una sólida base científica. No sólo incrementa las tasas de aborto espontáneo, sino que afecta a las posibilidades reproductivas de las pacientes, tanto de forma espontánea como en reproducción asistida, donde llega a provocar un descenso de hasta un 50% de las tasas de gestación.

César Lizán quiere también recordar aquí por sus efectos nocivos en la fertilidad masculina algunos fármacos muy populares como el finasteride, indicado el tratamiento de la alopecia masculina, que puede provocar en algunos pacientes disfunción eréctil, disminución de la libido y disminución del volumen eyaculatorio. También cita el especialista los esteroides anabolizantes empleados para aumentar la masa muscular que provocan supresión de la secreción de las gonadotrofinas, inhibición de la producción de testosterona y de la formación de espermatozoides e, incluso, atrofia testicular.

La esterilidad también puede tener un origen hereditario. Hablamos tanto en el hombre como en la mujer de alteraciones cromosómicas constitucionales. Algunas de ellas, explica el médico de Clínicas Eva, «tienen una expresión variable en función de los hábitos de vida de las personas que las padecen. Pero para otras enfermedades genéticas importantes, parece que la esperanza de revertirlas vendrá de la mano de la evolución de las técnicas de edición genética».

Finalmente, se lamenta el experto de algunos tipos de esterilidad irreversibles, pero recuerda que, a pesar de su juventud, el campo de la reproducción asistida avanza cada día para que las causas sin solución sean cada vez menos. Cita, en este sentido, los avances prometedores en reprogramación celular para formar gametos, trasplante citoplasmático o en rejuvenecimiento ovárico que habrá que ir trasladando con seguridad al campo de la práctica clínica.

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